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viernes, 24 de abril de 2020

UN AGENTE MICROSCÓPICO CAMBIÓ TODO


Cuando en diciembre de 2019 se descubrió el primer caso de coronavirus, nadie pensábamos que un agente microscópico pudiera cambiar tan rápidamente la vida de la humanidad.

Si al iniciar el nuevo año nos hubieran anunciado que en pocos meses estarían vacías nuestras iglesias, las celebraciones serían sin presencia de la asamblea, los fieles participarían virtualmente en la liturgia, etc. habríamos pensado que se trataba más de una ficción que de una realidad.



Sin embargo, así ha sido. La liturgia, la pastoral, la catequesis... se han visto totalmente transformadas por un aparente insignificante virus que se ha extendido hasta generar una pandemia mundial, obligando a un confinamiento de la población en sus casas.

La nueva realidad ha conllevado una improvisada adaptación litúrgica, que se ha realizado en múltiples direcciones. En estas semanas hemos visto todo tipo de celebraciones para estar «cerca» de los creyentes que no podían acudir a las iglesias. Pero este fin pastoral ha ido en detrimento de la calidad litúrgica y ha desfigurado la dimensión mistérica de la celebración. En muchas ocasiones, el impulso ha ahogado el criterio ponderado.

José Antonio Goñi

viernes, 17 de abril de 2015

¿YA CASI LLEGA EL FIN DE SEMANA?


Todos anhelan el fin de semana, pero ¿Cuál es el fin de este anhelo?, lo más importante para un fin de semana es para dedicarle un poco más de tiempo al amado, DIOS. Si el fin es otra, debemos de pensar en el resultado de nuestros actos.

jueves, 7 de noviembre de 2013

YO NO VOY A MISA LOS DOMINGOS: DIOS ES BUENO Y NO ME VA A CASTIGAR POR ESO. ¿DEJAR DE AMAR A DIOS PORQUE ES BUENO?


Me preocupa que haya almas que se alejen de Dios por una concepción sentimental del amor, sin darse cuenta de lo poco razonable de un planteo que dan por obvio, y que no lo es en absoluto. En concreto, hay personas que justifican, por ejemplo, su inasistencia a la Misa dominical, con un argumento sorprendente:

“Yo no voy a Misa los domingos. Dios es bueno y no me va a castigar por eso” Parecería que detrás se esconde el siguiente razonamiento: “No voy a Misa porque Dios no me va a condenar por eso; es decir, sólo iría en caso de que corriera peligro de condenación”.

Y con la misma actitud se intenta justificar algunos comportamientos contrarios a la moral cristiana (el uso de anticonceptivos, las relaciones prematrimoniales, el concubinato (que es como se llama técnicamente que novios vivan juntos).

Ante estos casos, tenemos que preguntarnos si la misericordia infinita de Dios es motivo para ofenderle sin reparo. Y si esa ofensa es gratis; es decir, no tiene un costo personal para nuestras almas.

Vamos a dar algunas aclaraciones de los puntos fundamentales que nos ayudará a entender el error que esconde la justificación que estamos analizando. Lo dividimos en siete partes. No te los pierdas y deja de justificarte los domingos.