viernes, 9 de noviembre de 2012

MADRE DE LAS IGLESIAS


Basílica de Letrán

La Iglesia celebra hoy la fiesta de la Basílica de San Juan de Letrán. En la Iglesia Católica se le da el nombre de Basílica a ciertos templos más famosos que los demás. Solamente se puede llamar Basílica a aquellos templos a los cuales el Sumo Pontífice les concede ese honor especial. En cada país hay algunos.


La primera Basílica que hubo en la religión Católica fue la de Letrán. Era un palacio que pertenecía a una familia que llevaba ese nombre, Letrán. El emperador Constantino, que fue el primer gobernante romano que concedió a los cristianos el permiso para construir templos, le regaló al Sumo Pontífice el Palacio Basílica de Letrán, que el Papa San Silvestre convirtió en templo y consagró el 9 de noviembre del año 324.

Esta basílica es la Catedral del Papa y la más antigua de todas las basílicas de la Iglesia Católica. En su frontis tiene esta leyenda: “Madre y Cabeza de toda las iglesias de la ciudad y del mundo”.

Se llama también Basílica de San Juan (de Letrán) porque tienen dos capillas dedicadas, una a San Juan Bautista y la otra a San Juan Evangelista, y era atendida por los sacerdotes de la parroquia de San Juan.

Durante mil años, desde el año 324 hasta el 1400 (época en que los Papas se fueron a vivir a Avignon, en Francia), la casa contigua a la Basílica y que se llamó "Palacio de Letrán", fue la residencia de los Pontífices, y allí se celebraron cinco Concilios (o reuniones de los obispos de todo el mundo). En este palacio se celebró en 1929 el tratado de paz entre el Vaticano y el gobierno de Italia (Tratado de Letrán). 

Cuando los Papas volvieron de Avignon, se trasladaron a vivir al Vaticano. Ahora en el Palacio de Letrán vive el Vicario de Roma, o sea el Cardenal al cual el Sumo Pontífice encarga de gobernar la Iglesia de esa ciudad. Aquí

Basílica de Letrán

jueves, 8 de noviembre de 2012

TODA CELEBRACIÓN PIDE EL CANTO




En este apartado debemos tener muy en cuenta de que la eucaristía, los sacramentos, la liturgia de las horas, etc., son celebraciones, y celebrar es una palabra que pide cantar, porque es una manifestación visible, audible, sensible y gozosa de realidades invisibles, “de acontecimientos salvíficos actualizados en aquel día, en aquella fiesta, en aquella hora, vividos intensamente en la fe de la Iglesia por la asamblea litúrgica, congregada en la presencia regocijante del Señor resucitado, como comunidad que se expresa en la Palabra de Dios que se proclama, se desborda con cantos que responden en concordia de voces y corazones, que se unen en oración común que les hace más fuertes, en actitudes y gestos corporales comunitarios.”
    
En una verdadera celebración, todo canta.  Una bella celebración en todos sus aspectos, sin olvidar los cantos, es la mejor invitación a participar en ella. 

La melodía de los cantos

Los fieles en la actualidad, no están educados para la melodía, están privados de degustar una bella melodía, porque se han acostumbrado al ritmo insistente, chirriante etc. Los fieles, en muchos casos, se rigen según el principio en el que: entre más ritmo, menos melodía. 


Melodía, para ellos es sinónimo de canción romántica, música lenta, baladas, boleros, etc.  Y esto repercute en la liturgia, cuando introducen canciones románticas, espirituales, lentas, que confunden el yo del alma orante con el personalismo individualista, la sensibilidad con la sensiblería, en resumen, el canto va dirigido al corazón, a los sentimientos, y no alcanza su cometido, la trascendencia a Dios.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

10 PALABRAS



“YO” La palabra de dos letras más egoísta. EVITÉMOSLA…
“EGO” La palabra de tres letras más venenosa. ELIMINÉMOSLA…


“AMOR” La palabra de cuatro letras más usada. PRACTIQUÉMOSLO...


“RUMOR” La palabra de cinco letras más rápida. IGNORÉMOSLO…
“PERDÓN” La palabra de seis letras más necesaria. APLIQUÉMOSLO…
“NOSOTROS” La palabra de siete letras más satisfactoria. USÉMOSLA…
“HUMILDAD” La palabra de ocho letras más agradable. APRENDÁMOSLA...


“CONFIANZA” La palabra de nueve letras más esencial. TENGAMOS FE…
“JESUCRISTO” LA PALABRA DE  DIEZ LETRAS MÁS AMOROSA. SIGÁMOSLO…



martes, 6 de noviembre de 2012

FE, PERSONA E IGLESIA SEGÚN JOSEPH RATZINGER



El acto de fe debe ser un acto de toda la persona, que debe abarcar toda su existencia  y que nace a su vez de una relación interpersonal. Pero también es un acto en la comunidad de la Iglesia, que requiere como condición previa el ingreso en ella por medio del Bautismo y de la confesión del credo.
        Las palabras claves que utiliza el Cardenal Ratzinger, es la, Fe, Persona, Existencia, Iglesia y Bautismo.

        El Cardenal para explicar mejor el tema de la fe, retoma una famosa historia contada por el filósofo Kierkegaard. En ella se cuenta, que “en Dinamarca, un circo fue presa de las llamas. Entonces el dueño del circo mandó pedir auxilio a una aldea vecina a un payaso que ya estaba disfrazado para actuar, el payaso corrió a la aldea y pidió a los vecinos que fueran lo más rápido posible a apagar el fuego del circo en llamas. Pero los vecinos creyeron que se trataba de un magnífico truco para que asistieran a la función; aplaudían y hasta lloraban de la risa”.

        Y dice el Cardenal Ratzinger que esta es la situación del creyente y del teólogo en el mundo actual. Sin embargo, entonces el que quiera predicar la fe y al mismo tiempo ser suficientemente crítico, se dará cuenta en seguida, no sólo de lo difícil que es traducirla, sino también de lo vulnerable que es la propia fe, la cual al querer creer, experimenta en sí mismas el inquietante poder de la incredulidad. Por eso, el que quiera hoy día dar honradamente razón de la fe cristiana ante sí mismo y ante los demás, debe hacerse a la idea de que su situación no es distinta a la de los demás, a la de aquellos que no cree.

        Por eso la situación del creyente, es sobre todo, una actitud, la palabra “Creo” entraña una opción fundamental ante la realidad como tal; no significa afirmar esto o aquello, sino una forma primaria de situarse ante el ser, la existencia, lo real. Explicando de otro modo: “la fe es una decisión por la que afirmamos que, en lo más íntimo de la existencia humana, hay un punto que no puede ser sustentada ni sostenido por lo visible y comprensible, sino que se limita de tal modo con lo que no se ve.

        A esta actitud se llega sólo por medio de lo que la Biblia llama “conversión”. El hombre tiene que cambiar para darse cuenta de lo ciego que es el fiarse solamente en lo que sus ojos pueden ver. La fe siempre ha sido una decisión que afecta a la profundidad de la propia existencia. Por tanto es necesaria la conversión para alcanzar la fe, el cambio del modo de ser, que pasa de la adoración de lo visible y factible a la confianza en lo invisible.

Dice el Cardenal que formalmente, la expresión “Yo creo” se podría traducir por “Yo paso a”, “yo acepto” el Cardenal al final de todo este rodeo dice que la fe es: “la forma de situarse todo hombre de modo firme ante la realidad; creer cristianamente significa confiarse al sentido que me sostiene a mí y al mundo, considerarlo como fundamento firme sobre el que puedo permanecer sin miedo alguno. 

Explicando de otro modo podemos decir: creer cristianamente significa comprender nuestra existencia como respuesta a la palabra, al Logos que todo lo sostiene y lo soporta. Significa afirmar que el sentido que nosotros no podemos construir, que sólo podemos recibir, se nos ha regalado; de manera que lo único que hemos de hacer es aceptarlo y fiarnos de Él.


lunes, 5 de noviembre de 2012

ACTIVIDADES PARROQUIALES



En estos tres días, en la parroquia de San Martín de Tours se estará administrando el sacramento de la Confirmación, en este año se confirmarán 1,375 jóvenes. Tendremos la dicha en este año en tener en distintos días a tres Obispos (hoy; Monseñor: Raúl Antonio, mañana; Monseñor: Gonzalo de Villa y el miércoles al Nuncio Apostólico, Paul Richard Gallagher).

Mons. Raúl Antonio
Mons. Gonzalo de Villa
Mons. Paul Richard Gallagher

Agradecemos a Dios por estos jóvenes, a los Obispos por la disponibilidad y a todos los hermanos en la preparación en las catequesis.

¿Qué es la Confirmación?
La confirmación es el sacramento que da el Espíritu Santo para enraizarnos más profundamente en la filiación divina, incorporarnos más firmemente a Cristo, hacer más sólido nuestro vínculo con la Iglesia, asociarnos todavía m s a su misión y ayudarnos a dar testimonio de la fe cristiana por la palabra acompañada de las obras (CEC, n. 1316).

El derecho vigente prescribe a todos los fieles la obligación de confirmarse en el tiempo oportuno, por lo que, si se dejara de recibir por menosprecio o negligencia, se pecaría gravemente. (cfr. CIC, c. 890).