viernes, 7 de junio de 2013

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Sagrado Corazón de Jesús
Ê La oración de la Iglesia venera y honra al Corazón de Jesús, como invoca su Santísimo Nombre. Adora al Verbo encarnado y a su Corazón que, por amor a los hombres, se dejó traspasar por nuestros pecados.
Ê Jesús, durante su vida, su agonía y su pasión nos ha conocido y amado a todos y a cada uno de nosotros y se ha entregado por cada uno de nosotros: "El Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Ga 2, 20). Nos ha amado a todos con un corazón humano. Por esta razón, el sagrado Corazón de Jesús, traspasado por nuestros pecados y para nuestra salvación (cf. Jn 19, 34), "es considerado como el principal indicador y símbolo...del amor con que el divino Redentor ama continuamente al eterno Padre y a todos los hombres (Pío XII, Enc."Haurietis aquas": DS 3924; cf. DS 3812).
Ê La difusión de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús se debe a santa Margarita de Alacoque a quien Jesús se le apareció con estas palabras: "Mira este corazón mío, que a pesar de consumirse en amor abrasador por los hombres, no recibe de los cristianos otra cosa que sacrilegio, desprecio, indiferencia e ingratitud, aún en el mismo sacramento de mi amor. Pero lo que traspasa mi Corazón más desgarradamente es que estos insultos los recibo de personas consagradas especialmente a mi servicio."

ü He aquí las promesas que hizo Jesús a Santa Margarita, y por medio de ella a todos los devotos de su Sagrado Corazón:

1.     Les daré todas las gracias necesarias a su estado.
2.     Pondré paz en sus familias.
3.     Les consolaré en sus penas.
4.     Seré su refugio seguro durante la vida, y, sobre todo, en la hora de la muerte.
5.     Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas.
6.     Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.
7.     Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente, el Océano infinito de la misericordia.
8.     Las almas tibias se volverán fervorosas.
9.     Daré a los sacerdotes el talento de mover los corazones más empedernidos.
10. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón, y jamás será borrado de Él.
11. Les prometo en el exceso de mi misericordia, que mi amor todopoderoso concederá a todos aquellos que comulgaren por nueve primeros viernes consecutivos, la gracia de la perseverancia final; no morirán sin mi gracia, ni sin la recepción de los santos sacramentos. Mi Corazón será su seguro refugio en aquel momento supremo.

    Las condiciones para ganar esta gracia son tres:
1.     Recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción.
2.     Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.

3.     Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.

En esta solemnidad pido al Sagrado Corazón de Jesús la paz en Guatemala, celebré esta fiesta en una de las aldeas de Tecpán Guatemala, así se vivió:

Comunidad Sagrado Corazón de Jesús, Panabajal


jueves, 6 de junio de 2013

PLAN DIOCESANO DE PASTORAL 2013-2020 PARA NUESTRA DIÓCESIS

Con alegría y agradecimiento a Dios pudimos celebrar la VIII asamblea diocesana de pastoral convocada y presidida por nuestro Obispo diocesano Monseñor Gonzalo de Villa. La asamblea se realizó en el contexto del año de la fe, con el eco pascual del Corpus Christi y la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.

El objetivo primordial de la asamblea fue el presentar y conocer de manera oficial el PLAN DIOCESANO DE PASTORAL 2013-2020. Encantarnos, enamorarnos y comprometernos en su ejecución, a través de los ejes pastorales de nuestra diócesis de Sololá-Chimaltenango.


Que Dios nos bendiga a todos de poder realizar lo que se nos pide en el plan en cada uno de nuestras parroquias.

Reunión por decanato

Preparándonos para la misa

En la homilía

ALGUNAS REFLEXIONES DEL PAPA FRANCISCO SOBRE EL DOMUND 2013 (II parte)

Papa Francisco
4. En nuestra época, la movilidad general y la facilidad de comunicación a través de los nuevos medios de comunicación han mezclado entre sí los pueblos, el conocimiento, las experiencias. Por motivos de trabajo familias enteras se trasladan de un continente a otro; los intercambios profesionales y culturales, así como el turismo y otros fenómenos análogos empujan a un gran movimiento de personas. 

A veces es difícil, incluso para las comunidades parroquiales, conocer de forma segura y profunda a quienes están de paso o a quienes viven de forma permanente en el territorio. Además, en áreas cada vez más grandes de las regiones tradicionalmente cristianas crece el número de los que son ajenos a la fe, indiferentes a la dimensión religiosa o animados por otras creencias. Por tanto, no es raro que algunos bautizados escojan estilos de vida que les alejan de la fe, convirtiéndolos en necesitados de una “nueva evangelización”.A esto se suma el hecho de que a una gran parte de la humanidad todavía no le ha llegado la buena noticia de Jesucristo. Y que vivimos en una época de crisis que afecta a muchas áreas de la vida, no sólo la economía, las finanzas, la seguridad alimentaria, el medio ambiente, sino también la del sentido profundo de la vida y los valores fundamentales que la animan. 

La convivencia humana está marcada por tensiones y conflictos que causan inseguridad y fatiga para encontrar el camino hacia una paz estable. En esta situación tan compleja, donde el horizonte del presente y del futuro parece estar cubierto por nubes amenazantes, se hace aún más urgente el llevar con valentía a todas las realidades, el Evangelio de Cristo, que es anuncio de esperanza, reconciliación, comunión, anuncio de la cercanía de Dios, de su misericordia, de su salvación, anuncio de que el poder del amor de Dios es capaz de vencer las tinieblas del mal y conducir hacia el camino del bien.

El hombre de nuestro tiempo necesita una luz fuerte que ilumine su camino y que sólo el encuentro con Cristo puede darle. ¡Traigamos a este mundo, a través de nuestro testimonio, con amor, la esperanza donada por la fe! La naturaleza misionera de la Iglesia no es proselitista, sino testimonio de vida que ilumina el camino, que trae esperanza y amor. 

La Iglesia - lo repito una vez más - no es una organización asistencial, una empresa, una ONG, sino que es una comunidad de personas, animadas por la acción del Espíritu Santo, que han vivido y viven la maravilla del encuentro con Jesucristo y desean compartir esta experiencia de profunda alegría, compartir el mensaje de salvación que el Señor nos ha dado. Es el Espíritu Santo quién guía a la Iglesia en este camino. 


5. Quisiera animar a todos a ser portadores de la buena noticia de Cristo y estoy agradecido especialmente a los misioneros y misioneras, a los presbíteros fidei donum, a los religiosos y religiosas y a los fieles laicos - cada vez más numerosos - que, acogiendo la llamada del Señor, dejan su patria para servir al Evangelio en tierras y culturas diferentes de las suyas. Pero también me gustaría subrayar que las mismas iglesias jóvenes están trabajando generosamente en el envío de misioneros a las iglesias que se encuentran en dificultad - no es raro que se trate de Iglesias de antigua cristiandad - llevando la frescura y el entusiasmo con que estas viven la fe que renueva la vida y dona esperanza. 

Vivir en este aliento universal, respondiendo al mandato de Jesús «Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones» (Mt. 28, 19) es una riqueza para cada una de las iglesias particulares, para cada comunidad, y donar misioneros y misioneras nunca es una pérdida sino una ganancia. Hago un llamamiento a todos aquellos que sienten la llamada a responder con generosidad a la voz del Espíritu Santo, según su estado de vida, y a no tener miedo de ser generosos con el Señor. Invito también a los obispos, las familias religiosas, las comunidades y todas las agregaciones cristianas a sostener, con visión de futuro y discernimiento atento, la llamada misionera ad gentes y a ayudar a las iglesias que necesitan sacerdotes, religiosos y religiosas y laicos para fortalecer la comunidad cristiana. 

Y esta atención debe estar también presente entre las iglesias que forman parte de una misma Conferencia Episcopal o de una Región: es importante que las iglesias más ricas en vocaciones ayuden con generosidad a las que sufren de escasez. Al mismo tiempo exhorto a los misioneros y a las misioneras, especialmente los sacerdotes fidei donum y a los laicos, a vivir con alegría su precioso servicio en las iglesias a las que son destinados, y a llevar su alegría y su experiencia a las iglesias de las que proceden, recordando cómo Pablo y Bernabé, al final de su primer viaje misionero «contaron todo lo que Dios había hecho a través de ellos y cómo había abierto la puerta de la fe a los gentiles» (Hechos 14:27). Ellos pueden llegar a ser un camino hacia una especie de “restitución” de la fe, llevando la frescura de las Iglesias jóvenes, de modo que las Iglesias de antigua cristiandad redescubran el entusiasmo y la alegría de compartir la fe en un intercambio que enriquece mutuamente en el camino de seguimiento del Señor. 

La solicitud por todas las Iglesias, que el Obispo de Roma comparte con sus hermanos en el episcopado, encuentra una actuación importante en el compromiso de las Obras Misionales Pontificias, que tienen como propósito animar y profundizar la conciencia misionera de cada bautizado y de cada comunidad, ya sea llamando a la necesidad de una formación misionera más profunda de todo el Pueblo de Dios, ya sea alimentando la sensibilidad de las comunidades cristianas a ofrecer su ayuda para favorecer la difusión del Evangelio en el mundo. 


Por último, dirijo un pensamiento a los cristianos que, en diversas partes del mundo, se encuentran en dificultades para profesar abiertamente su fe y ver reconocido el derecho a vivirla con dignidad. Ellos son nuestros hermanos y hermanas, testigos valientes - aún más numerosos que los mártires de los primeros siglos - que soportan con perseverancia apostólica las diversas formas de persecución actuales. Muchos también arriesgan su vida para permanecer fieles al Evangelio de Cristo. Deseo asegurarles que me siento cercano en la oración a las personas, a las familias y a las comunidades que sufren violencia e intolerancia y les repito las palabras consoladoras de Jesús: «Confiad, yo he vencido al mundo» (Jn 16,33). 

Benedicto XVI exhortaba: «Que la Palabra del Señor siga avanzando y sea glorificada» (2 Ts 3, 1): que este Año de la fe haga cada vez más fuerte la relación con Cristo, el Señor, pues sólo en él tenemos la certeza para mirar al futuro y la garantía de un amor auténtico y duradero» (Carta Ap. Porta fidei, 15). Este es mi deseo para la JOrnada Mundial de las Misiones de este año. Bendigo de corazón a los misioneros y misioneras y a todos los que acompañan y apoyan este compromiso fundamental de la Iglesia para que el anuncio del Evangelio pueda resonar en todos los rincones de la tierra, y nosotros, ministros del Evangelio y misioneros, experimentaremos “la dulce y confortadora alegría de evangelizar” (Pablo VI, Exhort. Ap. Evangelii nuntiandi, 80).

miércoles, 5 de junio de 2013

ALGUNAS REFLEXIONES DEL PAPA FRANCISCO SOBRE EL DOMUND 2013 (I parte )

Papa Francisco
1. La fe es un don precioso de Dios, el cual abre nuestra mente para que lo podamos conocer y amar, Él quiere relacionarse con nosotros para hacernos participes de su misma vida y hacer que la nuestra esté más llena de significado, que sea más buena, más bella. ¡Dios nos ama! Pero la fe, necesita ser acogida, es decir, necesita nuestra respuesta personal, el coraje de poner nuestra confianza en Dios, de vivir su amor, agradecidos por su infinita misericordia. Es un don que no se reserva sólo a unos pocos, sino que se ofrece a todos generosamente. ¡Todo el mundo debería poder experimentar la alegría de ser amados por Dios, el gozo de la salvación! Y es un don que no se puede conservar para uno mismo, sino que debe ser compartido. Si queremos guardarlo sólo para nosotros mismos, nos convertiremos en cristianos aislados, estériles y enfermos. El anuncio del Evangelio es parte del ser discípulos de Cristo y es un compromiso constante que anima toda la vida de la Iglesia. 

«El impulso misionero es una señal clara de la madurez de una comunidad eclesial» (Benedicto XVI, Exhort. ap. Verbum Domini, 95). Toda comunidad es “adulta”, cuando profesa la fe, la celebra con alegría en la liturgia, vive la caridad y proclama la Palabra de Dios sin descanso, saliendo del propio ambiente para llevarla también a los “suburbios”, especialmente a aquellos que aún no han tenido la oportunidad de conocer a Cristo. La fuerza de nuestra fe, a nivel personal y comunitario, también se mide por la capacidad de comunicarla a los demás, de difundirla, de vivirla en la caridad, de dar testimonio a las personas que encontramos y que comparten con nosotros el camino de la vida. 

2. El Año de la fe, a cincuenta años de distancia del inicio del Concilio Vaticano II, es un estímulo para que toda la Iglesia reciba una conciencia renovada de su presencia en el mundo contemporáneo, de su misión entre los pueblos y las naciones. 

La misionariedad no es sólo una cuestión de territorios geográficos, sino de pueblos, de culturas e individuos independientes, precisamente porque los “límites” de la fe no sólo atraviesan lugares y tradiciones humanas, sino el corazón de cada hombre y cada mujer. El Concilio Vaticano II destacó de manera especial como la tarea misionera, la tarea de ampliar los límites de la fe es un compromiso de todo bautizado y de todas las comunidades cristianas: «Viviendo el Pueblo de Dios en comunidades, sobre todo diocesanas y parroquiales, en las que de algún modo se hace visible, a ellas pertenece también dar testimonio de Cristo delante de las gentes» (Decr. Ad gentes, 37). 

Por tanto, se pide y se invita a toda comunidad a hacer propio el mandato confiado por Jesús a los Apóstoles de ser sus «testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra» (Hch 1,8), no como un aspecto secundario de la vida cristiana, sino como un aspecto esencial: todos somos enviados por los senderos del mundo para caminar con nuestros hermanos, profesando y dando testimonio de nuestra fe en Cristo y convirtiéndonos en anunciadores de su Evangelio. Invito a los Obispos, a los Sacerdotes, a los Consejos presbiterales y pastorales, a cada persona y grupo responsable en la Iglesia a dar relieve a la dimensión misionera en los programas pastorales y formativos, sintiendo que el propio compromiso apostólico no está completo si no contiene el propósito de “dar testimonio de Cristo ante las naciones”, ante todos los pueblos. La misionariedad no es sólo una dimensión programática en la vida cristiana, sino también una dimensión paradigmática que afecta a todos los aspectos de la vida cristiana. 

3. A menudo, la obra de evangelización encuentra obstáculos no sólo fuera, sino dentro de la comunidad eclesial. A veces el fervor, la alegría, el coraje, la esperanza en anunciar a todos el mensaje de Cristo y ayudar a la gente de nuestro tiempo a encontrarlo son débiles; en ocasiones todavía se piensa que llevar la verdad del Evangelio es violentar la libertad. Pablo VI usa palabras iluminadoras al respecto: «Sería... un error imponer cualquier cosa a la conciencia de nuestros hermanos. Pero proponer a esa conciencia la verdad evangélica y la salvación ofrecida por Jesucristo, con plena claridad y con absoluto respeto hacia las opciones libres que luego pueda hacer... es un homenaje a esta libertad» (Exhort, Ap. Evangelii nuntiandi, 80). Siempre debemos tener el valor y la alegría de proponer, con respeto, el encuentro con Cristo, de hacernos heraldos de su Evangelio, Jesús ha venido entre nosotros para mostrarnos el camino de la salvación, y nos ha confiado la misión de darlo a conocer a todos, hasta los confines de la tierra. 

Con frecuencia vemos que son la violencia, la mentira, el error las cosas que destacan y se proponen. Es urgente hacer que resplandezca en nuestro tiempo la vida buena del Evangelio con el anuncio y el testimonio, y esto desde el interior mismo de la Iglesia. Porque, en esta perspectiva, es importante no olvidar un principio fundamental de todo evangelizador: no se puede anunciar a Cristo sin la Iglesia. Evangelizar nunca es un acto aislado, individual, privado, sino que es siempre eclesial. Pablo VI escribía que «Cuando el más humilde predicador, catequista o Pastor, en el lugar más apartado, predica el Evangelio, reúne su pequeña comunidad o administra un sacramento, aun cuando se encuentra solo, ejerce un acto de Iglesia», Este no actúa «por una misión que él se atribuye o por inspiración personal, sino en unión con la misión de la Iglesia y en su nombre» (Exhort, ap. Evangelii nuntiandi, 60).Y esto da fuerza a la misión y hace sentir a cada misionero y evangelizador que nunca está solo, que forma parte de un solo Cuerpo animado por el Espíritu Santo. 

domingo, 2 de junio de 2013

LA SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI

Así vivimos hoy la Solemnidad del Corpus Christi en nuestra Parroquia San Francisco de asís. 
En la Misa 

La devoción de los fieles 





Divino Redentor,
Pan cotidiano,
Vida del mundo,
venga tu reino.
Señor de los señores,
Jesús Eucarístico,
Pastor amable,
presérvanos de los peligros.
Jesús, buen pastor,
Jesús, pan de vida,
Jesús, nuestra única mesa,
Sacramento de amor,
salva a tu pueblo.
Nos regocijamos en ti,
¡Oh! Jesús bendito.

Amén.

sábado, 1 de junio de 2013

PREPARACIÓN

Saliendo por las calles de Tecpán me encontré estos hermosos altares para mañana, agradecemos a nuestros hermanos por el esfuerzo de preparar los altares para el Señor que saldrá a bendecir nuestras calles.

Nos unimos a las intenciones del Santo Padre, que Dios nos bendiga a todos.

La Iglesia de Tecpán
Primer altar


Segundo altar
Tercer altar
Cuarto altar

Oh Dulcísimo Jesús,
que escondido bajo los velos eucarísticos,
escuchas piadoso nuestras súplicas humildes,
para presentarlas al trono del Altísimo,
acoge ahora los anhelos ardientes 
de nuestros corazones.
Ilumina nuestras inteligencias,
reafirma nuestras voluntades,
revitaliza nuestra constancia
y enciende en nuestros corazones 
la llama de un santo entusiasmo,
para que, superando nuestra pequeñez 
y venciendo toda dificultad,
sepamos ofrecerte un homenaje 
no indigno de tu grandeza 
y majestad y adecuado 
a nuestras ansias y santos deseos. Amen,

jueves, 30 de mayo de 2013

EL CORPUS CHRISTI

Hoy celebramos esta gran Solemnidad (domingo) en honor del misterio eucarístico. En ella se unen la liturgia y la piedad popular, que no han ahorrado ingenio y belleza para cantar al Amor de los amores.  La fe en la presencia real de Cristo en la Sagrada Eucaristía llevó a la devoción a Jesús Sacramentado también fuera de la Misa. La razón de conservar las Sagradas Especies, en los primeros siglos de la Iglesia, era poder llevar la comunión a los enfermos y a quienes, por confesar su fe, se encontraban en las cárceles en trance de sufrir martirio.

Nuestro Dios y Señor se encuentra en el Sagrario, allí está Cristo, y allí deben hacerse presentes nuestra adoración y nuestro amor, en la contemplación llena de fe y abierta a reparar las graves faltas y delitos del mundo. Jesús nos espera en este sacramento del Amor.

La cosa más necesaria a descubrir en la fiesta del Corpus Christi: despertar cada año la admiración y maravilla ante el misterio. La fiesta había nacido en Bélgica, al inicio del siglo XIII; los monasterios benedictinos fueron los primeros a acogerla; Urbano IV la extendió a toda la Iglesia en 1264, parece que incluso por influencia del milagro eucarístico de Bolsena, venerado hoy en Orvieto.

¿Qué necesidad había de instituir una nueva fiesta? ¿La Iglesia no recuerda la institución de la Eucaristía en el Jueves Santo? ¿No la celebra cada domingo y, es más, cada día del año? En efecto, el Corpus Christi es la primera fiesta, que no tiene por objeto un acontecimiento de la vida de Cristo, sino una verdad de fe: su real presencia en la Eucaristía. Responde a una necesidad: la de proclamar solemnemente dicha fe; tener viva la admiración frente al más grande y más bello de los misterios de la fe; y  para conjurar un peligroel de habituarse a tal presencia.

El objetivo: Si la fiesta del Corpus Christi no existiese, sería necesario inventarla. Si existe un peligro, que corren hoy los creyentes en relación con la Eucaristía, es el de trivializarla o quitarle importancia. Antes, no se la recibía tan frecuentemente y debía ir precedido del ayuno y la confesión. Hoy, prácticamente, todos se acercan a ella... Todo esto, sin embargo, comporta un riesgo irreparable. San Pablo nos advierte: «Quien coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propia condena» (1 Corintios 11,27-29). Nosotros no podemos recibir a Dios, más que como «Dios»; esto es, conservando toda su santidad y su majestad. ¡No podemos reducir a Dios!

La predicación de la Iglesia no debiera tener miedo, ahora que la comunión ha llegado a ser una cosa tan habitual y tan «fácil», de usar alguna vez el lenguaje de los primeros tiempos de la Iglesia, al momento de la comunión, en la asamblea resonaba un grito: «¡Quien sea santo que se acerque, quien no lo sea que se arrepienta!»

Pero, no debe ser la causa de nuestra admiración frente al misterio eucarístico tanto la grandeza y la majestad de Dios, cuanto más bien su condescendencia y su amor. La Eucaristía, por encima de todo esto, es memorial del amor del que no existe uno mayor: dar la vida por los propios amigos.

Hoy es un día de acción de gracias y de alegría porque el Señor se ha querido quedar con nosotros para alimentarnos, para fortalecernos, para que nunca nos sintamos solos, La Sagrada Eucaristía es el viático, el alimento para el largo caminar de la vida hacia la verdadera Vida. Jesús nos acompaña y fortalece aquí en la tierra, que es como una sombra comparada con la realidad que nos espera; y el alimento terreno es una pálida imagen del alimento que recibimos en la Comunión.


Aunque celebramos una vez al año esta fiesta, en realidad la Iglesia proclama cada día esta dichosa verdad: Él se nos da diariamente como alimento y se queda en nuestros Sagrarios para ser la fortaleza y la esperanza de una vida nueva, sin fin y sin término. Es un misterio siempre vivo y actual. Señor, gracias por haberte quedado. ¿Qué hubiera sido de nosotros sin Ti? ¿Dónde íbamos a ir a restaurar fuerzas, a pedir alivio? ¡Qué fácil nos haces el camino desde el Sagrario!

         

martes, 28 de mayo de 2013

CREEMOS EN LA JUVENTUD

Es tiempo de alegría y esperanza
es tiempo de amar y ser amados
es tiempo de soñar
es tiempo de participar
de construir un mundo mejor

Es tiempo de opciones, de desafíos
de no tener miedo a vivir
vivir con Dios, vivir en el amor
y anunciar que puedo ser feliz
¡Porque Dios me ama!

CORO
YO CREO EN LA JUVENTUD
EN EL BRILLO DE SU AMOR
Y EN LA FUERZA DE SU MISIÓN (BIS).

sábado, 25 de mayo de 2013

LA SANTÍSIMA TRINIDAD

La Santísima Trinidad
Ya en vísperas de la solemnidad del misterio que está en el centro de nuestra fe, del cual todo procede y al cual todo vuelve. El misterio de la unidad de Dios y, a la vez, de su subsistencia en tres Personas iguales y distintas. Padre, Hijo y Espíritu Santo: la unidad en la comunión y la comunión en la unidad. 

Conviene que los cristianos, en este gran día, seamos conscientes de que este misterio está presente en nuestras vidas: desde el Bautismo —que recibimos en nombre de la Santísima Trinidad— nuestra participación en la Eucaristía, que se hace para gloria del Padre, por su Hijo Jesucristo, gracias al Espíritu Santo. Y es la señal por la cual nos reconocemos como cristianos: la señal de la Cruz en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

viernes, 24 de mayo de 2013

JESUCRISTO SUMO Y ETERNO SACERDOTE

En la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, así lo vivimos en las instalaciones de nuestro Seminario Mayor, Nuestra Señora del Camino.

La capilla del Mayor
Adoración al Santísimo
El compañero Rigo con el Rector del Seminario Mayor
Con los seminaristas
El equipo de los padres que ganaron el primer lugar
El almuerzo festivo

jueves, 23 de mayo de 2013

SER SACERDOTE

Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote

Para ser el mismo Cristo
Dios eterno me llamó
y tan claro yo lo he visto
que se acabó mi temor.

Las cruces en el camino,
el cansancio y el dolor,
no oscurecen mi destino
ni me enfrían el amor.

Sin detenerme por nada
voy siguiendo al Buen Pastor
y vivo cada jornada
sirviendo al Pueblo de Dios. 

Preparare cada día
el alimento mejor:
la Sagrada Eucaristía,
cuerpo y sangre del Señor.

Ser sacerdote es misterio.
ser sacerdote es misión.
Lo he tomado muy en serio
y lo vivo con pasión.

Yo le suplico a María
ser fiel a mi vocación
y vivir con alegría
este hermosísimo don.

Angel María Pascual


FELIZ DÍA HERMANOS SACERDOTES, UNIDOS EN ORACIÓN SIEMPRE.

martes, 21 de mayo de 2013

REUNIÓN DE DECANATO


El misterio de Cristo se continúa en la Iglesia, que goza siempre de su presencia y lo sirve, especialmente a través de aquellos signos instituidos por El mismo, que significan y producen el don de la gracia, y son designados con el nombre de sacramentos. En la reunión que tuvimos hoy en nuestro decanato, el padre Lee Adler Perén tuvo la amabilidad de repasar con todos la prenotanda ritual del bautismo, es una cosa muy buena porque muchas veces se nos olvida o detalles que debemos de cuidar como pastores.

Dios, al crear al hombre, le concedió el don de la gracia santificante, elevándolo a la dignidad de hijo suyo y heredero del cielo. Al pecar Adán y Eva se rompió la amistad del hombre con Dios, perdiendo el alma la vida de la gracia. A partir de ese momento, todos los hombres con la sola excepción de la Bienaventurada Virgen María nacemos con el alma manchada por el pecado original.

La misericordia de Dios, sin embargo, es infinita: compadecido de nuestra triste situación, envió a su Hijo a la tierra para rescatarnos del pecado, devolvernos la amistad perdida y la vida de la gracia, haciéndonos nuevamente dignos de entrar en la gloria del cielo.

Todo esto nos lo concede a través del sacramento del bautismo: Con El hemos sido sepultados por el bautismo, para participar en su muerte, de modo que así como El resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una nueva vida'' (Rom. 6, 4).

El bautismo es el sacramento por el cual el hombre nace a la vida espiritual, mediante la ablución del agua y la invocación de la Santísima Trinidad.

Escuchando al p. Lee



DIOS LES BENDIGA A TODOS, AGRADECEMOS AL P. LEE POR EL ESFUERZO DE PREPARAR EL ESQUEMA.

sábado, 18 de mayo de 2013

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO


Ven, Espíritu Santo,

Santificador todopoderoso,

Dios de amor,

que llenaste a la Virgen María de gracias,

que cambiaste admirablemente los corazones de los 
apóstoles,

que le comunicaste a tus mártires un milagroso valor,
ven y santifícanos.

Ilumina nuestras mentes,

fortalece nuestras voluntades,

purifica nuestras conciencias,

rectifica nuestro juicio,

pon fuego en nuestros corazones,

y presérvanos de la desgracia de no hacerle caso a tus 

inspiraciones. Amén.

jueves, 16 de mayo de 2013

LA EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO



Jesús sacramentado

    El deseo de ver la Hostia, dio lugar, en la Edad Media, a la elevación después de la consagración del pan y del vino, este uso se desarrolló como lo hemos notado en la iglesia de Contrarreforma. Es de esta costumbre que habla primero el ritual del Papa Paulo VI: el Santísimo Sacramento retirado del sagrario, es presentado a los fieles en el copón o cáliz, donde se conserva habitualmente de tal forma que el pan consagrado pueda ser visto.

No se debe celebrar el Santo Sacrificio en la misma nave o parte de la iglesia mientras dura la exposición. En estos momentos esta en su forma solemne. Se comienza con los Santos Misterios, donde es consagrado el pan que se propone a la adoración el cual, está situado en el copón o la custodia después de la comunión. Dura tanto tiempo como hay fieles que vengan a recogerse en la Iglesia y comprende oraciones, cantos, lecturas y tiempos de silencio prolongados. Se concluye con la bendición dada con el Santísimo Sacramento, siempre precedida de un himno o un canto apropiado y de una oración, después de esto el pan consagrado se regresa al Sagrario. Se llama la hora Santa, y suele ser los jueves, día que se dedica a la Eucaristía.

Existen fórmulas más breves, lo importante es que eso dé lugar a un momento de oración, no es permitido sacar la eucaristía únicamente para dar la bendición.

lunes, 13 de mayo de 2013

ÚLTIMOS LUGARES DE LA PEREGRINACIÓN EN TIERRA SANTA

HOLA AMIGOS, AQUÍ LES DEJO EL VIDEO DE LOS ÚLTIMOS LUGARES QUE PUDIMOS VISITAR, MONTE TABOR, MONTE DE LOS OLIVOS, HUERTO DE GETSEMANI, BASÍLICA DE LA AGONÍA, EL SANTO SEPULCRO, BASÍLICA DE SANTA ANA, BETANIA Y EL MAR MUERTO EN MASADA.