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sábado, 17 de agosto de 2019

HE VENIDO A TRAER FUEGO A LA TIERRA

A ejemplo del Maestro debemos de predicar

En varios aspectos se asemejan el profeta Jeremías y el Señor Jesús. Ambos aprendieron a mirar críticamente la vida y las prácticas religiosas celebradas en el templo de Jerusalén; esa claridad de miras les acarreó hostilidades y persecuciones. Uno y otro fueron generadores de controversias, dividieron la opinión en Israel, consiguiéndose seguidores y adversarios. 
El Señor Jesús replanteó profundamente la manera de entender y vivir la relación con Dios, cuestionó creencias y prácticas arraigadas y por eso mismo, perturbó e incomodó a unos y entusiasmó a otros. La soberana libertad y la seguridad con la cual hablaba en nombre del Padre, implicaba definirse a favor o en contra de sus posturas. Al distanciarse de las tradiciones vigentes, resultó un desafío incómodo. Jesucristo vivió con una personalidad definida que no podía pasar desapercibida ante nadie.

domingo, 10 de enero de 2016

"TU ERES MI HIJO"


“Tú eres mi Hijo, el amado; en ti me complazco”» (3, 21-22). Este Jesús es el Hijo de Dios que está totalmente sumergido en la voluntad de amor del Padre. Este Jesús es el hombre nuevo que quiere vivir como hijo de Dios, o sea, en el amor; el hombre que, frente al mal del mundo, elige el camino de la humildad y de la responsabilidad, elige no salvarse a sí mismo, sino ofrecer la propia vida por la verdad y la justicia.

Ser cristianos significa vivir así, pero este tipo de vida comporta un renacimiento: renacer de lo alto, de Dios, de la Gracia, Este renacimiento es el Bautismo, que Cristo ha donado a la Iglesia para regenerar a los hombres a una vida nueva. Afirma un antiguo texto atribuido a san Hipólito: «Quien entra con fe en este baño de regeneración, renuncia al diablo y se alinea con Cristo, reniega del enemigo y reconoce que Cristo es Dios, se despoja de la esclavitud y se reviste de la adopción filial» 

sábado, 9 de enero de 2016

RÍO JORDÁN FUE TESTIGO


Con este domingo después de la Epifanía concluye el Tiempo litúrgico de Navidad: tiempo de luz, la luz de Cristo que, como nuevo sol aparecido en el horizonte de la humanidad, dispersa las tinieblas del mal y de la ignorancia. Celebramos hoy la fiesta del Bautismo de Jesús: aquel Niño, hijo de la Virgen, a quien hemos contemplado en el misterio de su nacimiento, le vemos hoy adulto entrar en las aguas del río Jordán y santificar así todas las aguas y el cosmos entero —como evidencia la tradición oriental. Pero ¿por qué Jesús, en quien no había sombra de pecado, fue a que Juan le bautizara? 

sábado, 10 de enero de 2015

¿TE ACUERDAS DE LA FECHA DE TU BAUTISMO?


Dios, al crear al hombre, le concedió el don de la gracia santificante, elevándolo a la dignidad de hijo suyo y heredero del cielo. Al pecar Adán y Eva se rompió la amistad del hombre con Dios, perdiendo el alma la vida de la gracia. A partir de ese momento, todos los hombres con la sola excepción de la Bienaventurada Virgen María nacemos con el alma manchada por el pecado original.

La misericordia de Dios, sin embargo, es infinita: compadecido de nuestra triste situación, envió a su Hijo a la tierra para rescatarnos del pecado, devolvernos la amistad perdida y la vida de la gracia, haciéndonos nuevamente dignos de entrar en la gloria del cielo. 

Todo esto nos lo concede a través del sacramento del bautismo: Con El hemos sido sepultados por el bautismo, para participar en su muerte, de modo que así como El resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una nueva vida'' (Rom. 6, 4). 

Hoy es un buen día para agradecer al Señor el día de nuestro Bautismo, digámosle al Señor “gracias por hacerme hijo tuyo, por el agua y el Espíritu.

viernes, 10 de enero de 2014

NO ES LO MISMO UN NIÑO O UNA PERSONA BAUTIZADA QUE UNA QUE NO LO ESTÁ, (II PARTE)

La grandeza del Bautismo

El Papa reiteró luego la importancia de recordar la fecha del propio bautismo y, si no sabe, alentó a averiguarla: “hoy, en casa, busquen, pregunten la fecha del Bautismo y así sabrán cuál ha sido el día tan bello del Bautismo. ¿Lo harán? (responden: ¡sí! ) No siento entusiamo, ¿eh? ¿Lo harán? (gritan más fuerte: ¡sí! ) ¡Eh, sí! Porque es conocer una fecha feliz, aquella de nuestro Bautismo. El riesgo de no saberlo es perder la memoria de aquello que el Señor ha hecho en nosotros, la memoria del don que hemos recibido”.

“Entonces terminamos por considerarlo sólo como un evento que ha sucedido en el pasado – y ni siquiera por voluntad nuestra, sino de nuestros padres – por lo tanto no tiene más ninguna incidencia en el presente. Debemos despertar la memoria de nuestro Bautismo: despertar la memoria del Bautismo. Estamos llamados a vivir nuestro Bautismo cada día, como realidad actual en nuestra existencia”.

El Papa resaltó que “si logramos seguir a Jesús y a quedarnos en la Iglesia, aún con nuestros límites, con nuestras fragilidades y nuestros pecados, es justamente por el Sacramento en el cual nos hemos transformado en nuevas criaturas y hemos sido revestidos de Cristo. Es por la fuerza del Bautismo, de hecho que, liberados del pecado original, somos injertados en la relación de Jesús con Dios Padre; que somos portadores de una esperanza nueva, porque el Bautismo nos da esta esperanza nueva: la esperanza de andar en la via de la salvación, toda la vida”.

“Y a esta esperanza nada y nadie la puede apagar, porque la esperanza no defrauda. Recuerden: es verdad esto. La esperanza del Señor no defrauda nunca. Gracias al Bautismo somos capaces de perdonar y de amar también a quien nos ofende y nos hace mal; logramos reconocer en los últimos y en los pobres el rostro del Señor que nos visita y se hace cercano. Y esto, el Bautismo, nos ayuda a reconocer en el rostro de las personas necesitadas, en los sufrientes, también de nuestro prójimo, el rostro de Jesús. Es gracias a esta fuerza del Bautismo”.

El Papa Francisco subrayó luego: “¡nadie puede bautizarse a sí mismo! Nadie. Podemos pedirlo, desearlo, pero tenemos siempre necesidad de alguien que nos confiera este Sacramento en el nombre del Señor. Porque el Bautismo es un don que es otorgado en un contexto de solicitud y comunión fraternal”.


Para concluir, el Santo Padre alentó a pedir “de corazón al Señor que podamos experimentar siempre más, en la vida de cada día, esta gracia que hemos recibido con el Bautismo. Encontrándonos, nuestros hermanos puedan encontrar unos verdaderos hijos de Dios, verdaderos hermanos y hermanas de Jesucristo, verdaderos miembros de la Iglesia. Y no se olviden la tarea de hoy ¿eh?, que era: buscar, preguntar la fecha de mi Bautismo. Y como yo sé mi fecha de nacimiento, así también debo conocer la fecha de mi Bautismo, porque es un día de fiesta. Gracias”. Aquí

jueves, 9 de enero de 2014

EL BAUTISMO NO ES UNA FORMALIDAD: ASÍ NOS INSTRUYE EL SANTO PADRE (I PARTE)

El padre Pedro bautizando

En su primera catequesis que dedica al tema de los sacramentos, el Papa Francisco explicó que el Bautismo “¡no es una formalidad!” y precisó que no es lo mismo un niño o una persona bautizada que una que no lo está.

En su catequesis, el Santo Padre explicó que este sacramento, junto a la Eucaristía y la Confirmación, forman la llamada “Iniciación cristiana”, que “constituye como un único, gran evento sacramental que se configura al Señor y hace de nosotros un signo vivo de su presencia y de su amor”.

“Puede nacer en nosotros una pregunta: ¿pero es de verdad necesario el Bautismo para vivir como cristianos y seguir a Jesús? ¿No es en el fondo un simple rito, un acto formal de la Iglesia para dar el nombre al niño o a la niña? ¿Es una pregunta que puede venir, no?”

Para eso, dice Francisco, es iluminador lo que escribe San Pablo: “¿No saben que quienes hemos sido bautizados en Cristo Jesús hemos sido bautizados en su muerte? Por medio del Bautismo, entonces, hemos sido sepultados junto a Él en la muerte para que, como Cristo fue resucitado entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros podamos caminar en una vida nueva” (Rm 6,3-4). Por lo tanto ¡no es una formalidad! Es un acto que toca en profundidad nuestra existencia. No es lo mismo, un niño bautizado o un niño no bautizado: no es lo mismo. No es lo mismo una persona bautizada o una persona no bautizada”.

“Nosotros, con el Bautismo, somos sumergidos en aquella fuente inagotable de vida que es la muerte de Jesús, el más grande acto de amor de toda la historia; y gracias a este amor, podemos vivir una vida nueva, no más a la merced del mal, del pecado y de la muerte, sino en la comunión con Dios y con los hermanos”. Aquí

jueves, 19 de septiembre de 2013

BENEDICTO XVI CAMBIÓ UNA FRASE DEL RITO DEL BAUTISMO DÍAS ANTES DE HACER EFECTIVA SU RENUNCIA

El Bautismo

Según informa Sandro Magister, Benedicto XVI introdujo un cambio en el rito del sacramento del Bautismo. El Santo Padre quiso que se diga «Iglesia de Dios» en lugar de «comunidad cristiana». La disposición, promulgada por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos entró en vigor tras la elección de Francisco y ha sido publicada en el boletín oficial del dicasterio, «Notitiæ».

El decreto que introduce la innovación, publicado en latín, empieza así: «Puerta de la vida y del reino, el bautismo es el sacramento de la fe, con el cual los hombres son incorporados a la única Iglesia de Cristo, que subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y los obispos en comunión con él».

Partiendo de esta consideración, la Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos ha motivado la variación en la segunda «editio typica» latina del rito del bautismo de los niños de 1973 (que en la fórmula en cuestión es idéntica a la primera «editio typica» de 1969).


«Para que en el mismo rito se resalte la enseñanza de la doctrina sobre la labor y deber de la Madre Iglesia en los sacramentos que debe celebrar».

martes, 21 de mayo de 2013

REUNIÓN DE DECANATO


El misterio de Cristo se continúa en la Iglesia, que goza siempre de su presencia y lo sirve, especialmente a través de aquellos signos instituidos por El mismo, que significan y producen el don de la gracia, y son designados con el nombre de sacramentos. En la reunión que tuvimos hoy en nuestro decanato, el padre Lee Adler Perén tuvo la amabilidad de repasar con todos la prenotanda ritual del bautismo, es una cosa muy buena porque muchas veces se nos olvida o detalles que debemos de cuidar como pastores.

Dios, al crear al hombre, le concedió el don de la gracia santificante, elevándolo a la dignidad de hijo suyo y heredero del cielo. Al pecar Adán y Eva se rompió la amistad del hombre con Dios, perdiendo el alma la vida de la gracia. A partir de ese momento, todos los hombres con la sola excepción de la Bienaventurada Virgen María nacemos con el alma manchada por el pecado original.

La misericordia de Dios, sin embargo, es infinita: compadecido de nuestra triste situación, envió a su Hijo a la tierra para rescatarnos del pecado, devolvernos la amistad perdida y la vida de la gracia, haciéndonos nuevamente dignos de entrar en la gloria del cielo.

Todo esto nos lo concede a través del sacramento del bautismo: Con El hemos sido sepultados por el bautismo, para participar en su muerte, de modo que así como El resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una nueva vida'' (Rom. 6, 4).

El bautismo es el sacramento por el cual el hombre nace a la vida espiritual, mediante la ablución del agua y la invocación de la Santísima Trinidad.

Escuchando al p. Lee



DIOS LES BENDIGA A TODOS, AGRADECEMOS AL P. LEE POR EL ESFUERZO DE PREPARAR EL ESQUEMA.