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domingo, 25 de noviembre de 2012

EL DOMINGO NOS REVELA EL SENTIDO DEL TIEMPO



Al ser el domingo la Pascua semanal, en la que se recuerda y se hace presente el día en el cual Cristo resucitó de entre los muertos, es también el día que revela el sentido del tiempo. El domingo, brotando de la Resurrección, atraviesa los tiempos del hombre, los meses, los años, los siglos como una flecha recta que los penetra orientándolos hacia la segunda venida de Cristo.

El cristiano no puede vivir su de sin participar en la Misa dominical

Es de importancia capital que cada fiel esté convencido de que no puede vivir su fe, con la participación plena de la comunidad cristiana, sin tomar parte regularmente en la asamblea eucarística dominical. Descubierto y vivido así, el domingo es como el alma de los otros días. De domingo en domingo, el pueblo peregrino sigue las huellas de María, y su intercesión materna hace particularmente intensa y eficaz la oración que la Iglesia eleva a la Santísima Trinidad.

La Trinidad

sábado, 27 de octubre de 2012

¿QUÉ ES LA FE?



En nuestro tiempo es necesaria una educación renovada en la fe, que abarque el conocimiento de sus verdades y de los acontecimientos de la salvación, pero que, en primer lugar, nazca de un verdadero encuentro con Dios en Jesucristo, de amarlo, de confiar en Él, de modo que abrace toda nuestra vida.

En la actualidad, junto con tantos signos buenos, crece también en nuestro alrededor un desierto espiritual. A veces, se tiene la sensación –ante ciertos acontecimientos de los que recibimos noticias cada día– de que el mundo no se encamina hacia la construcción de una comunidad más fraterna y pacífica, las mismas ideas de progreso y bienestar muestran también sus sombras.

A pesar de la grandeza de los descubrimientos de la ciencia y de los avances de la tecnología, el hombre de hoy no parece ser verdaderamente más libre, más humano, permanecen todavía muchas formas de explotación, de manipulación, de violencia, de opresión, de injusticia.

Además, un cierto tipo de cultura ha educado a moverse sólo en el horizonte de las cosas, en aquello que es posible, a creer sólo en lo que vemos y tocamos con nuestras manos. Pero por otro lado, aumenta también el número de personas que se sienten desorientadas y que tratan de ir más allá de una visión puramente horizontal de la realidad, que están dispuestas a creer en todo y en aquello que es su contrario.

            

sábado, 20 de octubre de 2012

LA IMPORTANCIA DE DAR TESTIMONIO



La renovación de la Iglesia pasa también a través del testimonio ofrecido por la vida de los creyentes: con su misma existencia en el mundo, los cristianos están llamados efectivamente a hacer resplandecer la Palabra de verdad que el Señor Jesús nos dejó.

 Por eso, también hoy es necesario un compromiso eclesial más convencido en favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe. la fe, crece cuando se vive como experiencia de un amor que se recibe y se comunica como experiencia de gracia y gozo. 

Profesar con la boca indica, a su vez, que la fe implica un testimonio y un compromiso público. El cristiano no puede pensar nunca que creer es un hecho privado.

Por la fe, hombres y mujeres de toda edad, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida (cf. Ap 7, 9; 13, 8), han confesado a lo largo de los siglos la belleza de seguir al Señor Jesús allí donde se les llamaba a dar testimonio de su ser cristianos: en la familia, la profesión, la vida pública y el desempeño de los carismas y ministerios que se les confiaban.

sábado, 13 de octubre de 2012

INDULGENCIA PLENARIA POR EL AÑO DE LAFE


Ciudad del Vaticano, 5 octubre 2012 (VIS).- -Benedicto XVI concederá a los fieles la indulgencia plenaria con motivo del Año de la Fe que será válida desde su apertura (11 de octubre de 2012 hasta su clausura, 24 de noviembre de 2013), según informa el decreto hecho público y firmado por el cardenal Manuel Monteiro de Castro y por el obispo Krzysztof Nykiel, respectivamente Penitenciario Mayor y Regente de la Penitenciaría Apostólica.

“En el día del cincuenta aniversario de la solemne apertura del Concilio Vaticano II –dice el texto– el Sumo Pontífice Benedicto XVI ha establecido el inicio de un Año particularmente dedicado a la profesión de la fe verdadera y a su recta interpretación, con la lectura o, mejor, la piadosa meditación de los Actos del Concilio y de los artículos del Catecismo de la Iglesia Católica”.

“Ya que se trata, ante todo, de desarrollar en grado sumo -por cuanto sea posible en esta tierra- la santidad de vida y de obtener, por lo tanto, en el grado más alto la pureza del alma, será muy útil el gran don de las indulgencias que la Iglesia, en virtud del poder conferido de Cristo, ofrece a cuantos que, con las debidas disposiciones, cumplen las prescripciones especiales para conseguirlas”.

“Durante todo el arco del Año de la Fe -convocado del 11 de octubre de 2012 al 24 de noviembre de 2013- podrán conseguir la Indulgencia plenaria de la pena temporal por los propios pecados impartida por la misericordia de Dios, aplicable en sufragio de las almas de los fieles difuntos, todos los fieles verdaderamente arrepentidos, debidamente confesados, que hayan comulgado sacramentalmente y que recen según las oraciones del pontífice:

A) Cada vez que participen al menos en tres momentos de predicación durante las Sagradas Misiones, o al menos, en tres lecciones sobre los Actos del Concilio Vaticano II y sobre los artículos del Catecismo de la Iglesia en cualquier iglesia o lugar idóneo.
B) Cada vez que visiten en peregrinación una basílica papal, una catacumba cristiana o un lugar sagrado designado por el Ordinario del lugar para el Año de la Fe (por ejemplo basílicas menores, santuarios marianos o de los apóstoles y patronos) y participen en una ceremonia sacra o, al menos, se recojan durante un tiempo en meditación y concluyan con el rezo del Padre nuestro, la Profesión de fe en cualquier forma legítima, las invocaciones a la Virgen María y, según el caso, a los santos apóstoles o patronos.
C) Cada vez que en los días determinados por el Ordinario del lugar para el Año de la Fe, participen en cualquier lugar sagrado en una solemne celebración eucarística o en la liturgia de las horas, añadiendo la Profesión de fe en cualquier forma legítima.

D) Un día, elegido libremente, durante el Año de la Fe, para visitar el baptisterio o cualquier otro lugar donde recibieron el sacramento del Bautismo, si renuevan las promesas bautismales de cualquier forma legítima.
Los obispos diocesanos y los que están equiparados a ellos por derecho, en los días oportunos o con ocasión de las celebraciones principales, podrán impartir la Bendición Papal con la Indulgencia plenaria a los fieles.

El documento concluye recordando que los fieles que “por enfermedad o justa causa” no puedan salir de casa o del lugar donde se encuentren, podrán obtener la indulgencia plenaria, si “unidos con el espíritu y el pensamiento a los fieles presentes, particularmente cuando las palabras del Sumo Pontífice o de los obispos diocesanos se transmitan por radio o televisión, recen, allí donde se encuentren, el Padre nuestro, la Profesión de fe en cualquier forma legítima y otras oraciones conformes a la finalidad del Año de la Fe ofreciendo sus sufrimientos o los problemas de su vida”.



jueves, 11 de octubre de 2012

HIMNO DEL AÑO DE LA FE




CREDO, DOMINE (Creo Señor)

Caminamos llenos de expectativas,
a tientas en la noche.

Tú que te reúnes con nosotros
en el Adviento de la historia,
se para nosotros el Hijo del Altísimo.

¡Creo, Señor!

Con los santos que caminan entre nosotros,
Señor, te pedimos que:
adauge nobis fidem (aumentes nuestra fe).

Creo, Señor,adauge nobis fidem (aumentes nuestra fe).

Caminamos débiles y perdidos,
sin el pan de cada día.
Tú que nos ha alimentado con la luz de la Navidad,
se para nosotros la estrella de la mañana.

¡Creo, Señor!

Con María, la primera creyente,
Señor, te pedimos:
adauge nobis fidem (aumentes nuestra fe).

Yo creo, Señor, adauge nobis fidem (aumentes nuestra fe).

Caminamos cansados y sufriendo,
Con las heridas que siguen abiertas.
Tú que sanas a los que te buscan en el desierto,
se para nosotros la mano que sana.

¡Creo, Señor!

Con los pobres que están esperando en la puerta,
Señor, te pido que:
adauge nobis fidem (aumentes nuestra fe).

Yo creo, Señor,adauge nobis fidem (aumentes nuestra fe).

Caminamos bajo el peso de la cruz,
Siguiendo las huellas de tus pasos.
Tú que resucitaste en la mañana de la Pascua,
se para nosotros la vida que no muere.

¡Creo, Señor!

Con los humildes que quieren renacer,
Señor, te rogamos:
adauge nobis fidem (aumentes nuestra fe).

Yo creo, Señor, adauge nobis fidem (aumentes nuestra fe).

Caminamos atentos a la llamada
De cada nuevo Pentecostés.
Tú que recreas la presencia de aquel soplo,
se para nosotros la Palabra del futuro.

¡Creo, Señor!

Con la Iglesia que anuncia tu Evangelio,
Señor, te pedimos:
adauge nobis fidem (aumentes nuestra fe).

Yo creo, Señor,adauge nobis fidem (aumentes nuestra fe).

Caminamos cada día que nos das,
con nuestros hermanos los hombres.
Tú nos guiarás por los caminos de la tierra,
se para nosotros la esperanza de la meta.

¡Creo, Señor!

Con el mundo donde el Reino está en medio de nosotros,
Señor, clamamos:
adauge nobis fidem (aumentes nuestra fe).

Yo creo, Señor,adauge nobis fidem (aumentes nuestra fe).