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martes, 28 de abril de 2015

FELIZ CUMPLEAÑOS MONSEÑOR

Monseñor Gonzalo de Villa

En una familia se hace fiesta cuando el padre cumple años, en nuestra Diócesis también, porque nuestro Obispo esta de cumpleaños.

Muchas felicidades Monseñor, que Dios siga derramando muchas bendiciones en su ministerio episcopal, gracias por su entrega generosa al servicio del pueblo de Dios. 

lunes, 28 de abril de 2014

BENDICIONES PARA NUESTRO QUERIDO OBISPO

En este día saludamos a nuestro Obispo en su cumpleaños, es una bendición para nuestra Diócesis que nuestro pastor este cumpliendo un año más de vida. Tenemos muchos motivos para elevar nuestras Oraciones  a Dios por todos los beneficios que hemos recibido de Él por medio de Monseñor Gonzalo.


De una manera muy especial y personal agradezco a Dios por tener un Obispo muy cercano, una persona que me ha brindado su confianza, amistad y sobre todo, por la imposición de manos, por sus manos recibí el Don inmerecido del Sacerdocio. Gracias Monseñor Gonzalo. Un fuerte abrazo desde Patzún.

Muchas bendiciones Monseñor

sábado, 15 de marzo de 2014

INMACULADA BURKE

Monseñor Gonzalo de Villa

Cuando uno contempla la realidad social guatemalteca surgen demasiados motivos para la desesperanza.

Hay crisis por la violencia, por la pobreza hiriente, por la falta de oportunidades, por la conflictividad in crescendo que no augura nada bueno. Hay —lo vemos todos los días en las noticias— demasiadas personas en conflicto con la ley, desde los sicarios hasta los extorsionadores, desde secuestradores hasta corruptos avorazados. Necesitamos buscar historias del bien, personas emblemáticas que hagan y realicen, sin mucha propaganda normalmente, acciones continuas que dan sentido a seguir creyendo, a pesar de todo, en la bondad humana como algo posible, existente entre nosotros, y que se puede demostrar con nombres concretos.

Hoy quiero referirme a una religiosa irlandesa, que colmó su vida de años —falleció con 94— pero sobre todo de buenas obras, de amor al prójimo y a la vida, y profundamente convencida de que su profesión como enfermera y su compromiso como religiosa fueron el marco para una entrega, por muchos años, para hacer el bien en municipios de Sololá, especialmente en Santa Lucía Utatlán, Nahualá y Santa Catarina Ixtahuacán. Nacida en Irlanda en 1920, viajó como adolescente a Inglaterra, en donde estudió enfermería y en donde la II Guerra Mundial la retuvo para ejercer sus primeros años como enfermera, en medio de los bombardeos y de las consecuencias terribles de la guerra en tantas personas. Partió al acabar la guerra a Ceilán —hoy Sri Lanka—, en donde siguió ejerciendo su profesión por tres años más. 

Expulsada a los tres años en la fiebre anticolonialista de la independencia y después de un breve período en Inglaterra, viajó de nuevo a las Bahamas para seguir ejerciendo su profesión, en el marco de una mujer creyente. En Bahamas le alcanzó lo que ella después describió como la llamada. Fue el llamado a la vida religiosa, sentida hondamente por encima de contingencias humanas. Ingresó en su congregación en Estados Unidos y trabajó allá, en el área de salud, por varios años. Un viaje a Guatemala en los 60 le hizo sentir, por segunda vez, la llamada a que aquí era donde definitivamente iba a entregarse como religiosa y como enfermera por el resto de su vida.


Trabajó y se entregó por más de 40 años. Luchó por hacer posible la vacunación para los niños de aldeas y caseríos remotos y aislados; trabajó con comadronas, con grupos de mujeres; tuvo talento organizativo y entrega generosa para ayudar en el área de salud, y desde su profunda experiencia cristiana de fe, a miles de niños y mujeres. Muchos adultos hoy en las zonas donde ella se entregó de por vida fueron salvados de las garras de la mortalidad infantil gracias al empeño, al tesón y a la entrega de madre Inmaculada. Muchas comadronas mejoraron sus técnicas ancestrales y contribuyeron a mejorar la vida de familias y comunidades. Ayudó a dar vida y a dar dignidad a la vida de tantos sololatecos durante tantos años. Gracias, madre Inmaculada. Sierva buena y fiel, entra a gozar del gozo de tu Señor. Texto Original

sábado, 15 de febrero de 2014

PALABRAS DE NUESTRO OBISPO; BENEDICTO XVI


Así se expresa nuestro Obispo recordando la figura de un gran Papa. El año pasado, por estos días, asistimos a la inusitada noticia de que el papa Benedicto XVI había decidido renunciar. El anuncio ocurrió el día 11 de febrero y entró en vigencia el 28 de febrero de 2013. La noticia fue sensacional y provocó en un primer momento la sorpresa general así como la inmediata expectativa sobre quién sería su sucesor. Ocho años antes, al fallecimiento del beato Juan Pablo II, fue él elegido para suceder a ese papa grande que dominó el escenario eclesial y mediático por más de un cuarto de siglo. Hoy, un año después de su renuncia, este artículo quiere ser un tributo a la figura del papa Ratzinger.

Subrayo en primer lugar la dimensión de campeón de Dios con que vivió su entero pontificado. Fue el papa que más nos ha hablado de Dios y no solo de las cosas concernientes a Dios o que quieren aproximarnos al misterio inefable, sino de Dios mismo, de su ser, de su presencia, de su gracia y de su acción. En tiempo en que muchos rasgos y actores de la cultura contemporánea quieren sacar a Dios de la cotidianeidad, de la vida pública, del discernimiento en el ámbito humano de las decisiones, el papa Benedicto fue infatigable en mantener el dedo en la tecla de Dios. 
Nada sin Él porque Él es principio y fundamento de todo y nada que lo ignore o que manipule su santo nombre. Teólogo de profesión y de vocación, Benedicto XVI ha sido el gran papa teólogo, el papa de la fe, seguramente el mejor teólogo que haya llegado en la historia a ocupar la silla de Pedro. A la vez, el hombre sencillo, intelectual, cortés y gentil, tímido y profundo que vivió como apasionado por la causa de Dios en sus diferentes épocas de la vida. Aun hoy, en la ancianidad y en el retiro nos manda un mensaje profundo y reconfortante: “Mi única y última tarea es sostener con la oración el pontificado de Francisco”.
Fue no solo el gran teólogo católico que nos habló siempre de Dios, de modo profundo, articulado y coherente sino que ha sido también el gran intelectual que ha defendido el lugar de la razón en la hegemonía de la interpretación de lo humano.
Frente a racionalistas que excluyen a Dios del discurso público y frente a fideístas y fundamentalistas que quieren situar el ámbito de lo religioso fuera del discurso racional, Benedicto XVI defendió siempre la profunda amistad entre fe y razón.
El papa Francisco es sin duda mucho más popular y mediático que Benedicto XVI así como el papa Juan Pablo II también lo fue. En los tres últimos papas encontramos personalidades y carismas diferentes que cada uno puso al servicio del ministerio petrino que, en fe, reconocemos viene del Espíritu Santo.

Benedicto XVI ha sido un gran papa y reconocerlo hoy me parece un tributo de justicia para quien ejerció su ministerio con valentía, enfrentando los problemas, incluidos los más tristes y graves que enfrentaba la Iglesia. Su renuncia fue un acto de amor y también un acto de profunda fe y de análisis racional para decidir lo mejor para la Iglesia en ese momento. Muchas gracias, Santidad. Texto Original 

domingo, 22 de diciembre de 2013

RECUPERAR NAVIDAD

Monseñor Gonzalo de Villa

Este es el tiempo más hermoso del año. Navidad viene del latín nativitas para hacer referencia al nacimiento de Jesús de Nazaret, para los cristianos, el Hijo de Dios hecho hombre. Los orígenes de la celebración de la Navidad en esta época del año son de carácter pagano. Después del solsticio de invierno los días comienzan a ser más largos. En la cultura y religión romanas a este solsticio se le daba un carácter sacro vinculado con el sol que, después de ir perdiendo terreno frente a la oscuridad de noches cada vez más largas, comienza su triunfal regreso de días cada vez más largos orientados hacia la explosión de la primavera.

Nadie sabe, por razones históricas, qué día nació Jesús. Aunque los relatos evangélicos sí apuntan a un acontecimiento ocurrido en la época más fría del año. Pero la reflexión cristiana, ante la interpretación pagana del solsticio de invierno, reinterpreta ese solsticio asignándole un sentido cristiano. La celebración del sol será visto, en clave cristiana, como la celebración del nacimiento de Jesús, el nuevo Sol, el Salvador del mundo, el Mesías, el Señor. Por ello, en la cultura signada por el cristianismo, el tiempo de Navidad es tiempo de alegría que marca el nacimiento de Jesús. En el recién nacido la Iglesia proclama la presencia del Hijo de Dios encarnado en la humanidad para ofrecer salvación a la humanidad.

El paso de los siglos fue ofreciendo una variedad de símbolos que rodean y expresan la Navidad. Son los belenes o nacimientos. Es la corona de Adviento. Son las tarjetas de felicitación. Vienen también los regalos. Del Norte llegan los árboles de Navidad, expresivos del tiempo pero desnudados de sentido religioso. En los últimos años la Navidad se ha ido volviendo desenfrenadamente la fiesta comercial más importante del año, cuando más regalos se hacen, cuando se incrementan las compras, cuando hay quienes miden la Navidad por el número de regalos a recibir o a regalar.

Muchos hacen de la Navidad las fiestas de fin de año o, para ser más precisos, las fiestas comerciales de fin de año.

La Navidad es también tiempo de familia y de encuentro con los seres queridos. Celebrar la Navidad es compartir con los seres queridos cercanos y es también recordar y, si es posible, llamar a los seres queridos que están lejos. Lamentablemente la Navidad es también tiempo de alcohol y de pólvora, que no dejan de causar estragos y a veces muy lamentables accidentes, en no pocas ocasiones mortales.

Pero si hubiera que comparar la Navidad con aquellas muñecas rusas en que una pequeña cabe dentro de otra y así sucesivamente, pudiéramos decir que la Navidad es más que comercio, aunque también miles de guatemaltecos trabajan con esfuerzo en estos días para ganar unos centavos extras para la familia. Es familia, pero más que eso, son abrazos y regalos. Pero más que eso Navidad, para los creyentes, es celebrar a Jesús, el recién nacido, el Salvador del mundo. Es compartir la alegría de los pastores y es adorar al Dios hecho hombre para nuestra salvación. Aquí

sábado, 14 de septiembre de 2013

PATRIA Y BIEN COMÚN

Gonzalo de Villa

El 192 aniversario de la independencia es una ocasión propicia para reflexionar. Los desfiles, las bandas, los discursos y las miles de carreras atravesando el país en todas las direcciones con antorchas expresan alegría, emoción y, de alguna manera, compromiso con la idea no solo de celebrar algo ocurrido hace 192 años, sino de comprometerse en el presente con la noción de patria. Pero en sí mismas, todas estas actividades nos invitan necesariamente a la reflexión.

En la brevedad de un artículo quiero contribuir a expresar una idea que es un parámetro indispensable para la medición de lo que hoy es Guatemala como patria para todos los guatemaltecos. La idea la tomo —no es extraño que lo haga un obispo católico— de la Doctrina Social de la Iglesia. En ella encontramos que el elemento primero en la Constitución y existencia de una sociedad políticamente organizada es la defensa y promoción del bien común.

Ello quedó recogido en nuestra Constitución vigente como lo estuvo también en anteriores constituciones. Si bien otros contribuyeron a que el texto constitucional recogiera esta idea, quiero yo el día de hoy rendir tributo a uno de los más grandes patriotas y más grandes cristianos del siglo XX guatemalteco. Me refiero a José García Bauer, constituyente en varias ocasiones y en todas, incluida la última, defensor a ultranza de que la Constitución reflejara el sentido cristiano de la gran mayoría de los guatemaltecos. Por ello el bien común expresa, felizmente, tanto un precepto constitucional en afirmación política primaria como un criterio cristiano básico como afirmación doctrinal social.

El bien común es el norte sobre el que medir la institucionalidad política del país, así como también a la clase política. Fustigar a la clase política no requiere de calumnias o falsedades, pero lo cierto es que sus miembros son un reflejo de la cultura política del país. La pregunta sobre si el Congreso trabaja para el bien común o si el Organismo Judicial tiene el bien común como fin último de sus acciones es una pregunta pertinente que busca no descalificar pero sí ayudar a la reflexión de todos.

La pregunta tiene aún mayor sentido si se refiere al Ejecutivo, aunque en este caso la representación sí corresponde a una elección directa hecha popularmente. No es el caso en el Congreso, en que los diputados, tal y como la ley establece, son electos a través de planchas partidarias. Pero sostener el dedo en la tecla de la pregunta sobre el bien común como criterio de calificación de las actuaciones públicas es el recuerdo de que a la patria se la sirve siempre y solo desde la búsqueda honesta del bien común.


Todo ejercicio público o privado que se aleje de esa búsqueda degrada la vida pública. Intereses estrecha u oportunistamente partidistas o, todavía peor, intereses para medrar individualmente se vuelven un desprecio al sentido del bien común que la Constitución establece y que compromete a todo servidor público de manera particularmente directa. No lo olvidemos.

Éste artículo fue escrito por nuestro Obispo Gonzalo de Villa, Diócesis de Sololá-Chimaltenango.  Prensa Libre (Rerum Novarum)

lunes, 19 de agosto de 2013

FORMACIÓN HUMANA

En estos días me ausentaré un poco, como sacerdote debemos de formarnos siempre, para vivir mejor nuestro ministerio y dar lo mejor al pueblo de Dios. Gracias a la iniciativa de nuestro Obispo de preocuparse siempre se sus sacerdotes, no dejaremos de aprovechar esta oportunidad de adquirir más conocimientos. La formación se llevará a cabo en Panajachel y los objetivos de esta formación humana será lo siguiente:

Taller de formación personal para Sacerdotes
Objetivos:
General:
Proporcionar al grupo experiencias y conocimientos que favorezcan su crecimiento personal así como su preparación para la atención de personas que buscan atención sacerdotal.

Específicos:
  • ·         Proporcionar actividades que favorezcan el autoconocimiento de cada persona
  • ·         Proporcionar conocimientos básicos sobre salud mental
  • ·         Proporcionar conocimientos básicos sobre inteligencia emocional


Contenidos:
  • ·         Conocimiento y contacto conmigo mismo
  • ·         Eneagrama
  • ·         Autoestima como clave del bienestar personal
  • ·         Componentes de la salud mental basados en concepto de OMS:  bienestar físico, mental y social
  • ·         Emociones primarias del ser humano:  amor, odio, ira, miedo, vergüenza, placer y pesar 
  • ·         Autoconocimiento emocional, autocontrol emocional, automotivación, reconocimiento de emociones ajenas, relaciones interpersonales.




martes, 13 de agosto de 2013

UNO ES EL MISMO, PERO NO LO MISMO

Nuestro Obispo

En este día la Diócesis de Sololá-Chimaltenando agradece  a Dios por el don tan alto del sacerdocio en la persona de nuestro Obispo, Gonzalo de Villa, 30 años de lucha, de fidelidad, del SI a Jesucristo. Un regalo tan grande para la Iglesia especialmente para nuestra Diócesis, muchas felicidades Monseñor Gonzalo, gracias por corresponder al llamado de Dios. Lo que presentamos a continuación, es la realidad que representa Monseñor Gonzalo.

La identidad del sacerdote no puede ser otra que la de Cristo: Que los hombres nos consideren como ministros de Cristo y dispensadores de los misterios de Dios (I Cor. 4, 1). Así lo Recordaba Juan Pablo II a los sacerdotes en Czestochowa: Este servicio alto y exigente no podrá ser prestado sin una clara y arraigada convicción acerca de vuestra identidad como sacerdotes de Cristo, depositarios y administradores de los misterios de Dios, instrumento de salvación para los hombres, testigos de un reino que se inicia en este mundo, pero que se completa en el más allá (Discurso, 6-VI-1979).

En la Misa

Todo esto significa que, si cada fiel es otro Cristo, y Cristo mismo se identifica con los miembros de su Cuerpo Místico (cfr. Hechos 9, 4-5) con mayor razón hay que afirmarlo del sacerdote, cuya consagración y misión son una específica identificación con Jesucristo, a quien representa.


Del sacerdote depende en gran parte la vida sobrenatural de los fieles, ya que solamente ellos pueden hacer presente a Jesucristo sobre el altar y perdonar los pecados. Aunque éstas son las dos funciones principales del ministerio sacerdotal, su misión no se agota ahí: administra también los otros sacramentos, predica la palabra divina, dirige espiritualmente, etc. Es decir, participa del triple poder de Cristo.

En la Tertulia