miércoles, 15 de octubre de 2014

PARA TODOS MIS AMIG@S

Bonita reflexión

.  Un Hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados.
· Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos andan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición).
· La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos.
· En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro.
· El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo:

· Buenos días.
· Buenos días - Respondió el guardián
· ¿Cómo se llama este lugar tan bonito?
· Esto es el cielo.
· Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos
· Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. Y el guardián   señaló la fuente.
· Pero mi caballo y mi perro también tienen sed
· Lo siento mucho – Dijo el guardián – pero aquí no se permite la entrada a los animales.
· El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber sólo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante.

· Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles.
· A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.

· Buenos días – dijo el caminante.
· El hombre respondió con un gesto de la cabeza.
· Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo
· Hay una fuente entre aquellas rocas – dijo el hombre, indicando el lugar.
· Podéis beber toda el agua como queráis.
· El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed.
· El caminante volvió atrás para dar gracias al hombre
· Podéis volver siempre que queráis – Le respondió éste.
· A propósito ¿Cómo se llama este lugar? – preguntó el hombre.

· CIELO.


· ¿El Cielo? Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!
· Aquello no era el Cielo. Era el Infierno – contestó el guardián.
· El caminante quedó perplejo.

· Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre. Esta información falsa debe provocar grandes confusiones – advirtió el caminante.


• De ninguna manera – increpó el hombre.
• En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.

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