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jueves, 22 de enero de 2015

LA CREACIÓN


Al principio Dios creó el cielo y la tierra" (Génesis 1,1): es Dios el origen de todas las cosas y en la belleza de la creación se despliega su omnipotencia de Padre amoroso.  


Dios se manifiesta como Padre en la creación, como origen de la vida y, al crear, muestra su omnipotencia. Él, como Padre bueno y poderoso, cuida todo lo que ha creado con un amor y una fidelidad que nunca faltan.


Repiten los Salmos. De este modo, la creación se convierte en un lugar donde conocer y reconocer la omnipotencia de Dios y su bondad, y se convierte en una llamada a la fe de nosotros los creyentes para que proclamemos a Dios como Creador.




Catequesis del papa emérito Benedicto sobre: Dios creador del cielo y de la tierra.

domingo, 21 de julio de 2013

NO AL ACTIVISMO

Buscad primero el Reino de Dios

El tema dominante en las lecturas de este Domingo es el de la hospitalidad. En la primera lectura, Dios mismo se presenta como huésped a Abrahán (la tradición cristiana ha interpretado siempre a los tres hombres aparecidos a Abrahán como símbolo de la Trinidad) y en el fragmento evangélico, es Jesús quien es acogido como huésped en la casa de Marta y María.

Acoger al huésped y al forastero significa acoger a Cristo mismo, que se ha identificado con él: «Porque... era forastero, y me acogisteis» (Mateo 25,35). Después, no es necesario olvidar que en un sentido todavía más verdadero y radical todos nosotros somos huéspedes en este mundo, peregrinos y forasteros, en camino hacia el Señor

En el lenguaje de Jesús, la única cosa necesaria es el Reino de Dios. Él ha dicho: «Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura»

«María ha escogido la parte mejor» significa que ha escogido el mejor camino para llegar a poseer la única cosa necesaria y esto es escuchar a Jesús.

jueves, 18 de julio de 2013

LOS CAMINOS QUE CONDUCEN AL CONOCIMIENTO DE DIOS

Seguir a Dios
Hay caminos que pueden abrir el corazón del hombre al conocimiento de Dios, hay signos que conducen hacia Dios. Ciertamente, a menudo corremos el riesgo de ser deslumbrados por los resplandores de la mundanidad, que nos hacen menos capaces de recorrer tales caminos o de leer tales signos.
Dios, sin embargo, no se cansa de buscarnos, es fiel al hombre que ha creado y redimido, permanece cercano a nuestra vida, porque nos ama. Esta es una certeza que nos debe acompañar cada día, incluso si ciertas mentalidades difundidas hacen más difícil a la Iglesia y al cristiano comunicar la alegría del Evangelio a toda criatura y conducir a todos al encuentro con Jesús, único Salvador del mundo.

Esta, sin embargo, es nuestra misión, es la misión de la Iglesia y todo creyente debe vivirla con gozo, sintiéndola como propia, a través de una existencia verdaderamente animada por la fe, marcada por la caridad, por el servicio a Dios y a los demás, y capaz de irradiar esperanza. Esta misión resplandece sobre todo en la santidad a la cual todos estamos llamados.