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lunes, 16 de mayo de 2022

Biblia de Jerusalén cambia “pescadores de hombres” por “pescadores de personas”

© Jesus Mora


La editorial Desclée de Brouwer, que publica la Biblia de Jerusalén, cambió la palabra “hombre” por “persona” en su nueva edición, lo que suscitó polémica en las redes sociales. 

La Biblia de Jerusalén es una de las más conocidas publicaciones de la Biblia en todo el mundo. Es una versión de las Sagradas Escrituras que la editorial Desclée de Brouwer publica en español desde 1967. 

El extracto compartido por varios usuarios en Twitter se refiere al Evangelio de Mateo 4,19, en el que Jesús dice a sus discípulos: “Os haré pescadores de hombres”, que en la nueva edición dice “Os haré pescadores de personas”. 

Consultado por ACI Prensa sobre el cambio en la más reciente versión de la Biblia de Jerusalén, Javier Gogeaskoetxea, Consejero Delegado de la Editorial Desclée De Brouwer, se refirió a la polémica. 

“El cambio se debe a que la Escuela Bíblica y Arqueológica de Jerusalén busca ante todo la fidelidad a los textos originales. Ocurre que en el texto ‘griego’ original la palabra que se usa no incluye el género. Por lo tanto las posibilidades de traducción tampoco deben incluirlo: persona o ser humano”, indicó. 

En ese sentido, continuó, “si pusiese ‘hombre’ estaríamos faltando a la fidelidad del texto original pues la palabra griega no es hombre, ni mujer”. 

“Entiendo que hay un intento de ‘polemizar’ atribuyendo un lenguaje ‘inclusivo’ a la traducción. Pero nada más lejos de la realidad, la razón es la fidelidad al texto original”, aseguró. 

“La norma básica que sigue la Escuela Bíblica y Arqueológica de Jerusalén es que ‘el texto más antiguo es siempre el más veraz’. Si ahora se cambian las palabras para que sean ‘amables con el género’ nada tiene que ver con la decisión de la Escuela Bíblica y Arqueológica de Jerusalén”, señaló. 

“Las traducciones Bíblicas no se amoldan a los tiempos modernos, sino que intentan ser fieles a los textos antiguos”, concluyó el Consejero Delegado de la Editorial Desclée De Brouwer. 

LA EXPLICACIÓN DE UN SACERDOTE 

El sacerdote español Jesús Silva, licenciado en Teología Patrística, hizo una explicación detallada en Twitter sobre lo que sería la mejor traducción de la palabra ánthropos, el texto griego traducido en la Biblia de Jerusalén primero por “hombres” y ahora por “personas”. 

“El término que traduce, ánthropos, se refiere a ‘ser humano’ al margen de su sexo. Sin embargo la traducción como ‘personas’ tiene sus problemas. ¿A qué personas se refería Jesús: humanas, angélicas o divinas? Pues en el texto, así traducido, no se excluye que Jesús esté llamando a los discípulos a que evangelicen a los ángeles o al mismo Dios”, escribió el sacerdote que también lleva adelante el proyecto “Un minuto para pensar”, en redes sociales. 

El P. Silva dijo entonces que “al ser ‘personas’ un término equívoco, habrá que buscar otro que no lo sea. Podemos entonces traducirlo como ‘personas humanas’ o ‘seres humanos’. A su vez esta traducción tiene un punto equívoco, ya que, ¿qué hace humano a un humano?”. 

“Pongamos que es ‘ser racional’, como dice la RAE (Real Academia de la Lengua Española). Sin embargo, si existieran extraterrestres inteligentes, habría que dilucidar si el término ‘humano’ se puede aplicar a ellos o no. Mientras eso no se aclare, el concepto personas humanas’ es también equívoco”. 

En ese sentido, continuó el sacerdote, “quizá la traducción más apropiada –siempre que queramos evitar traducir la palabra ánthropos como ‘hombre’– podría ser ‘terrícola’; aunque según la RAE cualquier habitante de la tierra lo es, por lo cual habría que decir más bien ‘pescadores de terrícolas humanos’”. 

Sobre el término humano, el sacerdote recordó que la RAE lo define como “’propio del hombre’. Es decir, que literalmente hablando, lo humano es lo propio del hombre (sic): los hombres terrícolas. Pero, ¿qué significa ‘hombre’?”. 

“La RAE acude de nuevo en nuestra ayuda. La palabra ‘hombre’ significa ‘ser animado racional, varón o mujer’. Pongamos pues que con la palabra ‘ánthropos’ Jesús le quería decir a los Doce que serían ‘pescadores de seres animados racionales, varones o mujeres’”. 

Entonces, resumió el sacerdote, “con ese circunloquio tan acertado, para evitar equívocos que se dan con palabras como ‘persona’, ‘ser humano’ o ‘terrícola humano’, y adoptando el principio de la economía de lenguaje, podríamos traducir la palabra ánthropos como ‘hombre’, que recoge todo lo anterior”. 

Para concluir y con algo de ironía, el P. Silva propuso que “en esta nueva traducción de la Biblia, más adaptada a nuestro tiempo, y guiada por un principio de inclusión, a la par que a la fidelidad al texto y a la intención de Jesús, traduzcamos novedosamente la frase como ‘os haré pescador de hombres’. De nada”. 

Fuente: ACIprensa

miércoles, 24 de abril de 2013

TERCER DÍA EN TIERRA SANTA

Que tal seguidores de este blog, en nuestro itinerario del tercer día en Tierra Santa, tuvimos la dicha de conocer el lugar de la multiplicación de los panes, Cesarea de Filipo, Nazaret y Caná de Galilea, veamos a continuación las imágenes.
      

martes, 23 de abril de 2013

LOS PADRES DE LA IGLESIA


A los escritores cristianos que sobresalieron en los primeros siglos por su santidad de vida, ortodoxia de su doctrina (enseñaron la verdadera fe de la Iglesia) que tuvo tanta trascendencia para la defensa de la doctrina y para exponer teológicamente la verdad revelada y que testifican la Tradición viva de la Iglesia, se les nombró Padres de la Iglesia.

Destacan: San Ireneo, San Atanasio, San Basilio, San Gregorio de Nisa, San Juan Crisóstomo y San Cirilo de Alejandría, que escriben en griego (se suelen llamar “Padres griegos”); San Ambrosio, San Agustín, San Jerónimo y San Gregorio, que escriben en latín (“Padres latinos”).


sábado, 13 de abril de 2013

VIDA DE LOS PRIMEROS CRISTIANOS

Queridos lectores, pido disculpas por la ausencia y la actualización de esta página. Agradezco la fidelidad y los comentarios de muchos, solicitando la actualización. Quise poner por título esta entrada "Vida de los primeros cristianos". Porque tuve el privilegio de pisar la tierra de estos primeros cristianos después de la muerte de Jesucristo. Pronto compartiré con ustedes algunas fotos de esta peregrinación.


Conocemos la vida de los primeros cristianos por los «Hechos de los Apóstoles» y los escritos de los Apóstoles (epístolas); también por otros escritos de la época como las Apologías (defensa de la fe, por ejemplo, el discurso a Diogneto, anónimo del S. II,). Algunos escritos recogen la vida de piedad de los primeros cristianos alrededor del culto a la Sagrada Eucaristía y la vida de sus comunidades (servicio a los demás, catequesis, ayuda a los más necesitados). Los primeros cristianos fueron gente sencilla, pero no faltaron algunos personajes importantes como soldados, profesionales, etc. Poco a poco se fueron culturizando, y cristianizaron la cultura de su época.

domingo, 10 de marzo de 2013

HUELLAS DE NUESTRA FE


Belén: cuna de la dinastía davídica


 Jesús nació en una gruta de Belén, dice la Escritura, "porque no hubo lugar para ellos en el mesón". Se calcula que Belén fue fundada por los cananeos hacia el año 3.000 antes de Cristo. Es mencionada en algunas cartas enviadas por el gobernador egipcio de Palestina al faraón, en torno al año 1.350 a. C. Después, la conquistaron los filisteos.

En la Sagrada Escritura, se alude por primera vez a Belén – que por entonces se llamaba también Éfrata: la fértil– en el libro del Génesis, cuando se relata la muerte y sepultura de Raquel, la segunda esposa del patriarca Jacob: Raquel murió y fue sepultada en el camino de Éfrata, es decir, de Belén.

Más adelante, cuando se hizo el reparto de las tierras entre las tribus del pueblo elegido, Belén quedó asignada a la de Judá y fue cuna de David, el pastorcillo –hijo menor de una familia numerosa– elegido por Dios como segundo rey de Israel.

A partir de entonces, Belén quedó unida a la dinastía davídica, y el profeta Miqueas anunció que allí, en esa pequeña localidad, nacería el Mesías:

Pero tú, Belén Éfrata, aunque tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser dominador en Israel; sus orígenes son muy antiguos, de días remotos. Por eso Él los entregará hasta el tiempo en que dé a luz la que ha de dar a luz. Entonces, el resto de sus hermanos volverá junto a los hijos de Israel. Él estará firme, y apacentará con la fuerza del Señor, con la majestad del Nombre del Señor, su Dios; y ellos podrán reposar, porque entonces él será grande hasta los confines de la tierra.

En este texto encontramos varios elementos relacionados con las profecías mesiánicas de Isaías, y también con otros pasajes de la Escritura en los que se anuncia un futuro descendiente de David. La tradición judía vio en las palabras de Miqueas un vaticinio sobre la llegada del Mesías, como ha  quedado reflejado en varios lugares del Talmud.

También san Juan, en su Evangelio, se hace eco de cuál era la opinión dominante entre los judíos del tiempo de Jesús acerca de la procedencia del Mesías: ¿no dice la Escritura que el Cristo viene de la descendencia de David y de Belén, la aldea de donde era David?

Pero es en el Evangelio de san Mateo donde se cita explícitamente la profecía de Miqueas, cuando Herodes reúne a los sacerdotes y escribas para preguntarles dónde había de nacer el Mesías: en Belén de Judá –le dijeron–, pues así está escrito por medio del Profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que apacentará a mi pueblo, Israel.


miércoles, 14 de noviembre de 2012

LA VERDAD DE LA BIBLIA



Si lo que afirman los hagiógrafos lo afirma el Espíritu Santo, no puede haber error en la Biblia. Así en DV 11. Hasta el Vaticano II se usaba más la manera negativa: “sin error”. Después se ha preferido expresar el aspecto positivo; la Biblia es veraz.

La veracidad de los libros sagrados proviene de dos principios: Dios es el autor principal de la Biblia y Dios no puede engañarse ni engañarnos. Esta verdad es de “hecho” y de “derecho”. Hay libros humanos donde de hecho no hay errores; pero la Biblia excluye la posibilidad de error.

Cuando se habla de error, se entiende del “error lógico”, que es la falta de conformidad entre el juicio del hagiógrafo y la realidad objetiva. Son afirmaciones auténticas del hagiógrafo, escritas por él mismo o por un amanuense. Puede haber errores materiales en algunas copias o versiones no conformes con el original. También puede haber algún error material (en la sintaxis), como falta de pericia del hagiógrafo.

Así aparece al examinar los escritos antiguos de los Padres. San Justino, en el siglo II, es el primero que hace alusión a la veracidad bíblica, a pesar de los ataques de autores paganos y herejes. San Agustín, escribiendo a san Jerónimo, afirma que si hay algún error en la Biblia es debido a un códice defectuoso o a un mal traductor.

La inerrancia bíblica no ha sido definida como dogma. Sin embargo, por pertenecer a la enseñanza ordinaria y universal de la Iglesia se habla de ella como si fuese “dogma”.

 La encíclica Pascendi de Pio X (1907) condena a los modernistas que afirmaban encontrar muchos errores en la Biblia. Eso significaba hacer al Espíritu Santo autor de errores. La Spiritus Paraclitus(1920) condena a los que afirman que la Biblia no tiene error sólo el elemento principal o religioso, mientras que puede tenerlo el secundario o profano. La Humani generis(1950) de Pio XII condena a los que separan, como realidades diversas, un sentido humano y un sentido divino, éste sólo infalible, en la Biblia.

 La Dei Verbumresume todo con esta fórmula: “ Como todo lo que los autores inspirados o hagiógrafos afirman, se debe considerar afirmado por el Espíritu Santo, hay que confesar que los libros de la Escritura enseñan firmemente, con fidelidad y sin error, la verdad que Dios quiso consignar en las sagradas letras para nuestra salvación”. Dos cosas distingue el Concilio Vaticano II en la fórmula: el fundamento, que es el “origen divino” de la Escritura; y la finalidad, que es “nuestra salvación”.