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lunes, 7 de marzo de 2022

SANTAS FELICIDAD Y PERPETUA

La Iglesia celebra hoy la memoria de las santas Felicidad y Perpetua, murieron martirizadas en Cartago (África) el 7 de marzo del año 203. 

El año 202 el emperador Severo mandó que los que siguieran siendo cristianas y no quisieran adorar a los falsos dioses tenían que morir. 

Breve biografía 

Perpetua estaba celebrando una reunión religiosa en su casa de Cartago cuando llegó la policía del emperador y la llevó prisionera, junto con su esclava Felicidad y los esclavos Revocato, Saturnino y Segundo. 

Dice Perpetua en su diario: "Nos echaron a la cárcel y yo quedé consternada porque nunca había estado en un sitio tan oscuro. El calor era insoportable y estábamos demasiadas personas en un subterráneo muy estrecho. Me parecía morir de calor y de asfixia y sufría por no poder tener junto a mí al niño que era tan de pocos meses y que me necesitaba mucho. Yo lo que más le pedía a Dios era que nos concediera un gran valor para ser capaces de sufrir y luchar por nuestra santa religión". 

Afortunadamente al día siguiente llegaron dos diáconos católicos y dieron dinero a los carceleros para que pasaran a los presos a otra habitación menos sofocante y oscura que la anterior, y fueron llevados a una sala a donde por lo menos entraba la luz del sol, y no quedaban tan apretujados e incómodos. Y permitieron que le llevaran al niño a Perpetua, el cual se estaba secando de pena y acabamiento. Ella dice en su diario: "Desde que tuve a mi pequeñín junto a mí, y a aquello no me parecía una cárcel sino un palacio, y me sentía llena de alegría. Y el niño también recobró su alegría y su vigor". Las tías y la abuelita se encargaron después de su crianza y de su educación. 

El jefe del gobierno de Cartago llamó a juicio a Perpetua y a sus servidores. La noche anterior Perpetua tuvo una visión en la cual le fue dicho que tendrían que subir por una escalera muy llena de sufrimientos, pero que al final de tan dolorosa pendiente, estaba un Paraíso Eterno que les esperaba. Ella narró a sus compañeros la visión que había tenido y todos se entusiasmaron y se propusieron permanecer fieles en la fe hasta el fin. 

Primero pasaron los esclavos y el diácono. Todos proclamaron ante las autoridades que ellos eran cristianos y que preferían morir antes que adorar a los falsos dioses. 

Luego llamaron a Perpetua. El juez le rogaba que dejara la religión de Cristo y que se pasara a la religión pagana y que así salvaría su vida. Y le recordaba que ella era una mujer muy joven y de familia rica. Pero Perpetua proclamó que estaba resuelta a ser fiel hasta la muerte, a la religión de Cristo Jesús. Entonces llegó su padre (el único de la familia que no era cristiano) y de rodillas le rogaba y le suplicaba que no persistiera en llamarse cristiana. Que aceptara la religión del emperador. Que lo hiciera por amor a su padre y a su hijito. 

Ella se conmovía intensamente pero terminó diciéndole: ¿Padre, cómo se llama esa vasija que hay ahí en frente? "Una bandeja", respondió él. Pues bien: "A esa vasija hay que llamarla bandeja, y no pocillo ni cuchara, porque es una bandeja. Y yo que soy cristiana, no me puedo llamar pagana, ni de ninguna otra religión, porque soy cristiana y lo quiero ser para siempre". 

Y añade el diario escrito por Perpetua: "Mi padre era el único de mi familia que no se alegraba porque nosotros íbamos a ser mártires por Cristo". 

El juez decretó que los tres hombres serían llevados al circo y allí delante de la muchedumbre serían destrozados por las fieras el día de la fiesta del emperador, y que las dos mujeres serían echadas amarradas ante una vaca furiosa para que las destrozara. Pero había un inconveniente, Felicidad iba a ser madre, y la ley prohibía matar a la que ya iba a dar a luz. Y ella sí deseaba ser martirizada por amor a Cristo. Entonces los cristianos oraron con fe, y Felicidad dio a luz una linda niña, la cual le fue confiada a cristianas fervorosas, y así ella pudo sufrir el martirio. Un carcelero se burlaba diciéndole: "Ahora se queja por los dolores de dar a luz. ¿Y cuando le lleguen los dolores del martirio qué hará? Ella le respondió: "Ahora soy débil porque la que sufre es mi pobre naturaleza. Pero cuando llegue el martirio me acompañará la gracia de Dios, que me llenará de fortaleza". 

A los condenados a muerte se les permitía hacer una Cena de Despedida. Perpetua y sus compañeros convirtieron su cena final en una Cena Eucarística. Dos santos diáconos les llevaron la comunión, y después de orar y de animarse unos a otros se abrazaron y se despidieron con el beso de la paz. Todos estaban animados, alegremente dispuestos a entregar la vida por proclamar su fe en Jesucristo. 

Martirio 

A los esclavos los echaron a las fieras que los destrozaron y ellos derramaron así valientemente su sangre por nuestra religión. 

Antes de llevarlos a la plaza los soldados querían que los hombres entraran vestidos de sacerdotes de los falsos dioses y las mujeres vestidas de sacerdotisas de las diosas de los paganos. Pero Perpetua se opuso fuertemente y ninguno quiso colocarse vestidos de religiones falsas. 

El diácono Sáturo había logrado convertir al cristianismo a uno de los carceleros, llamado Pudente, y le dijo: "Para que veas que Cristo sí es Dios, te anuncio que a mí me echarán a un oso feroz, y esa fiera no me hará ningún daño". Y así sucedió: lo amarraron y lo acercaron a la jaula de un oso muy agresivo. El feroz animal no le quiso hacer ningún daño, y en cambio sí le dio un tremendo mordisco al domador que trataba de hacer que se lanzara contra el santo diácono. Entonces soltaron a un leopardo y éste de una dentellada destrozó a Sáturo. Cuando el diácono estaba moribundo, untó con su sangre un anillo y lo colocó en el dedo de Pudente y este aceptó definitivamente volverse cristiano. 

A Perpetua y Felicidad las envolvieron dentro de una malla y las colocaron en la mitad de la plaza, y soltaron una vaca bravísima, la cual las corneó sin misericordia. Perpetua únicamente se preocupaba por irse arreglando los vestidos de manera que no diera escándalo a nadie por parecer poco cubierta. Y se arreglaba también los cabellos para no aparecer despeinada como una llorona pagana. La gente emocionada al ver la valentía de estas dos jóvenes madres, pidió que las sacaran por la puerta por donde llevaban a los gladiadores victoriosos. Perpetua, como volviendo de un éxtasis, preguntó: ¿Y dónde está esa tal vaca que nos iba a cornear? 

Pero luego ese pueblo cruel pidió que las volvieran a traer y que les cortaran la cabeza allí delante de todos. Al saber esta noticia, las dos jóvenes valientes se abrazaron emocionadas, y volvieron a la plaza. A Felicidad le cortaron la cabeza de un machetazo, pero el verdugo que tenía que matar a Perpetua estaba muy nervioso y equivocó el golpe. Ella dio un grito de dolor, pero extendió bien su cabeza sobre el cepo y le indicó al verdugo con la mano, el sitio preciso de su cuello donde debía darle el machetazo. Así esta mujer valerosa hasta el último momento demostró que si moría mártir era por su propia voluntad y con toda generosidad. 

Estas dos mujeres, una rica e instruida y la otra humilde y sencilla sirvienta, jóvenes esposas y madres, que en la flor de la vida prefirieron renunciar a los goces de un hogar, con tal de permanecer fieles a la religión de Jesucristo. 

Fuente; Aciprensa

domingo, 29 de octubre de 2017

POCAS COSAS HAN CAMBIADO EN NUESTRO PAÍS


De aquella época terrible, en la que el Beato Stanley encontró el martirio hasta nuestros días, pocas cosas han cambiado en nuestro país: hoy también vivimos el terror del crimen organizado, nos inunda el  cáncer espantoso de la corrupción que hace metástasis en todas las instituciones gubernamentales -también incluso en la vida privada, la familia y en algunos ambientes de las iglesias-. Hoy como hace 36  años también  encontramos enormes injusticias y miserias en un país lleno de riqueza. ¡Pero algo importante ha ocurrido! 

Hoy la Iglesia en estas  tierras florece inesperadamente. Después de cuatro… casi cinco  siglos, la antigua  cristiandad de Atitlán ve con santo orgullo a cuatro de sus hijos ordenados sacerdotes y otros más preparándose en el seminario. La Iglesia en Sololá-Chimaltenango, gracias  al testimonio de los mártires y de tantos sacerdotes fieles, atesora ahora un seminario repleto de vocaciones nativas que está  dando abundantes  sacerdotes  para nuestras parroquias. Ahora advertimos que el legado del Padre Apla’s es algo que merece la pena continuar no solo en Atitlán, y confirmamos aquello aprendido de los Padres: la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos. La apostólica diócesis de Oklahoma que generosamente ofrendó a uno de sus sacerdotes, también está viendo los frutos de la generosidad de sus hijos y los seguirá viendo con la indisoluble hermandad que ahora existe con Sololá.




Durante nuestra visita a Oklahoma, el párroco de Atitlán y yo tuvimos la oportunidad de regalar a Monseñor Paul Coakley, arzobispo de Oklahoma y a Monseñor Antony Tylor, obispo de Little Rock, una pequeña gota de la sangre del nuevo Beato. Estas reliquias preciosas de primer orden, presentadas de parte de nuestro obispo, fueron recogidas durante el reconocimiento canónico que hicimos en Atitlán en el mes de agosto: el corazón y la sangre del padre Apla’s. Esa sangre y ese corazón aún siguen incorruptos. Es el corazón que no envejece ni se corrompe porque palpita enamorado de Cristo y de su rebaño. Esa sangre martirial indisolublemente unida a  la  de Cristo, también peregrinará dentro de unas semanas por cada una de nuestras parroquias, como testimonio y motivo de consuelo y fortaleza para quienes se sienten desanimados. 

También pudimos regalar a nuestros anfitriones una  pequeña  imagen  de la patrona de Guatemala, la virgen del Rosario y el tejido que solía llevar sobre los hombros el nuevo el Beato; es la mirada de la Madre que queremos que se aparte de esta tierra y son los hilados ancestrales de nuestro pueblo que identifican a quien ejerce la autoridad para el bien común y a quien con su vida ejemplar los ha ennoblecido aún más. 

…Ahora advertimos que el legado del Padre Apla’s es algo que merece la pena continuar no solo en Atitlán.


Dios nos ofrece en el nuevo beato el ejemplo de su vida, la ayuda de su intercesión y la participación en su destino, para que, animados por su presencia  alentadora, luchemos sin desfallecer en la carrera y alcancemos, como él, la corona de gloria que no se marchita. Una de las tantas gracias de la beatificación es la posibilidad de difundir la devoción al nuevo  beato  en  cada una  de  nuestras parroquias. Seguimos la venerable tradición de la Iglesia y contamos con la sensibilidad de nuestro pueblo tan rico en manifestaciones de religiosidad popular. Nos toca continuar el proceso de canonización convencidos de la valiosa intercesión de este sacerdote nuestro, hermano en nuestro presbiterio. Ante el sepulcro del beato Stanley Rother en Oklahoma y ante su sangre aún incorrupta en Atitlán, nos arrodillamos implorando su valiosa intercesión sobre nuestra patria aún ensangrentada por la violencia, sobre nuestros sacerdotes y sobre aquellos que más lo necesitan.

P. Tulio Omar

domingo, 9 de octubre de 2016

LA LEPRA QUE DESFIGURA AL HOMBRE ES EL PECADO


El evangelio de este domingo presenta a Jesús que cura a diez leprosos, de los cuales sólo uno, samaritano y por tanto extranjero, vuelve a darle las gracias. El Señor le dice: “Levántate, vete: tu fe te ha salvado”. Esta página evangélica nos invita a una doble reflexión.

Ante todo, nos permite pensar en dos grados de curación: uno, más superficial, al cuerpo; el otro, más profundo, afecta a lo más íntimo de la persona, a lo que la Biblia llama el “corazón”, y desde allí se irradia a toda la existencia. La curación completa y radical es la “salvación”. Incluso el lenguaje común, distinguiendo entre “salud” y “salvación”, nos ayuda a comprender que la salvación es mucho más que la salud; es una vida nueva, plena, definitiva.

Jesús pronuncia la expresión: “Tu fe te ha salvado”. Es la fe la que salva al hombre, restableciendo su relación profunda con Dios, consigo mismo y con los demás; y la fe se manifiesta en el agradecimiento. Quien sabe agradecer, como el samaritano curado, demuestra que no considera todo como algo debido, sino como un don, cuando llega a través de los hombres o de la naturaleza, proviene en definitiva de Dios.

La fe requiere que el hombre se abra a la gracia del Señor; que reconozca que todo es don, todo es gracia. ¡Qué tesoro se esconde en una pequeña palabra: “gracias”!

La lepra era una enfermedad considerada en aquel tiempo como una “impureza contagiosa” que exigía una purificación ritual. En realidad, la lepra que realmente desfigura al hombre y a la sociedad es el pecado; son el orgullo y el egoísmo los que engendran en el corazón humano indiferencia, odio y violencia. Esta lepra del espíritu, que desfigura el rostro de la humanidad, nadie puede curarla sino Dios, que es Amor. Abriendo el corazón a Dios, la persona que se convierte es curada


sábado, 1 de octubre de 2016

¡SEÑOR AUMÉNTANOS LA FE!


Hoy, el pasaje del Evangelio comienza así: “Los apóstoles le dijeron al Señor: “Auméntanos la fe”. Me parece que todos nosotros podemos hacer nuestra esta invocación. También nosotros, como los Apóstoles, digamos al Señor Jesús: “Auméntanos la fe”. Sí, Señor, nuestra fe es pequeña, nuestra fe es débil, frágil, pero te la ofrecemos, así como es, para que Tú la hagas crecer.

Y, ¿qué nos responde el Señor?: “Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a este árbol: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”, y les obedecería”. La semilla de la mostaza es pequeñísima, pero Jesús dice que basta tener una fe así, pequeña, pero auténtica, sincera, para hacer cosas humanamente imposibles, impensables.

¡Y es verdad! Todos conocemos a personas sencillas, humildes, pero con una fe muy firme, que de verdad mueven montañas. Pensemos, por ejemplo, en algunas mamás y papás que afrontan situaciones muy difíciles; o en algunos enfermos, incluso gravísimos, que transmiten serenidad a quien va a visitarles. Estas personas, precisamente por su fe, no presumen de lo que hacen, es más, como pide Jesús en el Evangelio, dicen: “Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”. Cuánta gente entre nosotros tiene esta fe fuerte, humilde, que hace tanto bien.

sábado, 13 de junio de 2015

¿QUÉ TIPO DE SEMILLA ERES?


Para hacernos una idea de lo que el Señor nos dirá en este fin de semana, las imágenes del crecimiento vegetal son bastante idóneas para comprender el proceso de maduración en la fe. Semillas que crecen sin que el agricultor consiga descifrar el proceso de la siembra, la germinación y la fructificación, pero que indudablemente es un dinamismo asombroso que ahora comprendemos y nos sigue admirando. 

viernes, 3 de octubre de 2014

¿ POR QUÉ VIVIMOS?

Nosotros necesitamos no sólo el pan material, necesitamos amor, sentido y esperanza, un fundamento seguro, un terreno sólido que nos ayude a vivir con un sentido auténtico, incluso en la crisis, en la oscuridad, en las dificultades y problemas cotidianos. La fe nos dona precisamente esto: en una confiada entrega a un "Tú", que es Dios, que me da una certeza diferente, pero no menos sólida que la que proviene del cálculo exacto o de la ciencia.


La fe no es un mero asentimiento intelectual del hombre a las verdades particulares sobre Dios, es un acto con el cual me entrego libremente a un Dios que es Padre y que me ama, es adhesión a un "Tú" que me da esperanza y confianza. Ciertamente, esta unión con Dios no carece de contenido: con ella, sabemos que Dios se ha revelado a nosotros en Cristo, que hizo ver su rostro y se acercó realmente a cada uno de nosotros.

Ser feliz 

domingo, 6 de octubre de 2013

NO OLVIDEMOS QUE ESTAMOS EN EL AÑO DE LA FE

Tener fe

La Fe es ante todo “la respuesta del hombre a la revelación/invitación” de Dios a la vida, libertad y felicidad “verdaderas”: ¿En qué sentido “verdaderas”?:

La fe es “aceptar, abrirse, responder” al Dios que llama al hombre para que tenga lo que “antes de conocer a Cristo” tiene pero solo parcialmente: vida, libertad, felicidad. En los relatos del Evangelio el  “encuentro histórico y  personal con Jesucristo”:  Jesús le dijo: “¿Crees en el Hijo del hombre?” Él dijo: “Creo, Señor”. Y se postró ante él (cfr. Jn 9, 35-38). Ello sucede también cuando ese encuentro se da en la predicación de la Iglesia, como en el caso de Pedro: Así pues, los que acogieron su palabra fueron bautizados. Aquel día se les unieron unas tres mil personas (cfr. Hch 2,41)

Como reacción a la Revelación, como efecto del “encuentro con Jesucristo”  la Fe es una “respuesta u obedientia fidei = “obediencia de la Fe” que se da  “ante la Palabra” escuchada, tal y como sucede  en la celebración litúrgica dominical: a las lecturas que son “la revelación de Dios y la vocación o encuentro con Jesucristo, la invitación a sus caminos”  se responde luego con el Credo y se acompaña la misma con las preces.


Respuesta u “obediencia” que no es solo verbal: sino que es camino, una dinámica de movimiento espiritual, tal y como Abraham, el “padre en la Fe” hizo”: “comenzó a caminar” y ellos se le retuvo como “justicia”. “Cuando Dios revela el hombre tiene que someterse con la fe” o la escucha como “entrar en alianza” según nuestro Padre Abraham que realizó la “pre-alianza del Sinaí” por su escuchar y seguir la llamada Ven, sal de tu tierra.

lunes, 9 de septiembre de 2013

LA FE NO ES UNA OPINIÓN SUBJETIVA

Tener fe.

“la fe no solo mira a Jesús, sino que mira desde el punto de vista de Jesús, con sus ojos: es una participación en su modo de ver”. Una parte de la nueva lógica que inaugura la fe es que “no es algo privado, una concepción individualista, una opinión subjetiva, sino que nace de la escucha y está destinada a pronunciarse y a convertirse en anuncio”.

“Si el amor necesita la verdad, también la verdad tiene necesidad del amor. Amor y verdad no se pueden separar”

“La fe, sin verdad, no salva, no da seguridad a nuestros pasos. Se queda en una bella fábula, proyección de nuestros deseos de felicidad” o bien se reduce a un “sentimiento hermoso, que consuela y entusiasma, pero dependiendo de los cambios en nuestro estado de ánimo o de la situación de los tiempos, es incapaz de dar continuidad al camino de la vida”.


En el clima cultural actual, se ve con sospecha la verdad que explica la vida personal y social en su conjunto. Se la considera casi como responsable de “los grandes totalitarismos del siglo pasado, una verdad que imponía su propia concepción global”. En el nexo entre religión y verdad estaría, según esa visión, “la raíz del fanatismo”.

jueves, 8 de agosto de 2013

INCIDENCIA DE LA ILUSTRACIÓN Y LA POSMODERNIDAD EN LA FE CREÍDA Y VIVIDA DE LOS MINISTROS ORDENADOS



Estos cambios bruscos en la concepción de Dios, del hombre, del mundo, de la sociedad, de la historia, de la vida… traen consecuencias en todos los ámbitos de la vida social, impactando todo, también, naturalmente, la religión. 

Nos interesa en este momento, como pastores de la Iglesia, saber cómo este fenómeno afecta nuestra vida ministerial y la búsqueda infatigable del Rostro de Dios, interpelados en esta hora por nuevos lenguajes del dominio técnico, que no siempre revelan sino que también ocultan el sentido divino de la vida humana redimida en Cristo. Sin una percepción clara del misterio de Dios, se vuelve opaco el designio amoroso y paternal de una vida digna para todos los seres humanos (Cfr. Aparecida 35).

miércoles, 7 de agosto de 2013

¿QUÉ LE PASÓ A NUESTRA FE?


Así empezó nuestra formación permanente en la provincia de los Altos el día de ayer. Fue un día de mucha enseñanza, dos intervenciones que alimentó mucho nuestro conocimiento, muy agradecido con todos los Obispos, gracias por la preocupación de sus sacerdotes. Algunos textos del p. Nelson fue lo siguiente:

Siempre se ha hablado bien y mal de los sacerdotes. Pensar que hacerlo es una moda de la posmodernidad no es del todo preciso. Santos, historiadores, literatos, filósofos, analistas, psicólogos, científicos, creyentes y ateos, han dicho algo bueno o malo sobre la persona del sacerdote, desde San Agustín hasta Pepe Rodríguez hay crítica creyente o increyente sobre su comportamiento. Ciertamente han existido siempre escándalos lamentables que producen daño a la Iglesia y a su credibilidad (DMVP 82), pero tal vez ese no sea el centro de la crisis presbiteral de que tanto se habla hoy.

Es más preciso poner el acento en otro punto que es esencial a nuestra condición cristiana. El documento de síntesis de Aparecida (100f) había vislumbrado como peligrosa para la fe de nuestros pueblos una tendencia a la supresión de la trascendencia y consecuente abandono de la práctica religiosa.

Por el mismo camino se encauza el Nuevo Directorio para el Ministerio y Vida de los presbíteros, que en su presentación ha fijado su atención en el elemento trascendental de la existencia humana y cristiana, afirmando que la crisis general del cristianismo y de la sociedad, en todos sus estamentos se debe precisamente a la tendencia a vivir la vida en una proyección horizontal, dejando a un lado o neutralizando la dimensión de lo trascendente. 

El efecto más deletéreo que ha causado esta situación, según el directorio, es la crisis del ministerio sacerdotal, crisis que por una parte se manifiesta en la sensible reducción de las vocaciones y, por otra, en la difusión de un espíritu de verdadera pérdida de sentido sobrenatural de la misión sacerdotal.


miércoles, 3 de abril de 2013

ACTITUDES EUCARÍSTICAS PARA EL AÑO DE LA FE

Actitudes

ENCUENTRO
Vamos hacia el Salvador, pues sabemos que, cruzando el umbral de una puerta, al otro lado (en una iglesia) Jesús siempre espera con un sitio libre para alguien con nombre, historia y apellidos: ¡Tú!
CELEBRANDO
Detenemos, durante un espacio de tiempo, el reloj de nuestra vida haciendo memoria, con gestos y con palabras, de aquella tarde inolvidable del Jueves Santo donde, Jesús, nos dejó este gran regalo: la eucaristía
DIALOGO
Dios siempre ofrece una palabra oportuna para cada situación y para cada persona que está dispuesto a encontrarse, celebrar y esperar en El y con El.
HONRA
Supone una gran satisfacción por estar con Jesús a pesar de nuestras limitaciones y pequeñeces. El Señor, aun conociendo las pequeñas deserciones y traiciones de sus seguidores, nos da audiencia para estar cerca de El y compartir su cuerpo y su sangre.
ALABANZA
Demos gracias a Dios por ofrecernos, una vez más, su amor en Jesús. Nos lo dio pequeño en Belén, como pan en Jueves Santo y –el amor sin límites- clavado en cruz. ¿No merece Dios, por todo ello, nuestro homenaje?
ACOGIDA
Hay que llevar a la propia vida el estilo y el modo de vivir de Jesús. La eucaristía nos lanza a indagar y sumergirnos en lo que fue indicativo en la persona de Jesús: el Reino de Dios. Su corazón es resumen de los mejores sentimientos de Cristo.
PERDON
Con el mismo fondo, es decir hasta las últimas consecuencias, que lo tuvo en Jesús. Sin contar las veces, sin mirar atrás, sin exigir condiciones. La eucaristía, cuando se vive de verdad, crea lazos de hermandad, fraternidad y reconciliación.
ALEGRIA
Nos alegramos por haber sido invitados al banquete con Jesús. Muchos son llamados y…no siempre todos responden. El Señor, una vez más, ha saltado a la encrucijada de nuestros caminos y ha dado con nosotros para ocupar un puesto junto a El en la eucaristía. Ser invitado del Señor, además de emoción, conlleva alegría por tal deferencia.
CONTEMPLACION
La eucaristía, por Jesús, nos hace sentir la presencia de un Dios que nos ama con locura. Participar en ella es dar también un espacio al silencio y a la escucha. Es dejar que, el anfitrión, nos hable antes de servirnos y de alimentarnos. Contemplar es mirar con los ojos de la fe.
ANUNCIO
Participar en la eucaristía es saber que ella es un pregón de la muerte del Señor hasta el día en que, El , vuelva. Rodear el altar, escuchar su Palabra, entrar en comunión con Cristo....es saber que todo eso es un gran aperitivo de lo que nos queda por gustar el día de mañana.
ESPERANZA
Con la eucaristía, salimos fortalecidos para hacer frente a las pruebas de cada jornada. Entramos a ella cargados y llenos de contrariedades. Salimos, de ella, y aunque los acontecimientos sigan siendo los mismos...nosotros somos distintos al haber sido fortalecidos por la medicina del encuentro eucarístico.
FE
No todo lo importante es siempre visible al ojo humano ni explicable al entendimiento. Hay un componente que nos debe de causar sentimientos hondos y devoción. Existe una parte de misterio que se nos escapa pero que, por momentos, nos hace estar cosidos al Cristo del Calvario, unidos Cristo del Jueves Santo, alegres con el Cristo de la mañana de Pascua.

sábado, 9 de febrero de 2013

INDICACIONES DE MARíA EN EL AÑO DE LA FE

Nuestra Madre, nos alienta en este año

1. Pronuncia un "sí" cuando tengas que responder afirmativamente en aras a la justicia y al bien común. Por el contrario, recuerda que a veces un "no" a tiempo, es -a la larga- un "sí".

2. No huyas de tus responsabilidades. Hay cosas que, si tú no las haces, nadie las realizará por ti. Nadie somos imprescindibles, pero todos necesarios. En Nazaret, Dios, me hizo ver, en mi pequeñez, mi papel a desempeñar.

3. Sal de ti mismo. No te cierres en tus problemas, inquietudes o alegrías. Cuando yo me enteré de que estaba llena de Dios, sin pensarlo dos veces, marché corriendo para ayudar a mi pariente Isabel.

4. No te preocupes por lo qué dirán de ti o qué pensarán de ti. Por sorpresa recibí el anuncio del ángel y con muy poca compañía, acogí el nacimiento de mi hijo Jesús. Lo importante es tener y ser feliz con lo que uno ama. Lo demás, es secundario y te quita energías.

5. Deja que los demás disfruten de tu alegría. Cuando ésta se comparte, se multiplica. Los pastores y los reyes, me hicieron ver que el gozo hay que vivirlo con los primeros que llaman a tu puerta.

6. Protege a los tuyos. Sobre todo si crees que el peligro puede frustrar su felicidad, su trabajo, su fama o su destino. Con José y Jesús, camino de Egipto, aprendí que no es bueno instalarse en la comodidad.

7. Intenta comprender y entender las ideas que, más allá de la ideología, fomenten la fraternidad y la presencia de Dios. De Jesús, en más de un momento, me costó asumir sus palabras, actitudes y comportamiento. Luego, concluí, que Dios andaba por medio.

8. Potencia la verdad de la fiesta. No te conformes con una fiesta maquillada y rocambolesca. El éxito de un banquete no lo da lo que llena la mesa, sino la suma de todas las actitudes de los comensales. En Caná, con una indicación, me sumé a lo que podría haber sido un fracaso. Jesús quiere una auténtica diversión para vosotros.

9. Muéstrate agradecido. No te importe decir gracias mil veces o las que hagan falta. La gratitud, además de producir bienestar en la otra persona, hace que nuestro interior quede más relajado y con la conciencia más tranquila. Cuando Dios me visitó, lo único que le dije es: ¡gracias!

10. No olvides de "estar ahí" en los momentos donde, otras personas, sufran, lloren o mueran. La soledad es una de las peores cruces que el hombre de la sociedad moderna lleva. Mi hijo murió, en la dureza de una cruz, abandonado, pero conmigo a sus pies. Miles de hombres siguen muriendo sin otros tantos percatarse de esa tragedia.

domingo, 9 de diciembre de 2012

EL ADVIENTO


El Adviento nos invita a dirigir la mirada a la “Jerusalén celestial”, que es el fin último de nuestra peregrinación terrena. Al mismo tiempo, nos exhorta a comprometernos, mediante la oración, la conversión y las buenas obras, a acoger a Jesús en nuestra vida, para construir junto con él este edificio espiritual, del que cada uno de nosotros —nuestras familias y nuestras comunidades— es piedra preciosa. Toda nuestra vida es un adviento, una espera alegre y esforzada para el encuentro definitivo con Cristo.

FELIZ DOMINGO QUERIDOS AMIGOS.

martes, 13 de noviembre de 2012

NO HAY FE SIN CARIDAD, NO HAY CARIDAD SIN FE




El Año de la fe será también una buena oportunidad para intensificar el testimonio de la caridad. San Pablo nos recuerda: “Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de ellas es la caridad (1 Co 13, 13).

Con palabras aún más fuertes -que siempre atañen a los cristianos-, el apóstol Santiago dice: ¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo esa fe? Si un hermano o una hermana andan desnudos y faltos de alimento diario y alguno de vosotros les dice: “Id en paz, abrigaos y saciaos”, pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así es también la fe: si no se tienen obras, está muerta por dentro. Pero alguno dirá: “Tú tienes fe y yo tengo obras, muéstrame esa fe tuya sin las obras, y yo con mis obras te mostraré la fe” (St 2, 14-18).

La fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino. En efecto, muchos cristianos dedican sus vidas con amor a quien está solo, marginado o excluido, como el primero a quien hay que atender y el más importante que socorrer, porque precisamente en él se refleja el rostro mismo de Cristo.

Gracias a la fe podemos reconocer en quienes piden nuestro amor el rostro del Señor resucitado es compañera de vida que nos permite distinguir con ojos siempre nuevos las maravillas que Dios hace por nosotros. Tratando de percibir los signos de los tiempos en la historia actual, nos compromete a cada uno a convertirnos en un signo vivo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo.