miércoles, 28 de agosto de 2013

ACTIVIDADES DEL DECANATO SEIS

Concelebrando

Por motivos del año de la fe, el lunes pasado, los que conformamos el decanato seis fuimos con alegría a ganar nuestra indulgencia plenaria en la con-catedral, Chimaltenango. Fue una tarde de encuentro con nuestros hermanos sacerdotes.  ¿Y tú ya ganaste la tuya?

Una indulgencia es una remisión extra-sacramental de la pena temporal debida  según la justicia de Dios por el pecado que ha sido ya perdonado, remisión que es otorgada por la Iglesia en consecuencia del poder de las llaves, mediante la aplicación de los méritos sobreabundantes de Cristo y de los santos, y por justos motivos. 
  
Para ganar una indulgencia, además de querer evitar cualquier pecado mortal o venial, hace falta rezar o hacer la obra que incorpora la indulgencia cumpliendo tres condiciones:

Confesión sacramental
Comunión Eucarística
Oración por las intenciones del Papa.

La confesión puede cumplirse unos días antes o después de rezar o hacer la obra que incorpora la indulgencia, pero es conveniente que la comunión y la oración por las intenciones del Papa se realicen el mismo día.


La indulgencia plenaria únicamente puede ganarse una vez al día, pero el fiel cristiano puede alcanzar indulgencia plenaria in artículo mortis.

Los que participamos

2 comentarios:

  1. Que es in artuculo mortis ¿¿¿¿¿¿¿??????

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  2. Es una bendición que se hace antes de morir. Con la autorización del santo padre. Y se inicia con estas palabras.

    Voy a darte, hermano mío, la Bendición Papal. Es una gracia más que el Señor te concede en tu enfermedad. Es también una demostración del amor y solicitud de la Iglesia por el bien de tu alma.

    La Bendición Papal es una bendición extraordinaria, que el Santo Padre hace llegar a los enfermos por intermedio de los Sacerdotes. Por la Bendición Apostólica se perdona toda la pena temporal debida por los pecados. El efecto de esa absolución se aplica en el momento de la muerte, pero el derecho a recibir tan extraordinario beneficio se adquiere desde el momento en que se da la Bendición. En nombre del Papa vengo, pues, a darte este regalo espiritual.

    Ofrece a Dios, con toda resignación, los sufrimientos e incomodidades de tu enfermedad, en expiación de tus pecados; entrégate en sus manos para que disponga de ti y de todas tus cosas, inclusive de tu propia vida, como le agradare.
    Invoca ahora el nombre de Jesús con todo tu corazón para que te dispongas a ganar esta indulgencia, y continúa repitiendo este nombre de salvación durante toda tu enfermedad.

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