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jueves, 16 de abril de 2015

FELIZ CUMPLEAÑOS BENEDICTO XVI


Felicitemos con nuestras oraciones a Papa Emérito, Benedicto XVI por sus 88 años de vida, agradezcamos también a Dios por los años de su pontificado en la Iglesia. Muchas felicidades Benedicto XVI.

sábado, 15 de febrero de 2014

PALABRAS DE NUESTRO OBISPO; BENEDICTO XVI


Así se expresa nuestro Obispo recordando la figura de un gran Papa. El año pasado, por estos días, asistimos a la inusitada noticia de que el papa Benedicto XVI había decidido renunciar. El anuncio ocurrió el día 11 de febrero y entró en vigencia el 28 de febrero de 2013. La noticia fue sensacional y provocó en un primer momento la sorpresa general así como la inmediata expectativa sobre quién sería su sucesor. Ocho años antes, al fallecimiento del beato Juan Pablo II, fue él elegido para suceder a ese papa grande que dominó el escenario eclesial y mediático por más de un cuarto de siglo. Hoy, un año después de su renuncia, este artículo quiere ser un tributo a la figura del papa Ratzinger.

Subrayo en primer lugar la dimensión de campeón de Dios con que vivió su entero pontificado. Fue el papa que más nos ha hablado de Dios y no solo de las cosas concernientes a Dios o que quieren aproximarnos al misterio inefable, sino de Dios mismo, de su ser, de su presencia, de su gracia y de su acción. En tiempo en que muchos rasgos y actores de la cultura contemporánea quieren sacar a Dios de la cotidianeidad, de la vida pública, del discernimiento en el ámbito humano de las decisiones, el papa Benedicto fue infatigable en mantener el dedo en la tecla de Dios. 
Nada sin Él porque Él es principio y fundamento de todo y nada que lo ignore o que manipule su santo nombre. Teólogo de profesión y de vocación, Benedicto XVI ha sido el gran papa teólogo, el papa de la fe, seguramente el mejor teólogo que haya llegado en la historia a ocupar la silla de Pedro. A la vez, el hombre sencillo, intelectual, cortés y gentil, tímido y profundo que vivió como apasionado por la causa de Dios en sus diferentes épocas de la vida. Aun hoy, en la ancianidad y en el retiro nos manda un mensaje profundo y reconfortante: “Mi única y última tarea es sostener con la oración el pontificado de Francisco”.
Fue no solo el gran teólogo católico que nos habló siempre de Dios, de modo profundo, articulado y coherente sino que ha sido también el gran intelectual que ha defendido el lugar de la razón en la hegemonía de la interpretación de lo humano.
Frente a racionalistas que excluyen a Dios del discurso público y frente a fideístas y fundamentalistas que quieren situar el ámbito de lo religioso fuera del discurso racional, Benedicto XVI defendió siempre la profunda amistad entre fe y razón.
El papa Francisco es sin duda mucho más popular y mediático que Benedicto XVI así como el papa Juan Pablo II también lo fue. En los tres últimos papas encontramos personalidades y carismas diferentes que cada uno puso al servicio del ministerio petrino que, en fe, reconocemos viene del Espíritu Santo.

Benedicto XVI ha sido un gran papa y reconocerlo hoy me parece un tributo de justicia para quien ejerció su ministerio con valentía, enfrentando los problemas, incluidos los más tristes y graves que enfrentaba la Iglesia. Su renuncia fue un acto de amor y también un acto de profunda fe y de análisis racional para decidir lo mejor para la Iglesia en ese momento. Muchas gracias, Santidad. Texto Original 

jueves, 18 de julio de 2013

LOS CAMINOS QUE CONDUCEN AL CONOCIMIENTO DE DIOS

Seguir a Dios
Hay caminos que pueden abrir el corazón del hombre al conocimiento de Dios, hay signos que conducen hacia Dios. Ciertamente, a menudo corremos el riesgo de ser deslumbrados por los resplandores de la mundanidad, que nos hacen menos capaces de recorrer tales caminos o de leer tales signos.
Dios, sin embargo, no se cansa de buscarnos, es fiel al hombre que ha creado y redimido, permanece cercano a nuestra vida, porque nos ama. Esta es una certeza que nos debe acompañar cada día, incluso si ciertas mentalidades difundidas hacen más difícil a la Iglesia y al cristiano comunicar la alegría del Evangelio a toda criatura y conducir a todos al encuentro con Jesús, único Salvador del mundo.

Esta, sin embargo, es nuestra misión, es la misión de la Iglesia y todo creyente debe vivirla con gozo, sintiéndola como propia, a través de una existencia verdaderamente animada por la fe, marcada por la caridad, por el servicio a Dios y a los demás, y capaz de irradiar esperanza. Esta misión resplandece sobre todo en la santidad a la cual todos estamos llamados.

viernes, 26 de abril de 2013

LAS PALABRAS, LA PALABRA Y LA VERDAD

Actualmente preguntarse por la verdad es considerado por muchos como una actitud antimoderna, acientífica; se habla de una comprensión histórica para excluir la cuestión de la verdad. Ya no tiene sentido preguntar sobre lo que es una cosa, sólo podemos preguntar sobre lo que podemos hacer con las cosas. La cuestión no es la verdad, sino la praxis, el dominio de las cosas para nuestro provecho. Ya no hay una verdad a buscar, sino posiciones sobre la verdad.

¿Cuál es la causa de este modo de concebir las cosas? El Cardenal Ratzinger habla de un giro lingüístico, que ha llevado a un predominio de un método filológico y de la pérdida de realidad.

Cuando la escritura, lo escrito, se convierte en barrera frente al contenido, no hace al hombre más sabio, sino que le extravía en una sabiduría falsa y enferma. La interpretación de la Palabra (Dios) no puede llevarnos de interpretación en interpretación, sin llegar nunca a descubrir una afirmación simplemente verdadera. El hombre puede y debe buscar el acceso a lo real, que está tras las palabras y en las palabras y a través de ellas.

La cultura en cuanto tal –enraizado en la persona humana- está abierto a la verdad objetiva, presumir de cultura renunciando a la verdad o relativizando eso es traicionar a la misma cultura. En este contexto la filosofía tiene que preguntarse siempre sobre el hombre, es decir, sobre la vida y la muerte, Dios y la eternidad. Para ello tendrá que servirse hoy de las supuestas aporías científicas que aparta al hombre de tales cuestiones y, a partir de las aporías que nuestra sociedad pone a la vista, intentar abrir siempre de nuevo el camino hacia lo necesario, a la cuestión de la verdad.

Cardenal Ratzinger

martes, 19 de marzo de 2013

INICIO DEL MINISTERIO PETRINO



Misa del Inicio del Ministerio Petrino del Obispo de Roma. “Este es el nombre correcto de la ceremonia -ha dicho Lombardi-, no el de entronización, ni el de inauguración. El Papa es, como sucesor de Pedro, el Obispo de Roma, y la Iglesia de Roma, preside a las demás en la caridad. Por otra parte, es una celebración cargada de símbolos que recuerdan el vínculo del Papa con San Pedro, como sucesor suyo, empezando por el lugar donde se lleva a cabo: la Plaza, donde según la tradición fue martirizado Pedro”. 

Como último argumento, Lombardi, ha comunicado cuales son el escudo y el lema del nuevo pontífice, que son los mismos utilizados desde su consagración episcopal El escudo tiene fondo azul y lleva los mismos símbolos de la dignidad pontificia de Benedicto XVI: mitra colocada entre dos llaves de oro y plata en forma de cruz, unidas por un cordón rojo. En lo alto campea el emblema de la orden del Papa: la Compañía de Jesús: un sol radiante, con el monograma de Cristo en rojo. La letra H lleva una cruz encima y las puntas son tres clavos negros. Abajo, una estrella y una flor de nardo. La estrella, según la tradición heráldica simboliza a la Virgen, Madre de Cristo y de la Iglesia, mientras la flor de nardo indica a San José, patrono de la Iglesia universal. En la tradición iconográfica española, efectivamente, San José lleva una vara de nardo. Con esos símbolos el Papa manifiesta su amor por la Virgen y San José. 

El lema “Miserando atque eligendo” (Con sentimiento de amor y lo eligió), procede de un pasaje de una homilía de San Beda el Venerable, comentando el relato evangélico de la vocación de San Mateo y tiene un significado especial para el Papa, ya que a los 17 años, en la festividad de San Mateo en 1953, después de confesarse, percibió la misericordia de Dios en su vida y sintió la llamada al sacerdocio siguiendo el ejemplo de San Ignacio de Loyola.

domingo, 17 de marzo de 2013

LA MUJER ADÚLTERA

Jesús escribiendo

Hemos llegado al quinto domingo de Cuaresma, en el que la liturgia nos propone, este año, el episodio evangélico de Jesús que salva a una mujer adúltera de la condena a muerte, para la cual la ley de Moisés preveía la lapidación (apedreado). Esos hombres piden a Jesús que juzgue a la pecadora con la finalidad de “ponerlo a prueba”. La escena está cargada de dramatismo: de las palabras de Jesús depende la vida de esa persona, pero también su propia vida. De hecho, los acusadores hipócritas fingen confiarle el juicio, mientras que en realidad es precisamente a él a quien quieren acusar y juzgar. Jesús, en cambio, está “lleno de gracia y de verdad”, él sabe lo que hay en el corazón de cada hombre, quiere condenar el pecado, pero salvar al pecador, y desenmascarar la hipocresía.
El evangelista san Juan pone de relieve un detalle: mientras los acusadores lo interrogan con insistencia, Jesús se inclina y se pone a escribir con el dedo en el suelo. San Agustín observa que el gesto muestra a Cristo como el legislador divino: en efecto, Dios escribió la ley con su dedo en las tablas de piedra. Jesús, por tanto, es el Legislador, es la Justicia en persona. Y ¿cuál es su sentencia? “Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra”. Estas palabras están llenas de la fuerza de la verdad, que desarma, que derriba el muro de la hipocresía y abre las conciencias a una justicia mayor, la del amor, en la que consiste el cumplimiento pleno de todo precepto. Es la justicia que salvó también a Saulo de Tarso, transformándolo en san Pablo.
Cuando los acusadores “se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos”, Jesús, absolviendo a la mujer de su pecado, la introduce en una nueva vida, orientada al bien: “Tampoco yo te condeno; vete y en adelante no peques más”. Es la misma gracia que hará decir al Apóstol: “Una cosa hago: olvido lo que dejé detrás y me lanzo a lo que está por delante, corriendo hacia la meta, para alcanzar el premio al que Dios me llama desde lo alto en Cristo Jesús”. Dios sólo desea para nosotros el bien y la vida; se ocupa de la salud de nuestra alma por medio de sus ministros, liberándonos del mal con el sacramento de la Reconciliación, a fin de que nadie se pierda, sino que todos puedan convertirse. Benedicto XVI

miércoles, 13 de marzo de 2013

PRIMERAS PALABRAS


Francisco I

Hermanos y hermanas, buenas tardes.

Sabéis que el deber del cónclave era dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos Cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo..., pero aquí estamos. Os agradezco la acogida. La comunidad diocesana de Roma tiene a su Obispo. Gracias. Y ante todo, quisiera rezar por nuestro Obispo emérito, Benedicto XVI. Oremos todos juntos por él, para que el Señor lo bendiga y la Virgen lo proteja.

(Padre nuestro. Ave María. Gloria al Padre).

Y ahora, comenzamos este camino: Obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad a todas las Iglesias. Un camino de fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: el uno por el otro. Recemos por todo el mundo, para que haya una gran fraternidad. Deseo que este camino de Iglesia, que hoy comenzamos y en el cual me ayudará mi Cardenal Vicario, aquí presente, sea fructífero para la evangelización de esta ciudad tan hermosa. Y ahora quisiera dar la Bendición, pero antes, antes, os pido un favor: antes que el Obispo bendiga al pueblo, os pido que vosotros recéis para el que Señor me bendiga: la oración del pueblo, pidiendo la Bendición para su Obispo. Hagamos en silencio esta oración de vosotros por mí....

Ahora daré la Bendición a vosotros y a todo el mundo, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

(Bendición).

Hermanos y hermanas, os dejo. Muchas gracias por vuestra acogida. Rezad por mí y hasta pronto. Nos veremos pronto. Mañana quisiera ir a rezar a la Virgen, para que proteja a toda Roma. Buenas noches y que descanséis.

martes, 12 de marzo de 2013

ALGUNAS REGLAS DEL CÓNCLAVE

Obligación de secreto 

Los cardenales están obligados a guardar secreto absoluto sobre lo que atañe a las votaciones para la elección del Sumo Pontífice, bajo pena de excomunión latae sententiae (automática). 

Esta obligación de secreto se extiende a los presentes no cardenales. Entre las modificaciones introducidas por Benedicto XVI, se encuentra la sanción penal impuesta a las personas que, sin ser cardenales electores, están presentes de algún modo en el cónclave (enfermeros, servicios de comedor y limpieza, médicos, etc.) y que infrinjan el secreto absoluto y perpetuo sobre lo que directa o indirectamente tenga que ver con la elección del nuevo Papa. La sanción impuesta será siempre de excomunión automática, que solo puede ser levantada por la Santa Sede. 

Sin contacto con el exterior 

La admonición “extra omnes!”, hecha por el maestro de las celebraciones litúrgicas pontificias, indica que todos las personas ajenas al Cónclave deben abandonar la Capilla Sixtina. Durante las sesiones de votación, todas las puertas de esta Capilla han de permanecer cerradas y debe ponerse guardia a cada una de sus puertas. 

Durante el cónclave se prohíben contactos de los electores con el exterior. Tampoco se admite el uso de medios de comunicación como prensa diaria y periódica, radio, televisión, internet, etc. 


Las votaciones 

En la Capilla Sixtina los electores prestan el juramento prescrito y, tras una meditación sobre el gravísimo deber que les incumbe y, por tanto, sobre la necesidad de proceder con recta intención por el bien de la Iglesia universal, proceden a los escrutinios (cfr. DGDC, p. 429). Todo cardenal elector presente en el cónclave está obligado a votar: ha de hacerlo de manera visible (aunque el voto mismo debe ser secreto), pronunciando la fórmula prescrita al depositar su papeleta. Así que no se considera la posibilidad de abstenerse de votar, aunque no se excluyen votos en blanco. 

Es nula –y sus autores serían castigados con la excomunión latae sententiae– cualquier forma de “pactos, acuerdos, promesas u otros compromisos de cualquier género, que los puedan obligar a dar o negar el voto a uno o a algunos”. El libre intercambio de opiniones entre los electores, los días de reflexión y oración, las exhortaciones espirituales predicadas durante el cónclave, son los medios previstos con el fin de ayudar a que los cardenales electores formen su juicio y lleguen a un acuerdo. 

No hay límite en el número de las votaciones. Han de hacerse cuatro cada día; dos por la mañana y dos por la tarde. En principio, han de realizarse tantas votaciones cuantas sean necesarias, hasta que el Romano Pontífice quede elegido por la mayoría cualificada de dos tercios que es requerida. 

Forma extraordinaria 

Juan Pablo II había establecido que, después de 30/33 votaciones sin mayoría cualificada, si los cardenales estaban de acuerdo, podría exigirse solamente la mayoría absoluta (la mitad más uno). Pero ya en junio de 2007, Benedicto XVI hizo una modificación, al exigir siempre para la elección del Papa la mayoría de dos tercios. 

Benedicto XVI también ha visto oportuna una última modificación mediante otro Motu Proprio, Normas Nonnullas, del 22 de febrero pasado. Si en 33 o 34 escrutinios (según se haya realizado la primera votación el día de la inauguración del cónclave o el siguiente) no se hubiera alcanzado resultado positivo, se pasa obligatoriamente a la forma extraordinaria de elección. Esta consiste en el balotaje entre los dos cardenales que en el escrutinio precedente hubieran obtenido el mayor número de los votos, sin apartarse de la norma de que también en estas votaciones se requiere para la validez de la elección la mayoría cualificada de al menos dos tercios de los sufragios de los Cardenales presentes y votantes. En los escrutinios efectuados según esta modalidad, ambos candidatos no gozan de voz activa, o sea, ya no pueden votar. 

Aunque actualmente no parece viable, se considera la posibilidad de elegir a un candidato no obispo o a un residente fuera de la Ciudad del Vaticano. El último Papa elegido no siendo cardenal fue Urbano VI (1378-1389). Si el elegido no tuviera el carácter episcopal, una vez dado su asentimiento, habría de ser inmediata y solemnemente ordenado obispo. 

Consentimiento del elegido 

El cónclave concluye inmediatamente después de que el nuevo Sumo Pontífice elegido haya dado el consentimiento a la elección, salvo que él mismo disponga otra cosa. El maestro de las celebraciones litúrgicas pontificias, que actúa de notario, extiende el acta auténtica de la aceptación y del nombre elegido por el Papa. Cesa el estado de Sede Vacante y el Papa comienza sus funciones efectivas. La tradicional fumata blanca da a conocer al pueblo que hay nuevo Papa.

miércoles, 6 de marzo de 2013

DIEZ PERLAS


una selección de diez ‘perlas’, diez reflexiones luminosas ofrecidas por el todavía Papa, en el ejercicio de lo que muchos han calificado como una “pastoral de la inteligencia”:

Benedicto XVI

- ”Donde Dios no ocupa el primer lugar, corre peligro la dignidad del hombre”.
- ”Cuando el hombre se aparta de Dios, no es Dios quien le persigue, sino los ídolos”.
- ”Una fe que nosotros mismos podemos determinar, no es en absoluto una fe”.
- ”La razón no se salvará sin la fe, pero la fe sin la razón no será humana”.
- ”Cuando la política promete ser redención, promete demasiado. Cuando pretende hacer la obra de Dios, pasa a ser, no divina, sino demoníaca”.
- ”El laicismo se está convirtiendo en una ideología autoritaria e intolerante”.
- ”No es la ciencia la que redime al hombre. El hombre es redimido por el amor”.
- ”Hay quien afirma que el respeto a la libertad del individuo hace que sea erróneo buscar la verdad. Pero, ¿qué objeto tiene entonces la libertad?”.
- ”Las cuentas sobre el hombre, sin Dios, no cuadran; y las cuentas del universo, sin Dios, tampoco cuadran”.
- ”La cultura de Europa nació del encuentro entre Jerusalén, Atenas y Roma; del encuentro entre la fe en el Dios de Israel, la razón filosófica de los griegos y el pensamiento jurídico romano”.

martes, 5 de marzo de 2013

INFATIGABLE BUSCADOR DE LA VERDAD


«Joseph Ratzinger no ha hecho sino continuar con la que ha sido su más clara opción de vida: la ‘renuncia’ de sí mismo por amor a Cristo y a su Iglesia».


Hay algunos acontecimientos que requieren de una cierta distancia para poder ser valorados, como es el caso de la renuncia de Benedicto XVI. Si bien es cierto que el Papa nos ha sorprendido tras la noticia inesperada, cuando reflexionamos con detenimiento su decisión, nos percatamos de que Joseph Ratzinger no ha hecho sino continuar con la que ha sido su más clara opción de vida: la ‘renuncia’ de sí mismo por amor a Cristo y a su Iglesia. 

En efecto, renunció desde el primer momento a tener una vida tranquila y cómoda, renunció a formar una familia, renunció a una formación mediocre, renunció a su amada patria, renunció a la vanidad, renunció a ejercer la defensa propia cuando era atacado y traicionado… Y ahora, en este momento de su vida en el que se ha sentido débil para poder llevar adelante su ministerio, ha renunciado al liderazgo en el seno de la Iglesia. La decisión de Benedicto XVI solo se explica por su viva conciencia de no ser dueño de la vocación que ha recibido de Dios. Monseñor José Ignacio Munilla

miércoles, 27 de febrero de 2013

“HE PEDIDO A DIOS QUE ME ILUMINASE PARA TOMAR LA DECISIÓN MÁS JUSTA, NO POR MI BIEN, SINO POR EL BIEN DE LA IGLESIA”

GRACIAS POR ENSEÑARNOS A SONREÍR SIEMPRE


Estamos en el Año de la fe, que he proclamado para fortalecer nuestra fe en Dios en un contexto que parece dejarlo cada vez más en segundo plano. Me gustaría invitar a todos a renovar la firme confianza en el Señor, a confiarnos como niños en los brazos de Dios, seguros de que esos brazos nos sostienen siempre y son lo que nos permiten caminar todos los días, también entre las fatigas. Me gustaría que cada uno se sintiera amado por ese Dios que ha dado a su Hijo por nosotros y nos ha mostrado su amor sin límites. Quisiera que cada uno de vosotros sintiera la alegría de ser cristiano. 

Hay una hermosa oración que se reza todas las mañanas y dice: “Te adoro, Dios mío, y te amo con todo mi corazón. Te doy gracias por haberme creado, hecho cristiano... “¡Sí, alegrémonos por el don de la fe; es el don más precioso, que ninguno puede quitarnos! Demos gracias al Señor por ello todos los días, con la oración y con una vida cristiana coherente. ¡Dios nos ama, pero espera que también nosotros lo amemos¡

GRACIAS SANTO PADRE


Gracias por todas sus enseñanzas santo padre, Dios premie todos los esfuerzos que realizó por el Cuerpo Místico de Cristo.

martes, 12 de febrero de 2013

TESTIMONIO

Gracias por todo Santo Padre

El Papa renunció a una vida normal. Renunció a tener una esposa. Renunció a tener hijos. Renunció a ganar un sueldo. Renunció a la mediocridad. Renunció a las horas de sueño, por las horas de estudio. Renunció a ser un cura más, pero también renunció a ser un cura especial. Renunció a llenar su cabeza de Mozart, para llenarla de teología. Renunció a llorar en los brazos de sus padres. Renunció a teniendo 85 años, estar jubilado, disfrutando a sus nietos en la comodidad de su hogar y el calor de una fogata. Renunció a disfrutar su país. Renunció a tomarse días libres. Renunció a su vanidad. Renunció a defenderse contra los que lo atacaban. Vaya, me queda claro, que el Papa fue un tipo apegado a la renuncia.

Y hoy, me lo vuelve a demostrar. Un Papa que renuncia a su pontificado cuando sabe que la Iglesia no está en sus manos, sino en la de algo o alguien mayor, me parece un Papa sabio. Nadie es más grande que la Iglesia. Ni el Papa, ni sus sacerdotes, ni sus laicos, ni los casos de pederastia, ni los casos de misericordia. Nadie es más que ella. Pero ser Papa a estas alturas del mundo, es un acto de heroísmo (de esos que se hacen a diario en mi país y nadie nota). Recuerdo sin duda, las historias del primer Papa. Un tal..Pedro. ¿Cómo murió? Si, en una cruz, crucificado igual que a su maestro, pero de cabeza. Hoy en día, Ratzinger se despide igual. Crucificado por los medios de comunicación, crucificado por la opinión pública y crucificado por sus mismos hermanos católicos. Crucificado a la sombra de alguien más carismático. Crucificado en la humildad, esa que duele tanto entender. Es un mártir contemporáneo, de esos a los que se les pueden inventar historias, a esos de los que se les puede calumniar, a esos de los que se les puede acusar, y no responde. Y cuando responde, lo único que hace es pedir perdón. ‘Pido perdón por mis defectos’. Ni más, ni menos. Que pantalones, que clase de ser humano. Podría yo ser mormón, ateo, homosexual y abortista, pero ver a un tipo, del que se dicen tantas cosas, del que se burla tanta gente, y que responda así..ese tipo de personas, ya no se ven en nuestro mundo.

Vivo en un mundo donde es chistoso burlarse del Papa, pero pecado mortal burlarse de un homosexual (y además ser tachado de paso como mocho, intolerante, fascista, derechista y nazi). Vivo en un mundo donde la hipocresía alimenta las almas de todos nosotros. Donde podemos juzgar a un tipo de 85 años que quiere lo mejor para la Institución que representa, pero le damos con todo porque “¿con qué derecho renuncia?”. Claro, porque en el mundo NADIE renuncia a nada. A nadie le da flojera ir a la escuela. A nadie le da flojera ir a trabajar. Vivo en un mundo donde todos los señores de 85 años están activos y trabajando (sin ganar dinero) y ayudan a las masas. Si, claro.

Pues ahora sé Señor Ratzinger, que vivo en un mundo que lo va a extrañar. En un mundo que no leyó sus libros, ni sus encíclicas, pero que en 50 años recordará cómo, con un simple gesto de humildad, un hombre fue Papa, y cuando vio que había algo mejor en el horizonte, decidió apartarse por amor a su Iglesia. Va a morir tranquilo señor Ratzinger. Sin homenajes pomposos, sin un cuerpo exhibido en San Pedro, sin miles llorándole aguardando a que la luz de su cuarto sea apagada. Va a morir, como vivió aún siendo Papa: humilde.

lunes, 11 de febrero de 2013

GRACIAS SANTO PADRE


Benedicto XVI
Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. 

Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. 

Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice. 

Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mí respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria. AQUÍ

lunes, 28 de enero de 2013

NO TEMAS. NO TE ABANDONO. NO ME ABANDONAS

Imposición de manos

En el gesto sacramental de la imposición de las manos por parte del obispo fue el mismo Señor quien nos impuso las manos. Este signo sacramental resume todo un itinerario existencial. En cierta ocasión, como sucedió a los primeros discípulos, todos nosotros nos encontramos con el Señor y escuchamos su invitación: “Sígueme”. Tal vez al inicio lo seguimos con vacilaciones, mirando hacia atrás y preguntándonos si ese era realmente nuestro camino.

Tal vez en algún punto del recorrido vivimos la misma experiencia de Pedro después de la pesca milagrosa, es decir, nos hemos sentido sobrecogidos ante su grandeza, ante su grandeza de la tarea y ante la insuficiencia de nuestra pobre persona, hasta el punto de querer dar marcha atrás: “Aléjate de mí, Señor, que soy un pobre pecador”. Pero luego Él, con gran bondad, nos toma de la mano, nos atrajo hacia sí y nos dijo: “No temas. Yo estoy contigo. No te abandono. Y tú no me abandones a mí”.  

domingo, 13 de enero de 2013

EL BAUTISMO

El Papa bautizando
Dios, al crear al hombre, le concedió el don de la gracia santificante, elevándolo a la dignidad de hijo suyo y heredero del cielo. Al pecar Adán y Eva se rompió la amistad del hombre con Dios, perdiendo el alma la vida de la gracia. A partir de ese momento, todos los hombres con la sola excepción de la Bienaventurada Virgen María nacemos con el alma manchada por el pecado original. 

La misericordia de Dios, sin embargo, es infinita: compadecido de nuestra triste situación, envió a su Hijo a la tierra para rescatarnos del pecado, devolvernos la amistad perdida y la vida de la gracia, haciéndonos nuevamente dignos de entrar en la gloria del cielo. 

Todo esto nos lo concede a través del sacramento del bautismo: Con El hemos sido sepultados por el bautismo, para participar en su muerte, de modo que así como El resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una nueva vida'' (Rom. 6, 4). 

Agradezcamos el día de hoy al Señor por nuestro bautismo.

sábado, 5 de enero de 2013

NUEVO NUNCIO APOSTÓLICO


El Papa Benedicto XVI nombró Nuncio Apostólico en Guatemala a monseñor Nicolás Henry Marie Denis Thevenin, arzobispo titular electo de Eclano, informó  este sábado la sala de prensa del Vaticano. Thevenin es uno de los cuatro nuevos obispos que serán ordenados mañana domingo por el papa Benedicto XVI durante la misa de Epifanía en la Basílica de San Pedro.

En la primera semana de diciembre del año pasado, la Nunciatura informó que el arzobispo inglés Paul Richard Gallagher, fue trasladado a Australia.  El prelado se encontraba en el país desde el 22 de enero del 2004, después del nombramiento hecho por el Papa Juan Pablo II.

Que el Señor le conceda mucha fidelidad y entrega en el ministerio que se le encomendará aquí en Guatemala

viernes, 21 de diciembre de 2012

¿Qué significa que Jesús nos mira con amor? y ¿se puede vivir esta experiencia hoy?

Benedicto XVI

«Creo que sí —afirmó el pontífice—, el Señor está siempre presente y nos mira a todos con amor, pero tenemos que encontrar esta mirada. El primer paso es conocer a Jesús tal y como aparece en los Evangelios», pero además, «no sólo en el ámbito académico y teórico, sino con el corazón, hablar con él en la oración. Es necesaria la razón, pero también el corazón. Los elementos clave son escuchar, responder, entrar en la comunidad de creyentes, la comunión con Cristo en los sacramentos, la eucaristía y la confesión, y realizar las palabras de la fe para que sean la fuerza de mi vida».