Mostrando entradas con la etiqueta Hombre y Mujer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hombre y Mujer. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de marzo de 2015

A TODAS LAS MUJERES DEL MUNDO; DIOS LAS BENDIGA


En este día muy especial para todas las mujeres, manifestamos nuestro respeto y nuestra gratitud a Dios por todas ustedes. Y en este día quisiera recordar lo que dice la Iglesia de ustedes; “De esta manera «la plenitud de los tiempos» manifiesta la dignidad extraordinaria de la «mujer».

Esta dignidad consiste, por una parte, en la elevación sobrenatural a la unión con Dios en Jesucristo, que determina la finalidad tan profunda de la existencia de cada hombre tanto sobre la tierra como en la eternidad. Desde este punto de vista, la «mujer» es la representante y arquetipo de todo el género humano, es decir, representa aquella humanidad que es propia de todos los seres humanos, ya sean hombres o mujeres.
 Por otra parte, el acontecimiento de Nazaret pone en evidencia un modo de unión con el Dios vivo, que es propio sólo de la «mujer», de María, esto es, la unión entre madre e hijo. En efecto, la Virgen de Nazaret se convierte en la Madre de Dios. 

Con este texto quiero saludar y felicitar a mi querida madre en su día, gracias por todo mamá, te quiero mucho.

lunes, 31 de marzo de 2014

UN POCO DE CULTURA: PUEBLOS QUE NO SABEN QUÉ ES UN BESO


Los besos, una forma tan habitual de expresar amor y cariño en gran parte del mundo, resultan desconocidos en algunos países.

Los habitantes de la región de Chittagong, en Bangladés, no dice "bésame", sino que usan la expresión "huéleme". Según las notas de viaje del capitán Cook, para saludarse los aborígenes de Nueva Zelanda se frotaban las narices a la vez que emitían gruñidos e inhalaban con fuerza el aire. Todo esto con las cabezas escondidas bajo la capa que llevaban.

Los habitantes de la isla de Fuga, en el norte de Filipinas, siempre se ponen cerca de la nariz y encima de la cabeza un objeto fragante. En la isla de Socotora, situada en el océano Índico cerca de Somalia pero perteneciente al Yemen, la gente se besa en los hombros para saludarse.  

En las islas de Tonga cuando dos amigos se encuentran se cogen de la mano el uno al otro y se las frotan con fuerza contra la nariz y la boca. En Birmania 'saludar' se dice 'nomtschi', que significa 'inhalar el olor'.

Los chinos se frotan las narices, o rozan con ella las mejillas de la persona a la que quieren demostrar afecto. En el Japón moderno se considera de muy mala educación besarse en público. Para besarse, los miembros de una pareja japonesa se mantienen a un paso el uno del otro, se inclinan hacia delante y se rozan ligeramente los labios. Texto Original

miércoles, 2 de octubre de 2013

HOMBRE Y MUJER LOS CREÓ



"Dios es amor y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Creándola a su imagen... Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación, y consiguientemente  la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión" (Juan Pablo II, Exhortación apostólica Familiaris consortio sobre la misión de la familia cristiana en el mundo actual, 1981, número 11).

"Dios creó el hombre a imagen suya... hombre y mujer los creó" (Génesis 1, 27). "Creced y multiplicaos" (Génesis 1, 28); "el día en que Dios creó al hombre, le hizo a imagen de Dios. Los creó hombre y mujer, los bendijo.

La sexualidad abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su alma. Concierne particularmente a la afectividad, a la capacidad de amar y de procrear y, de manera más general, a la aptitud para establecer vínculos de comunión con otro.

Corresponde a cada uno, hombre y mujer, reconocer y aceptar su identidad sexual. La diferencia y la complementariedad físicas, morales y espirituales, están orientadas a los bienes del matrimonio y al desarrollo de la vida familiar. La armonía de la pareja humana y de la sociedad depende en parte de la manera en que son vividas entre los sexos la complementariedad, la necesidad y el apoyo mutuos.

"Creando al hombre varón y mujer, Dios da la dignidad personal de igual modo al hombre y a la mujer" (Familiaris consortio, 22; véase también Concilio Vaticano II, Constitución pastoral Gaudium et spes sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo, 1964, número 49). "El hombre es una persona, y esto se aplica en la misma medida al hombre y a la mujer, porque los dos fueron creados a imagen y semejanza de un Dios personal" (Juan Pablo II, Carta pastoral Mulieris dignitatem sobre la dignidad y vocación de la mujer, 1988, número 6).

Cada uno de los dos sexos es, con una dignidad igual, aunque de manera distinta, imagen del poder y de la ternura de Dios. "El hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne" (Génesis 2, 24). De esta unión proceden todas las generaciones humanas.


Jesús vino a restaurar la creación en la pureza de sus orígenes. En el Sermón de la Montaña interpreta de manera rigurosa el plan de Dios: "Habéis oído que se dijo: “no cometerás adulterio”. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón" (Mateo 5: 27-28).