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martes, 23 de abril de 2013

LOS PADRES DE LA IGLESIA


A los escritores cristianos que sobresalieron en los primeros siglos por su santidad de vida, ortodoxia de su doctrina (enseñaron la verdadera fe de la Iglesia) que tuvo tanta trascendencia para la defensa de la doctrina y para exponer teológicamente la verdad revelada y que testifican la Tradición viva de la Iglesia, se les nombró Padres de la Iglesia.

Destacan: San Ireneo, San Atanasio, San Basilio, San Gregorio de Nisa, San Juan Crisóstomo y San Cirilo de Alejandría, que escriben en griego (se suelen llamar “Padres griegos”); San Ambrosio, San Agustín, San Jerónimo y San Gregorio, que escriben en latín (“Padres latinos”).


miércoles, 17 de abril de 2013

LIBERTAD DE LOS CRISTIANOS

En el año 313, el Emperador Constantino reconoció la libertad de los cristianos mediante un edicto conocido por el nombre de “edicto de Milán”, y les permitió practicar públicamente su fe. 

En los siglos siguientes, todos los pueblos de Europa fueron evangelizados y poco a poco se convirtieron al cristianismo: los francos (496) y los visigodos más adelante, con los demás pueblos bárbaros. Polonia (966), Hungría (985), Rusia (987), Islandia (1.000) y Noruega (1014). 

Destacaron en la Evangelización de Europa: San Patricio, San Bonifacio, San Agustín de Canterbury, San Cirilo y San Metodio.

Edicto de Milán

martes, 16 de abril de 2013

LAS PERSECUCIONES


Muy pronto el Evangelio encontraría oposición, que primero vino de los judíos y luego, de los gentiles. Las persecuciones sirvieron para llevar la semilla del Evangelio por otros lugares. También hubo muchos mártires: fieles que dieron su vida por amor a la verdad del Evangelio. 

Desde el comienzo los emperadores romanos desataron, a veces instigados por los judíos, fuertes persecuciones contra los que creían enemigos del estado. Se conocen dos principales (mitad del s. III), de Decio y Valeriano, militares anárquicos. 

La tercera fue la más cruel bajo Dioclesiano y quizá a su pesar: este emperador había logrado reorganizar el imperio, aunque en línea de disminución de la libertad. Pocas defecciones. Conocemos detalles por las narraciones históricas de Eusebio, obispo de Cesárea de Palestina. Desde el inicio, a los mártires se les tributó una veneración especial que se manifestaba en la conmemoración del día de su muerte (dies natalis: día de su nacimiento al Cielo, verdadera Vida) y en la construcción de altares sobre sus reliquias. El primer mártir fue el diácono Esteban (Hch 7, 54 y ss).