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martes, 17 de mayo de 2022

El precio de la intimidad

© Andrey_popov/shutterstock


Pocos cuidan la intimidad de su ser, con sus heridas y alegrías. Hay una exposición del yo que olvida lo hermosa que es cada persona y el respeto que merece.

«Estamos llegando al fin de una civilización, sin tiempo para reflexionar, en la que se ha impuesto una especie de impudor que nos ha llegado a convencer de que la privacidad no existe». (José Saramago) 

Hace unas décadas, la intimidad presentaba una importancia nítida que defendía con barreras infranqueables el espacio del alma solo dedicado a los más cercanos y de confianza. 

Si preguntamos a nuestros abuelos, nos dirían que ciertas cosas referentes a los problemas o situaciones familiares, personales, de salud, de economía, situaciones difíciles, apenas se dejaban entrever o airear entre gente ajena al círculo de amistad. 

Poco a poco y sin apenas darnos cuenta, hemos cesado de proteger esos espacios para exponerlos a golpes de “likes”, “me gusta”, exclusivas, reality show. Hoy en día, es algo totalmente normal “lavar los trapos sucios” fuera de casa, el espacio público donde los demás, bien sean conocidos, oyentes o seguidores, puedan opinar, comentar, criticar y juzgar. 

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lunes, 28 de marzo de 2022

Datos Globales 2022

© we are social


Si estas leyendo esta entrada ya formas parte de estos datos. De una población mundial que casi llega a los 8 mil millones, 5,3 mil millones de personas tienen un teléfono móvil (67,1%), mientras que 4,95 mil millones de personas usan Internet. De estos, casi todos (4.620 millones) son usuarios de al menos una red social. 

Así se desprende del Global Overview Report de We Are Social Digital 2022, en colaboración con Hootsuite, que tiene en cuenta los datos disponibles en enero de 2022. 

En los últimos diez años, los usuarios de internet han aumentado más de un 50%, mientras que los de redes sociales se han triplicado, pasando de 1.480 millones a 4.620 millones (+12% anual). Excluyendo a niños, ancianos y lugares del mundo donde no hay acceso a internet, los datos dicen que cualquiera que pueda tener conexión en el mundo la tiene. 

Cuáles son las redes sociales más utilizadas en el mundo 

Las redes sociales más utilizadas en el mundo en 2021 son las del grupo Meta, con WhatsApp a la cabeza del ranking, seguida de Instagram y Facebook

Tras las tres redes sociales del grupo Meta encontramos entre las más utilizadas del mundo tres plataformas chinas WeChat , cuyos usuarios son en un 99% chinos, y Douyin, seguida en sexto lugar por la más internacional TikTok . 

Cuántas horas al día pasan las personas de todo el mundo en internet y redes sociales 

En la segunda mitad de 2021, las personas pasan un promedio de siete horas por día en Internet. En el mismo período de 2013, el promedio fue de seis horas. En cuanto a las redes sociales, la media diaria es de 2 horas y 27 minutos, una hora más que en el mismo periodo de 2013. La red social más popular cada día es Youtube, con 23 horas al mes por persona, seguida de Facebook y TikTok (casi 20 horas al mes por persona), WhatsApp (18 horas) e Instagram (11 horas). 


miércoles, 5 de enero de 2022

DESDE LAS REDES SOCIALES A LAS REDES REALES. LA SOLIDARIDAD CORRE EN LA WEB


Las redes sociales siguen siendo las herramientas que han tenido el impacto más significativo en nuestra vida de relación. Es una aparente paradoja que, lo que algunos llaman “instrumentos de una comunicación desencarnada", porque eliminan la interacción del cuerpo, se convierten, cada vez más, en un instrumento para que esos mismos cuerpos puedan encontrarse en la vida real, compartiendo eventos y experiencias de naturaleza distinta. 

Son muchas las personas que, a través de las redes sociales, y de la red en general, se conocen, o se encuentran y vuelven a verse; y sucede que esa relación no se limita sólo a la pantalla, sino que, a través de la red, somos capaces de construir verdaderas redes de solidaridad, de participación, que operan en territorios más o menos extensos. 

En todo el mundo se han difundido iniciativas, nacidas en Internet y que han crecido en las redes sociales, que permiten a las familias intercambiar no sólo reflexiones y experiencias, sino también ayudarse mutuamente, apoyarse recíprocamente en la vida cotidiana. 

Redes personales y redes familiares 

Las redes personales en las sociedades occidentales modernas suelen estar compuestas tanto por miembros de la familia como por miembros desconocidos. Las investigaciones muestran que los miembros de la familia fomentan el contacto con otros tipos de miembros de la familia. Las redes de familias, por lo tanto, se amplían y a menudo buscan el encuentro, más allá de la mera conexión, con fines de solidaridad, voluntariado o para compartir experiencias. 



Las redes sociales "virtuales" se convierten así en un instrumento de conexiones "reales" y son vistas, cada vez más, como un remedio para el individualismo y el aislamiento al que muchos se sienten condenados. Sucede, entonces, que la red se utiliza para construir relaciones y amistades que ojalá puedan transformarse, o volver a ser, reales, es decir, hechas de encuentros entre personas de carne y hueso. 

En la página web puedes buscar y contactar con el viejo amigo del colegio, el primo lejano, el profesor de bachillerato, y esto le pasa especialmente a la generación nacida en la segunda mitad del siglo XX; o los millennials y post-millenials pueden conectar con el youtuber más de moda, el influencer con más seguidores. La realidad virtual, ahora, ya no es sólo evasión, sino que se configura como una dimensión de la realidad que afecta profundamente la estructura y organización de nuestra mente y de la forma en que vivimos. 

Por esta razón, cuando hablamos de redes sociales preferimos, de momento, referirnos a las ‘redes sociales híbridas', es decir, constituidas al mismo tiempo por vínculos virtuales y reales. Los estudiosos hablan de un nuevo espacio social, la 'interrealidad', considerado mucho más maleable y dinámico que las redes sociales anteriores, y que caracteriza absolutamente la vida cotidiana de cada uno. 

Facebook, por ejemplo, representa un entorno en el que las relaciones online también se basan en relaciones offline y se mezclan con nuevas relaciones, cuyo propósito, en algunos casos, es compartir un proyecto común. A veces las comunidades virtuales están acompañadas por las existentes, amplificándolas, o bien las preceden, aumentando así las oportunidades y creando interacciones entre personas que no se conocen entre sí, pero que se unen para lograr un objetivo común de carácter social, o incluso económico (crowdfunding). 

Han llamado la atención de la prensa varios eventos que han contado con la participación de miles de personas, involucradas a través de la "plaza virtual", reunidas esta vez en las plazas reales. Pensemos en el eco de las acciones ecológicas de Greta Thunberg que, partiendo de la página web, y contando con la amplificación de los medios tradicionales, ha conseguido reunir en las plazas a millones de personas de todo el mundo. 

Después ha llegado el hashtag, herramienta de agregación inmediata y virtual por excelencia. Cada hashtag es un lugar donde cada uno puede decir lo suyo y ver lo que dicen los demás, y decidir reunirse. Miles de personas, reunidas a través de hashtags particulares, se reúnen en plazas reales para compartir momentos de oración y solidaridad, como ocurrió, por ejemplo, el día después de algunos atentados terroristas. 

Tal vez podamos decir realmente que ya no hay diferencia entre el mundo real y el mundo virtual. Es un hecho cotidiano que, más allá de la mayor o menor alfabetización informática, la vida real también pasa, inevitablemente, a través de los contactos online, y que todo esto, al final, produce el riesgo de aislarnos, aunque a menudo termine uniéndonos y uniéndonos realmente. 



¿Qué riesgos y qué beneficios? ¿Debemos preocuparnos o podemos aprovecharlo? 

La característica de las redes sociales, de ser aceleradoras y organizadoras de relaciones y sociabilidad, no debe asustarnos, si, como sucede con tantas experiencias positivas, estas relaciones son capaces de enriquecer de afectividad y significado profundo la vida dentro y fuera de la pantalla. 

El mensaje, y todo lo que la comunicación social puede transmitir y comunicar, más que identificarse automáticamente con el medio, dependerá principalmente de la persona, protagonista indiscutible de la relación, ya sea online que offline.

lunes, 13 de diciembre de 2021

QUIZÁ NO TODA LA CULPA ES DE LAS REDES SOCIALES ENSEÑAR A MIRAR, ESCUCHAR, Y EMPATIZAR

© Samyang 

Regularmente siempre buscamos un culpable a todas las cosas malas, lo mismo pasa con los modernos instrumentos de comunicación responsables de muchas deficiencias en el ámbito de las relaciones humanas en la sociedad. 

Ciertamente, estos medios tienen límites y, si no hay equilibrio en quien los usa, pueden ser peligrosos, llegando incluso a causar en algunos casos crisis depresivas. 

De vez en cuando conviene desplazar la atención desde los objetos hacia quienes los utilizan, para recordarnos que siempre somos nosotros los responsables de lo que sucede, y no las cosas que poseemos. 

La capacidad de comunicar auténticamente nace en familia por mucho que las redes sociales puedan contribuir a “aplanar” los sentimientos, a inhibir la capacidad de diálogo, comprensión y análisis, marca la diferencia siempre lo que se siembra en los corazones y en las mentes de los niños. 

Una comunicación personal -en el sentido literal del término– se da cuando se reconoce en el otro un “tú” con el que encontrarse y hacer que salga a la superficie. Una relación de este tipo, una relación “yo - tú”, en lugar de "yo - esto" -como dice el filósofo Martin Buber-, se construye mucho más fácilmente si uno ha sido tratado como un “tú”, desde siempre, es decir, desde pequeño. 

Voy a proponer tres aspectos de la comunicación que, a mi juicio, no deben faltar en una familia, si se quiere educar a los hijos para unas relaciones “reales”, sinceras y profundas:

Mirar al otro con atención: Si muchos jóvenes no saben “mirar a los demás” no es sólo porque estén ofuscados por sus teléfonos, porque en primer lugar, ellos no han sido “mirados”. Es posible que, precisamente porque no saben relacionarse con los demás, rehusan ese trato, escondiéndose detrás de un teclado. 

Si los jóvenes no valoran la belleza del prójimo, quizás es porque, como sostiene el escritor Alessandro D'Avenia, nadie ha visto y les mostrado la belleza que hay en ellos. Todo educador, especialmente los padres, están llamados a hacer esto: mirar con profundidad en la vida de los hijos, prestar atención a cada cosa, a los detalles, a la expresión del rostro. Ha de observar lo que el niño o el joven ama, lo que no le gusta, lo que le produce alegría o dolor. 

Está llamado a mostrarle su belleza. Todo esto implica ponerlo en el centro y no en los márgenes de la vida, sabiendo que quien ha sido tratado como "persona", quien se siente importante para alguien, aprende a tratar como personas a los demás , independientemente de que tenga o no un móvil en el bolsillo. Proximidad y disposición a escuchar.

El egocentrismo y la vanidad imperan en la sociedad

Hablamos, contamos, mostramos de nosotros mucho más de lo que nos preocupamos de los otros. Las redes sociales y la tv ponen mucho de su parte para favorecer estas actitudes: en ellos es más fácil exhibirse que darse al prójimo. 

Si los medios de comunicación tuvieran el poder de cerrar automáticamente los oídos y el corazón de quien los usa, deberíamos decir que quienes los utilizan son obtusos y narcisistas, egocéntricos e insensibles hacia los demás. Pero no es así. La capacidad o incapacidad de acercarse a otro no nacen de las redes sociales: tienen que ver con algo más profundo. 

Tienen que ver con la madurez afectiva, con la vida interior. Y la familia tiene un papel importantísimo en ese enseñar la proximidad, sin la cual no hay comunicación auténticamente humana. 

Como educadores y padres debemos dar ejemplo, escuchando el doble de lo que hablamos, pues, como dice el filósofo griego Zenón de Citio, siglo IV A.C, tenemos dos orejas y una sola boca precisamente por esto. 

Si en la familia se aprende a escuchar y a interesarse por los demás, Instagram o Facebook no harán perder estas preciosas cualidades. 

Educarse y educar para la empatía 

¿Cuántas veces leemos en las redes sociales comentarios frívolos o despectivos, llenos de lugares comunes y de odio? ¿Cuántas veces observamos insensibilidad y superficialidad al aproximarnos a la vida de los demás? 

"Las redes sociales nos han hecho cínicos y despiadados", dicen algunos. Ciertamente, pasar horas y horas ante una pantalla no facilita hablar con otros, percibidos tan distantes que casi resultan irreales. Enseñar a un niño o a un joven a preguntarse qué le pasa por la cabeza y el corazón al otro es una gran riqueza. 

La empatía hay que experimentarla en la familia en primer lugar: no es irrelevante si alguien enjuga las lágrimas de un niño, si se le pregunta cómo está, cómo le va con los compañeros de clase, si hay algo que le hace sufrir, por qué ha hecho un determinado gesto. 

Un niño o un joven que ha experimentado la empatía hacia él mismo será más propenso a tener empatía hacia los demás. Las redes sociales pueden complicar el trabajo del educador, pero no deben convertirse en una coartada ni en el chivo expiatorio, para no admitir carencias educativas y afectivas que no dependen de ellos.

jueves, 2 de diciembre de 2021

EL PAPEL DE LA DOPAMINA DE LOS “LIKES” EN LAS REDES SOCIALES

© mr.kalopsia


¿Alguna vez has publicado una foto, un poema, un simple pensamiento, en una red social y luego te pasas horas comprobando, de modo casi compulsivo, si llegan comentarios y “me gusta”?

¿Quién no se siente mejor cuando una foto suya recibe 70, 80, o 100 “me gusta” o, por el contrario, se desanima si no tiene mucho éxito?

Sentir placer por la aprobación de los demás es un fenómeno normal (cuando no se llega a idolatrar la estima del otro hasta perder la propia identidad): sentirse apoyado y estimado es una necesidad inherente a nuestra naturaleza.

¿Por qué somos tan sensibles a la aprobación ajena?

La respuesta está en parte en la química: el cerebro, de hecho, libera dopamina, la llamada hormona del placer y de la recompensa, cada vez que recibimos gratificaciones.

La dopamina es el neurotransmisor que interviene en los mecanismos de recompensa de nuestro cuerpo.

Cuando recibimos estímulos positivos (por ejemplo, comer nuestra comida favorita, escuchar buena música, refrescarnos en la piscina, etc.), el cuerpo libera esta hormona, transmitiendo una sensación de bienestar.

La dopamina también afecta a nuestra relación con las redes sociales: cuando alguien muestra interés en algo que hemos publicado, lo que obtenemos de él, de hecho, genera una sensación de placer.

Sin embargo, este proceso, que en sí mismo es bastante natural, puede desencadenarse artificialmente (por ejemplo, tomando drogas) o quedar fuera del control de la razón (cuando, por ejemplo, se juega de modo compulsivo): en estos casos, hay dependencias.

Adicción social

La adicción es siempre un mecanismo de compensación, que surge de una necesidad natural de gratificación, que no se ha satisfecho en el momento adecuado y de la manera correcta.

La dopamina juega un papel clave en el desarrollo de adicciones a las drogas, al alcohol, al juego, a la pornografía... y también a las redes sociales.

Está científicamente probado que incluso estas plataformas virtuales pueden ser adictivas.

Un estudio de 2014 muestra, por ejemplo, que el 4,4 % de los adolescentes europeos sufren una forma de adicción a una red social o a la web en general.

Los propios mecanismos de las redes sociales (basados en likes, acciones, comentarios, seguidores) favorecen que nos quedemos “pegados a la pantalla" y nos llevan a pasar más tiempo en la plaza virtual.

Quedarse enganchado (a veces un poco más de lo razonable) por una red social sucede con bastante frecuencia (yo también tengo que levantar la mano).

Desde hoy, sabemos que tenemos que culpar en parte a la dopamina. Además, a la dopamina hay que agregar las tendencias humanas equivocadas, como reconoce el fundador de Linkedin, Reid Hoffman: "Las redes sociales funcionan cuando representan uno de los siete pecados capitales".

¿Cómo se activa?

Comienza en el mismo momento en que compartes algo (foto, video, imagen, pensamiento).

Si se recibe “me gusta”, el cerebro interpreta esa información como una recompensa y libera una descarga de dopamina. Este evento agradable nos lleva a repetirlo: compartes otros contenidos y esperas, pegado a la pantalla, nuevas reacciones.

En una adicción confirmada a las redes sociales, el bucle continúa potencialmente de modo indefinido, absorbiendo energías que deberían gastarse en la vida real.

Cuando te das cuenta de que estás esclavizado por una dependencia de las redes sociales, no deberías avergonzarte de pedir ayuda –de hecho, hacerlo es un signo de valor, fuerza, madurez–, como lo harías con cualquier otra adicción.

Si tenemos una actitud compulsiva, si no podemos llevar una vida normal, si quitamos demasiado tiempo al trabajo, a las amistades, a la familia, a las tareas domésticas u otras actividades no virtuales, solo para esperar nuevos “me gusta” y comentarios, es hora de abordar este problema, no solo para cortar la adicción, sino para entender lo que la generó.

jueves, 6 de mayo de 2021

LA TECNOLOGÍA; UNA HERRAMIENTA DE UNIÓN Y DIVISIÓN



Teniendo relación con muchas personas que de verdad nos importan, es normal usar la tecnología un poco más de tiempo, es la única manera de estar en contacto con personas que físicamente no podemos ver ahora mismo. Preferimos vernos cara a cara, estar físicamente juntos, pero a falta de algo mejor y mientras esperamos una vida "normal", ¿por qué no aprovechar los beneficios que nos ofrecen los medios de comunicación modernos? 

Con el pasar de los meses y la prolongación de la emergencia sanitaria, empezamos a advertir que nosotros nos estábamos “alejando” mientras nos afanábamos por estar "cerca" de los demás. Nos hemos dado cuenta que estábamos dedicando demasiado tiempo y atención a nuestro móvil. Un domingo por la mañana, mi marido se levantó y dijo: "¿Por qué no establecemos nuestro primer día libres del teléfono?" y me expuso las reglas del juego.... 

Días sin móvil: Los días libres del teléfono no deben verse como un momento de exclusión del resto del mundo, sino más bien como una oportunidad para pasar un tiempo de calidad en familia. Los móviles no se silencian ni se apagan durante todo el día (¡siempre puede haber una emergencia o alguien que necesite algo!), sino que se desconectan los datos de internet, dejando el sonido encendido ("¡Si alguien necesita contactarnos urgentemente, nos llamará!"). 

Los mensajes o las redes sociales se pueden mirar durante un cuarto de hora al levantarse, otro cuarto de hora al mediodía, y luego se recupera el teléfono alrededor de las 7 de la noche. No estás completamente alejado de tus contactos, pero usas el teléfono de manera razonable, y a horas fijas establecidas. Durante el tiempo en que nos apartamos del teléfono móvil, es importante dejarlo en un lugar donde no podamos verlo (¡ya se sabe que tiene un efecto imán!). En nuestro caso, elegimos dejarlos en una mesa del ático, donde para llegar hay que subir las escaleras y abrir una puerta. Depende de nosotros encontrar un "lugar de estacionamiento incómodo".

Un hermoso video realizado por Eh! nos puede ayudar mucho. 

jueves, 14 de enero de 2021

TRES REGLAS DE ORO SOBRE TIKTOK



Las nuevas aplicaciones de medios sociales pueden ser muy divertidas, pero no olvidemos enseñar a nuestros hijos a mantener la seguridad y la precaución en línea. 

TikTok es una red social que últimamente está cobrando mucho protagonismo entre los adolescentes y jóvenes. Es un espacio virtual donde sus usuarios cantan, actúan, bailan y comparten vídeos. 

Esta red social de propiedad china se estrenó en septiembre de 2016 y es en la actualidad una de las más populares. En agosto, su aplicación superó los 2 mil millones de descargas globales e informó de casi 700 millones de usuarios activos solamente en julio. 

Los que crean vídeos y los cuelgan en la plataforma son llamados tiktokers y algunos tienen millones de seguidores. Por lo general, su premisa es bastante sencilla, ya que parecen decir: “Nuestra imaginación nos hace libres y lo pasamos muy bien”. 

Para ayudar a nuestros niños a usar esta red social correctamente, tenemos que aprender sus elementos básicos. Cómo funciona y quién la usa. Es muy fácil de usar. Una vez te descargas la aplicación en tu móvil, puedes crear y compartir videoclips musicales de entre 15 y 60 segundos de duración y luego esperas a los ‘me gusta’ o los comentarios. 

En general, los usuarios de esta plataforma son jóvenes –algunos muy jóvenes, entre 6 y 16 años– y muchos son totalmente inconscientes de los riesgos que corren al exponerse tan ingenuamente en Internet. 

Aquí hay 3 normas que considerar aplicar para que nuestros hijos usen esta plataforma de forma segura e inteligente: 

NO PUBLIQUES INFORMACIÓN SENSIBLE 
Quizás parezca contradictorio, porque TikTok va precisamente de eso, de mostrarte al mundo, pero nunca deberías revelar dónde vives o dar información detallada sobre tus hábitos, estilo de vida, información de contacto y demás. Mantener privada la información personal es la primera norma que hay que aprender antes de usar cualquier medio social. 

RECUERDA QUE, UNA VEZ PUBLICADO, YA NO NOS PERTENECE 
Cada vez que subimos un vídeo, hacemos un comentario o realizamos cualquier acción en los medios sociales, ese contenido básicamente se vuelve propiedad del medio. Incluso cuando lo borramos, quizás no lo hayan suprimido totalmente de la plataforma. 

TEN CUIDADO CON LO QUE PUBLICAS 
Teniendo en cuenta lo dicho antes, nunca deberíamos, ni siquiera en salas de chat privadas, hacer circular contenido que pudiera avergonzarnos a nosotros o a terceras partes de cualquier modo. Aunque mencionamos estas normas en el contexto de TikTok, lo cierto es que se aplican de igual modo a cualquiera de los demás medios sociales, además de correos electrónicos y otras formas de comunicación digital. 

Internet nos ofrece nuevas y vastas oportunidades de comunicación, creatividad y productividad, pero también nos expone a riesgos importantes. 

Tenemos que ser conscientes de estos riesgos y criar a nuestros hijos para que sean cautelosos también, para que podamos disfrutar de los beneficios del mundo digital con la debida seguridad. 


Sígueme en tiktok aquí

viernes, 6 de septiembre de 2019

¿LO QUE PUBLICAS EN LAS REDES SOCIALES ES REFLEJO DE TU REALIDAD?


Aquí podríamos volcar el diálogo a algo más personal. ¿Cuánta semejanza tiene tu vida con el Facebook? Sería interesante cuestionar todo el tiempo que invertimos en el Facebook como el tiempo que invertimos en nuestra vida, amistades, familia, sueños, Dios, etc., no es que estemos satanizando el Facebook, para nada, el problema no parte de la estructura sino del corazón del hombre. 

El Facebook debe ser una expresión de lo inagotable y compleja que es nuestra vida. No estamos diciendo tampoco que pongamos todos nuestros problemas en Facebook, ni que aparentemos tener la vida perfecta. Los polos siempre nos llevan a caídas más vertiginosas. Lo que apunta este video, es a valorar realmente nuestra vida, a descubrir el misterio de quiénes somos y aventurarse a eso en la realidad. 

Lo que se plasme en Facebook será connatural y el justo medio si en verdad vemos la realidad como un tesoro que hay que aceptar, asumir, afrontar, pero sobretodo vivir y así, como diría el Papa Francisco "toda comunicación estará al servicio de una auténtica cultura de encuentro."

viernes, 26 de mayo de 2017

SABES ¿CUÁL ES EL VERDADERO SENTIDO DEL "ME GUSTA"?


El verdadero Me gusta es el Me gusta del encuentro: Me gusta ser tu amigo.

WhatsApp, Facebook e Instagram fueron creados para poder compartir información y comunicarnos con personas que nos interesan, pero que no están cerca de nosotros; así podemos mandar mensajes, compartir historias y fotografías con quienes no están a nuestro lado. Las cosas que compartimos pueden ser calificadas por nuestros amigos con un Me gusta. Así podemos saber cuánta gente vio lo que subimos, y seamos sinceros: a todos nos gusta recibir Me gusta, muchos Me gusta.

Recibir un Me gusta en redes sociales es relativamente fácil: subes una fotografía, la ven tus amigos y familiares y le dan Me gusta sin pensarlo mucho. Las cosas que llaman más la atención reciben más Me gusta y se vuelven virales: más gente las ve, más gente las comparte y se transmiten como si fueran un virus.

Compartir algo no tiene complicación alguna: simplemente eliges una fotografía en la que te gusta cómo te ves (y descartas las otras muchas que tomaste), la subes a tus redes sociales, te olvidas de ello (si puedes) por un par de horas, y cuando vuelves ya tienes varios Me gusta. La ventaja y el problema de las fotografías y los vídeos es que son estáticos, porque mientras la gente los ve tú no tienes que escuchar, no tienes que poner atención, no tienes que responder, ni te cansas de sonreír. Ese Me gusta está bien, pero es el más barato de todos.

El verdadero Me gusta es el Me gusta del encuentro. Ése es mucho más valioso; es el que se gana en la vida real, en las conversaciones diarias, en el mutuo intercambio en el que no hay tiempo para elegir una cara de entre 10 posibles: tienes que sonreír y ser amable de principio a fin; y eso en ocasiones sí puede ser cansado.

Ese deseo por obtener un Me gusta debe mantenerse durante todo el tiempo con la otra persona, quien por cierto, también está buscando un Me gusta. Ahí no basta con sonreír al inicio de una conversación, no basta ser amable por un momento, porque en el encuentro con quienes te rodean tu actitud no se suspende en una imagen ni queda dentro de un guion de video que tú ya conoces; en la vida real tu rostro expresa inmediatamente lo que llevas dentro, y todo lo que quisieras llevar dentro.

Espero no convertirme en un buscador de los Me gusta de la gente de fuera y lejos sin primero luchar con avidez y sinceridad por los Me gusta de la gente a mí alrededor, de los más cercanos: mis hermanos, mis papás, mis compañeros de trabajo. En esas relaciones es donde me doy cuenta de quién soy verdaderamente. Es cierto que no podemos agradar a todos, ni debemos intentarlo falsamente. Pero creo que todos estamos llamados a ser fuentes de paz, de alegría y de esperanza. Esos Me gusta no quedan registrados en ningún lado… o tal vez, sólo en el corazón de quienes nos conocen.

No digo que renunciemos a las redes sociales, no. Pero que nuestro esfuerzo por conseguir un Me gusta no se quede ahí, que no olvidemos la belleza de contemplar e interactuar con un rostro vivo ofreciendo también nosotros lo mejor que tenemos; necesitamos al otro y el otro nos necesita. Vivamos la vida real. Que cada mañana nos levantemos con la sincera intención de tratar a los demás de tal manera que puedan decir: Me gusta platicar contigo, Me gusta escucharte, Me gusta ser tu amigo.

martes, 31 de enero de 2017

UN EXTRAÑO LLAMADO, "EL TELÉFONO"


Unos cuantos años después que yo naciera, mi padre conoció a un extraño, recién llegado a nuestra pequeña población. Desde el principio, mi padre quedó fascinado con este encantador personaje, y enseguida lo invitó a que viviera con nuestra familia.

El extraño aceptó y desde entonces ha estado con nosotros. Mientras yo crecía, nunca pregunté su lugar en mi familia; en mi mente joven ya tenía un lugar muy especial.

Mis padres eran instructores complementarios: Mi mamá me enseñó lo que era bueno y lo que era malo y mi papá me enseñó a obedecer.

Pero el extraño era nuestro narrador. Nos mantenía hechizados por horas con aventuras, misterios y comedias. El siempre tenía respuestas para cualquier cosa que quisiéramos saber de política, historia o ciencia.

¡Conocía todo lo del pasado, del presente y hasta podía predecir el futuro! Llevó a mi familia al primer partido de fútbol. Me hacía reír, y me hacía llorar. El extraño nunca paraba de hablar, pero a mi padre no le importaba. A veces, mi mamá se levantaba temprano y callada, mientras que el resto de nosotros estábamos pendientes para escuchar lo que tenía que decir, pero ella se iba a la cocina para tener paz y tranquilidad. (Ahora me pregunto si ella habrá rogado alguna vez, para que el extraño se fuera.)

Mi padre dirigió nuestro hogar con ciertas convicciones morales, pero el extraño nunca se sentía obligado para honrarlas. Las blasfemias, las malas palabras, por ejemplo, no se permitían en nuestra casa… Ni por parte de nosotros, ni de nuestros amigos o de cualquiera que nos visitase. Sin embargo, nuestro visitante de largo plazo, lograba sin problemas usar su lenguaje inapropiado que a veces quemaba mis oídos y que hacía que papá se retorciera y mi madre se ruborizara.

Mi papá nunca nos dio permiso para tomar alcohol. Pero el extraño nos animó a intentarlo y a hacerlo regularmente. Hizo que los cigarrillos parecieran frescos e inofensivos, y que los cigarros y las pipas se vieran distinguidas. 

Hablaba libremente (quizás demasiado) sobre sexo. Sus comentarios eran a veces evidentes, otras sugestivos, y generalmente vergonzosos. Ahora sé que mis conceptos sobre relaciones fueron influenciados fuertemente durante mi adolescencia por el extraño. Repetidas veces lo criticaron, mas nunca hizo caso a los valores de mis padres, aun así, permaneció en nuestro hogar.

Han pasado más de cincuenta años desde que el extraño se mudó con nuestra familia. Desde entonces ha cambiado mucho; ya no es tan fascinante como era al principio. No obstante, si hoy usted pudiera entrar en la guarida de mis padres, todavía lo encontraría sentado en su esquina, esperando por si alguien quiere escuchar sus charlas o dedicar su tiempo libre a hacerle compañía.


¿Su nombre? Nosotros lo llamamos, EL TELÉFONO

sábado, 20 de junio de 2015

MI AMOR, TE VOY A DECIR CÓMO ME SIENTO CUANDO VES PORNOGRAFÍA


“Intimidada, insegura, rechazada, pisoteada, infravalorada, herida”, son algunas de las maneras en las que se siente un grupo de mujeres de todas las edades que están casadas con adictos a la pornografía. Sus expresiones tristes y preocupadas, algunas resignadas o enojadas, nos hacen entender un poco mejor lo que afirman al final: “La pornografía nos está destruyendo a los dos”.

Cuando miré este video y empecé a escribir sobre él, me di cuenta de que cuando me hablan de vicios o adicciones, lo relaciono directamente con alcohol, drogas o incluso juegos de azar, pero no consideraba la adicción a la pornografía, un vicio que también destruye familias, aleja amistades y altera psicológicamente a la persona, dejándole un vacío permanente y un sentimiento de culpa difícil de reparar.


Fuente; Catholic Link

viernes, 31 de octubre de 2014

TU VIDA EN FACEBOOK


Todos buscamos una aprobación social. Al ser seres en constante diálogo con los demás, hechos para el encuentro y encontrándonos siempre “en encuentro” (Vale la redundancia), lo que esperan o creen los demás de nosotros es algo muy significativo para nuestras vidas. Sin embargo, es muy importante saber distinguir un valor humano que nos lleva a ser cada vez más libres entre una distorsión que nos lleva a ser esclavos, en este caso, del “qué dirán”.

Las redes sociales nos regalan un nuevo mundo. Lo que llamábamos medios de comunicación hace algunos años, están poco a poco entrando en una especie de semi-cultura, en donde estos medios se han hecho entornos en los cuales la gente interactúa. Tanto lo bueno como también las distorsiones de nuestra cultura se expresan en esta semi-cultura. 

El punto está en qué valoramos más nosotros. Sabemos que hay personas colgadas en facebook horas de horas, esto puede ser porque valoren más esos “empujes emocionales” llamados “like” que el mismo hecho de estar viviendo el “aquí y ahora”. Como veíamos en el protagonista, al ver que todo era “color de rosa” y compararlo con su vida, decidió pintar su propia vida de “color rosa” en vez de descubrir en ella una aventura de distintos colores.


¿Lo que publicas en las redes sociales es reflejo de tu realidad? Aquí podríamos volcar el diálogo a algo más personal. ¿Cuánta semejanza tiene tu vida con el facebook? Sería interesante cuestionar todo el tiempo que invertimos en el facebook como el tiempo que invertimos en nuestra vida, amistades, familia, sueños, Dios, etc. 

Ojo, no es que estemos satanizando el facebook, para nada, el problema no parte de la estructura sino del corazón del hombre. El facebook debe ser una expresión de lo inagotable y compleja que es nuestra vida. No estamos diciendo tampoco que pongamos todos nuestros problemas en facebook, ni que aparentemos tener la vida perfecta. Los polos siempre nos llevan a caídas más vertiginosas. Lo que apunta este video, es a valorar realmente nuestra vida, a descubrir el misterio de quiénes somos y aventurarse a eso en la realidad. 

Lo que se plasme en facebook será connatural y el justo medio si en verdad vemos la realidad como un tesoro que hay que aceptar, asumir, afrontar, pero sobretodo vivir y así, como diría el Papa Francisco “toda comunicación estará al servicio de una auténtica cultura de encuentro.”


Fuente; Catholic Link

sábado, 5 de abril de 2014

CUIDADO CON LO QUE SUBAS A LAS REDES SOCIALES

Como seres humanos todos luchamos para guardar nuestra reputación, pero nuestro peor enemigo en estos días son las redes sociales, el Papapa Francisco nos hacía conciencia hace poco del uso del internet y que es un medio para evangelizar. Pero en muchas ocasiones no se usa este medio más que para hacer daño a los demás. Me llamó la atención este pequeño video, veámoslo. 

En un video de menos de un minuto de duración, la campaña "Conéctate Seguro PY" logró mostrar el lado negativo de las redes sociales, al señalar que una vez que se sube contenido personal a internet, éste puede ser visto por personas desconocidas que pueden utilizarlo para un fin completamente diferente del original. Texto Original