martes, 28 de agosto de 2012

SAN AGUSTÍN



  "Tarde te amé, hermosura tan antigua  y tan nueva...¡Tarde te amé!
Tú estabas dentro de mí y yo fuera..., y por fuera te buscaba...".

     Celebramos hoy  a San Agustín de Hipona (354-430), es el más grande de los Padres de la Iglesia y uno de los más eminentes doctores de la Iglesia occidental, nació en el año 354 en Tagaste (Argelia actual). Agustín se educó como retórico en las ciudades norteafricanas de Tagaste, Madaura y Cartago. Entre los 15 y los 30 años vivió con una mujer cartaginesa cuyo nombre se desconoce, con quien tuvo un hijo en el año 372, llamado Adeodatus, que en latín significa regalo de Dios.

     Inspirado por el tratado Hortensius de Cicerón, Agustín se convirtió en un ardiente buscador de la verdad, que le llevó a estudiar varias corrientes filosóficas. Durante nueve años, del 373 al 382, se adhirió al maniqueísmo, filosofía dualista persa, muy extendida en aquella época por el imperio romano. Su principio fundamental es el conflicto entre el bien y el mal, y a Agustín el maniqueísmo le pareció una doctrina que parecía explicar la experiencia y daba respuestas adecuadas sobre las cuales construir un sistema filosófico y ético. 
     
     Además, su código moral no era muy estricto; Agustín recordaría posteriormente en sus Confesiones: "Concédeme castidad y continencia, pero no ahora mismo". Desilusionado por la imposibilidad de reconciliar ciertos principios maniqueístas contradictorios, Agustín, abandona la doctrina y decide por el escepticismo. En el año 383 se traslada de Cartago a Roma, y un año más tarde se va a Milán como profesor de retórica. Allí se mueve en círculos neoplatónicos. Allí también conoce al obispo de la ciudad, al gran Ambrosio, la figura eclesial de mayor renombre por santidad y conocimiento de aquel momento en Italia. 

     Agustín regresó al norte de África y fue ordenado sacerdote el año 391, y consagrado obispo de Hipona (ahora Annaba, Argelia) en el 395, a los 41 años, cargo que ocuparía hasta su muerte. Agustín murió en Hipona el 28 de agosto del año 430.

Obras

     Su obra más conocida es su autobiografía Confesiones (400), donde narra sus primeros años y su conversión. En su gran obra apologética La Ciudad de Dios (413-426), formula una filosofía teológica de la historia, y compara en ella la ciudad de Dios con la ciudad del hombre. De los veintidós libros de esta obra diez están dedicados a polemizar sobre el panteísmo. Los doce libros restantes se ocupan del origen, destino y progreso de la Iglesia, a la que considera como oportuna sucesora del paganismo. Sus otros escritos incluyen las Epístolas, de las que 270 se encuentran en la edición benedictina, fechadas entre el año 386 y el 429; sus tratados De libero arbitrio (389-395), De doctrina Christiana (397-428), De Baptismo, Contra Donatistas (400-401), De Trinitate (400-416), De natura et gratia (415), Retracciones (428) y homilías sobre diversos libros de la Biblia. Aquí


 "Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón estará insatisfecho hasta que descanse en Tí...".

lunes, 27 de agosto de 2012

AMOR DE MADRE


SANTA MONICA
Madre de San Agustín
(Año 332- 387)


     La Iglesia celebra hoy a una Santa mujer ella es la madre de San Agustín, nació en Tagaste (África del Norte) a unos 100 km de la ciudad de Cartago en el año 332.

     Ella deseaba dedicarse a la vida de oración y de soledad pero sus padres dispusieron que tenía que esposarse con un hombre llamado Patricio. Este era un buen trabajador, pero de genio terrible, además mujeriego, jugador y pagano, que no tenía gusto alguno por lo espiritual. La hizo sufrir muchísimo y por treinta años ella tuvo que aguantar sus estallidos de ira ya que gritaba por el menor disgusto, pero éste jamás se atrevió a levantar su mano contra ella. Tuvieron tres hijos: dos varones y una mujer. Los dos menores fueron su alegría y consuelo, pero el mayor Agustín, la hizo sufrir por varias décadas.

      En aquella región del norte de África donde las personas eran sumamente agresivas, las demás esposas le preguntaban a Mónica porqué su esposo era uno de los hombres de peor genio en toda la ciudad, pero que nunca la golpeaba, y en cambio los esposos de ellas las golpeaban sin compasión. Mónica les respondió: “Es que, cuando mi esposo está de mal genio, yo me esfuerzo por estar de buen genio. Cuando él grita, yo me callo. Y como para pelear se necesitan dos y yo no acepto entrar en pelea, pues....no peleamos”.

     Patricio no era católico, y aunque criticaba el mucho rezar de su esposa y su generosidad tan grande hacia los pobres, nunca se opuso a que dedicará de su tiempo a estos buenos oficios. Y quizás, el ejemplo de vida de su esposa logro su conversión. Mónica rezaba y ofrecía sacrificios por su esposo y al fin alcanzó de Dios la gracia de que en el año de 371 Patricio se hiciera bautizar, y que lo mismo hiciera su suegra, mujer terriblemente colérica que por meterse demasiado en el hogar de su nuera le había amargado grandemente la vida a la pobre Mónica. Un año después de su bautizo, Patricio murió, dejando a la pobre viuda con el problema de su hijo mayor.

     En el año 387, ocurrió la conversión de Agustín, se hizo instruir en la religión y en la fiesta de Pascua de Resurrección de ese año se hizo bautizar. Agustín, ya convertido, dispuso volver con su madre y su hermano, a su tierra, en África, y se fueron al puerto de Ostia a esperar el barco. Pero Mónica ya había conseguido todo lo que anhelaba es esta vida, que era ver la conversión de su hijo. Ya podía morir tranquila. Y sucedió que estando ahí en una casa junto al mar, mientras madre e hijo admiraban el cielo estrellado y platicaban sobre las alegrías venideras cuando llegaran al cielo, Mónica exclamó entusiasmada: “¿Y a mí que más me amarra a la tierra? Ya he obtenido de Dios mi gran deseo, el verte cristiano”. Poco después le invadió una fiebre, que en pocos días se agravó y le ocasionaron la muerte. Murió a los 55 años de edad del año 387. Aquí

Santa Mónica, intercedad por todas las mamás en el mundo entero.

domingo, 26 de agosto de 2012

DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO


    Esta provocadora pregunta no se dirige sólo a los interlocutores de aquel entonces, sino que llega a los creyentes y a los hombres del hoy. Pero también hoy no pocos se “escandalizan” ante la contradicción de la fe cristiana. La enseñanza de Jesús parece “dura”, demasiado difícil de acoger y poner en práctica. Hay entonces quien la rechaza y abandona a Cristo; hay quien intenta “adaptar” su palabra a las modas de los tiempos desnaturalizando su sentido y valor.
   ¿También uds quieren marcharse?. Esta inquietante provocación resuena en nuestro corazón y espera de cada uno una respuesta personal; es una pregunta dirigida a cada uno de nosotros. Jesús no se conforma con una pertenencia superficial y formal, no le basta con una primera adhesión entusiasta; al contrario, es necesario tomar parte durante toda la vida “en su pensar y en su querer”. Seguirlo llena el corazón de alegría y da pleno sentido a nuestra existencia, pero implica dificultades y renuncias porque con mucha frecuencia se debe ir a contracorriente.

 Feliz domingo a todos.

sábado, 25 de agosto de 2012

TRABAJADORES EN LA MIES DEL SEÑOR


    Ha llegado en mis manos gracias al blogger de vida diocesana un video hermoso, donde podemos observar a muchas personas que dieron, han dejado y otros que siguen dando su vida por la Diócesis de Sololá-Chimaltenango.

    Gracias amigos sacerdotes por el sí constante por amor a Jesucristo y por su Iglesia. Es una tarea ardua, a veces se torna muy difícil, que Dios nos ayude a seguir siempre adelante.

            
Cuentan con mis pobres oraciones siempre apreciables amigos.  

viernes, 24 de agosto de 2012

EL APROVECHAMIENTO DEL TIEMPO



     Todos hemos escuchado esta frase “la ociosidad es la madre de todos los vicios”, y con esto entendemos que las actividades que no van en provecho de nuestro crecimiento como personas, no valen la pena. Bajo la idea de ocio se engloban muchas cosas: vagancia, pereza, inactividad, desidia entre muchas otras.

     Podemos preguntarnos entonces ¿Qué es administrar el tiempo? Lo describiremos de esta manera; Es manejar nuestro tiempo, es saber compartir las responsabilidades que tenemos según nuestro estado de vida y las actividades de recreación, esparcimiento, descanso, diversión; y aunque generalmente nos llaman más la atención estas segundas, es importante saber cumplir con nuestras responsabilidades en el tiempo y momento en el que debemos cumplirlas, por ejemplo: llegar puntualmente al estudio, al comedor, al deporte, en todo lo que realizamos diariamente. 

     Tampoco debemos pensar que los momentos de diversión o de descanso no son necesarios, puesto que son muy necesarios para tener una vida sana, lo malo es considerar que sólo esos instantes valen la pena. Es importante que podamos administrar el tiempo con el que contamos para poder rendir mejor en lo que hacemos y estar más satisfechos.


     El tiempo es un tesoro que se va, que se escapa, que discurre por nuestras manos como el agua por las peñas altas. Ayer pasó, y el hoy está pasando. Mañana será pronto otro ayer. La duración de una vida es muy corta. Pero, ¡cuánto puede realizarse en este pequeño espacio, por amor de Dios! (Amigos de Dios, n. 52). En el corto espacio de tiempo que Dios nos concede, los hombres podemos salvarnos o condenarnos, ayudar o no a muchísimas almas que dependen de nuestra conducta, de nuestro aprovechamiento del tiempo.

     No basta, para aprovechar el tiempo, hacer cosas buenas. Es preciso hacer lo bueno que en cada momento nos pide Dios: cumplir el pequeño deber de cada instante, hacer lo que se debe, estar en lo que se hace. Pero aún falta una condición: la rectitud de intención: hacerlo todo para la gloria de Dios, por Amor.


Para todo habrá tiempo dice la Santa