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miércoles, 13 de febrero de 2013

INICIAMOS HOY, LA CUARESMA

Hoy nos invitan a la conversión. Inauguramos el tiempo cuaresmal. Estamos llamados a darnos la vuelta, de dentro hacia fuera, a entrar en nuestro interior y conectar ahí con lo más profundo de nuestro ser: la presencia de Dios que quiere encontrarse con nosotros y transformar nuestra existencia reconciliándonos con la vida en Dios.

Ahora es el tiempo de la gracia para cada uno de nosotros. Hoy, al recibir la ceniza, podemos abrir el corazón y hacer de este tiempo litúrgico tan especial un tiempo de encuentro con uno mismo, con Dios y desde Él, con cada uno de los hermanos.

              


Recordemos que polvo somos y al polvo volveremos.

viernes, 4 de enero de 2013

CRITERIOS PARA SELECCIONAR EL CANTO DE ENTRADA



·        Un canto que facilite la participación de todo el pueblo y promueve así su unión (no es un canto sólo del coro).
·        Un canto que tenga relación con el tiempo litúrgico o la fiesta que se celebra (no cualquier canto).
·        El texto ha de ir en consonancia con el carácter del canto y el rito al que pertenece.  Un texto meditativo no sirve para canto de entrada.
·        El texto ha de reflejar la alegría de reunirse, de celebrar, festejar el día del Señor, invitándonos a la unión, a sentirnos comunidad, a implicarnos en la celebración motivándonos a participar activamente.

El texto de este canto ha de estar orientado a la palabra, empujándonos y disponiéndonos a escucharla, acogerla y celebrarla.

viernes, 14 de diciembre de 2012

CANTO DE ENTRADA


Nace en Roma en torno a los siglos IV-V. Con la paz constantiniana, la Iglesia pudo gozar de libertad y de paz, y por tanto el culto comenzó a celebrarse con mayor solemnidad. “El canto de entrada el Introito, solemnizaba la entrada del Papa y su cortejo.”[1]

Es el primer canto de los denominados procesionales, denominados así porque acompañan una procesión, un movimiento, un desplazamiento. El procesional de entrada acompaña la procesión inicial de sacerdotes, ministros, con aire y movimiento sencillo y animado. Pierde parte de su sentido cuando ha terminado la procesión y se sigue cantando, haciendo esperar al celebrante.  Si hay incensación del altar, el canto de entrada puede prolongarse mientras dure la incensación.   

Función
“Es la primera expresión de la fe; la unidad, el sentido de la celebración y la alegría de los hermanos que se reencuentran entre ellos y con su Padre Dios.”[2] La liturgia es celebrada por un pueblo, el pueblo de Dios; cada uno y todos participan según su función propia. Pertenece al Pueblo en este momento manifestar su fe y su alegría con el canto de entrada.


[1]  A. Alcalde, El Canto de la Misa, 103.
[2] E. JardielLa celebración de la Misa, 11.

jueves, 6 de diciembre de 2012

LA FORMA MUSICAL


Dicen los santos padres, “que la Música hace de puente entre la catequesis y la celebración, transformando en gozo y canto celebrativo el anuncio catequístico que surge de la vida y canalizando hacia el gozo el empeño de la vida y la experiencia enriquecida del acontecimiento litúrgico.”[1]
    
La música no hará de puente entre la catequesis y la celebración, si la forma musical elegida no es la adecuada, es decir, la que en lugar de ayudar a rezar, a sumergirse en la celebración del misterio, distrae, distancia la atención con sus ritmos y diseños melódicos profanos, pues no responde al espíritu de la acción litúrgica. 

Por tanto es importante tener en cuenta la elección de la forma musical para que tenga una buena adaptación en la celebración, ya que cada momento musical tiene una finalidad concreta: acompañamiento de procesiones, meditación de alguna lectura, aclamación etc.  De este modo se logra que cada canto ayude eficazmente a la dinámica de toda la celebración.

La música o forma musical elegida, junto con el texto, configura la música apropiada para la Liturgia. Esta música elegida no ha de ser difícil, en lo referente a su interpretación, aunque la belleza musical llega consigo a veces dificultades al ser interpretadas, pero es mejor manejar el criterio de que la sencillez es un adorno de la belleza, que es propio de la liturgia.

A este respecto, la constitución Musicam Sacram nos dice que los cantos no sólo pueden o deben ser interpretados por la Schola cantorum, sino que también estén al alcance de coros más modestos (nuestra realidad diocesana) y fomenten la participación activa de toda la asamblea de los fieles.


[1] M. J. de Pablo Bilbatua, La Música en la Liturgia, 26.

viernes, 23 de noviembre de 2012

EL GÉNERO MUSICAL



En la selección del género de Música Sacra, tanto para el coro como para el pueblo, a tenerse en cuenta las posibilidades de los que vayan a cantar.  Dentro del género de Música Sagrada podemos encontrar varios estilos: monódico; polifónico; con acompañamiento etc.  Elegir el más adecuado para el coro o el pueblo, es criterio muy importante, sin olvidar que ha de responder y servir al espíritu de la acción litúrgica y a la naturaleza de cada una de sus partes.

Desde el Concilio Vaticano II, con la reforma litúrgica, en especial, la introducción de la lengua vernácula en las celebraciones litúrgicas, ha hecho aparecer un largo repertorio de cantos, algunos llenos de inspiración bíblica, otros apropiados de la espiritualidad de diferentes razas, otros de gran calidad literaria y musical, igualmente otros, desgraciadamente en algunos casos la letra y la música no alcanzan la altura religiosa y artística que corresponde a las funciones religiosas y al templo. 

“Ha de entenderse bien que, aun cuando han de ponerse en juego todos los medios para que el pueblo participe activamente en el canto, éste no está en contradicción con la dignidad del texto y la calidad musical, aspectos en los cuales siempre debe sobresalir la música sagrada.”

Otro aspecto importante es el valor del texto: Sin caer en el sentimentalismo, ni en el género demasiado didáctico, las palabras del canto deben expresar adecuadamente la fe cristiana, en consonancia con la nueva sensibilidad de la Iglesia en el campo Teológico y espiritual.  Por eso, lo mejores textos suelen ser los que están tomados o se inspiran en la Sagrada Escritura. Por tanto como ya se ha dicho, el texto apropiado para la música litúrgica será el de la Biblia.     

 

jueves, 8 de noviembre de 2012

TODA CELEBRACIÓN PIDE EL CANTO




En este apartado debemos tener muy en cuenta de que la eucaristía, los sacramentos, la liturgia de las horas, etc., son celebraciones, y celebrar es una palabra que pide cantar, porque es una manifestación visible, audible, sensible y gozosa de realidades invisibles, “de acontecimientos salvíficos actualizados en aquel día, en aquella fiesta, en aquella hora, vividos intensamente en la fe de la Iglesia por la asamblea litúrgica, congregada en la presencia regocijante del Señor resucitado, como comunidad que se expresa en la Palabra de Dios que se proclama, se desborda con cantos que responden en concordia de voces y corazones, que se unen en oración común que les hace más fuertes, en actitudes y gestos corporales comunitarios.”
    
En una verdadera celebración, todo canta.  Una bella celebración en todos sus aspectos, sin olvidar los cantos, es la mejor invitación a participar en ella. 

La melodía de los cantos

Los fieles en la actualidad, no están educados para la melodía, están privados de degustar una bella melodía, porque se han acostumbrado al ritmo insistente, chirriante etc. Los fieles, en muchos casos, se rigen según el principio en el que: entre más ritmo, menos melodía. 


Melodía, para ellos es sinónimo de canción romántica, música lenta, baladas, boleros, etc.  Y esto repercute en la liturgia, cuando introducen canciones románticas, espirituales, lentas, que confunden el yo del alma orante con el personalismo individualista, la sensibilidad con la sensiblería, en resumen, el canto va dirigido al corazón, a los sentimientos, y no alcanza su cometido, la trascendencia a Dios.

miércoles, 31 de octubre de 2012

EL CANTO: ELEMENTO LITÚRGICO


El canto

El canto sagrado, unido a las palabras, no es ya sólo un elemento accesorio, de adorno, o de embellecimiento de la liturgia, sino que ha llegado a ser parte necesaria e integrante de la liturgia. 

“De ser considerado como humilde sierva (Pío X), pasó a ser como nobilísima sierva (Pío XI), llegando a adquirir el rango de ministra de la sagrada liturgia y noble ayuda para la misma (Pio XII) hasta llegar al Vaticano II en la Sacrosantum Concilium 112, en que adquiere el rango de munus ministeriale (la función ministerial), habiendo desaparecido todo indicio de rebajamiento en la sacrosantum concilium, al precisar la estrecha relación de la música con la liturgia, es decir, al considerarla un elemento litúrgico.”  
     Melodía, texto y ritmo, guardan una estrecha relación entre sí, por lo que no se pueden considerar el texto literario, la melodía que lo canta y el contexto celebrativo o rito en el que se canta. Se trata sobre todo de conseguir una coherencia musical y textual entre la dignidad literaria, el mensaje teológico que conlleva y su función litúrgica.  

La liturgia al ser acción de la comunidad reunida, también la música debe ser cosa de todos y no privilegio exclusivo del coro o de unos cuantos.
La participación activa en la liturgia, debe concretarse también en la participación en el canto.

Los criterios, de la renovación litúrgica, con respecto al uso de la lengua vulgar, buscando la participación de los fieles, sencillez, inculturación, deben aplicarse también a la música.   

      Con lo anterior, se puede concluir que la música y el canto no son simple adorno añadido a la acción litúrgica; al contrario, constituyen una realidad unitaria con la celebración, permitiendo la profundización y la interiorización de los misterios divinos.

jueves, 25 de octubre de 2012

INSTRUMENTOS MUSICALES EN LA LITURGIA



Comenzamos recordando que durante siglos el uso de instrumentos musicales estuvo prohibido en la liturgia, entre ellos incluso el órgano ha tenido grandes dificultades para ser introducido en la liturgia latina, hasta finales del siglo XV; la razón era porque su presencia evocaba las fiestas paganas de la sociedad y por razones parecidas no se permitía el uso de los demás instrumentos musicales hasta nuestros días.
   
La constitución sobre la Sagrada liturgia es la que comenzó a abrir camino a toda clase de instrumentos musicales, además del órgano de tubos, aunque reconoce la superioridad en belleza e idoneidad de este instrumento.
     
Ha de tenerse en cuenta que en nuestros pueblos la utilización de los instrumentos, en muchas ocasiones evoca realidades más altas, conseguido a través de las melodías y ritmos adecuados, acompañando los cantos o interpretando sólo el instrumento. 

Sobre la utilización de los instrumentos la constitución Musicam Sacram comenta: “facilita la participación en el canto y logra con mayor eficacia la unidad de la asamblea.”[1]  Al mismo tiempo la constitución advierte que los organistas y demás instrumentistas sean en lo posible conocedores del instrumento que ejecutan, además deben conocer y penetrar en el espíritu de la liturgia, para que al ejercer su oficio, enriquezcan la celebración, según la naturaleza de cada uno de sus elementos y sobre todo que favorezcan la participación de los fieles.


[1] MS, 64.