domingo, 22 de febrero de 2015

LLEVANDO ALEGRÍA


“Consagrar mi vida a Dios es una alegría muy grande, significa que se han fijado en ti y que te han querido. Entonces que el amor de Dios te llame de esa manera, llamándote para sí, es un don muy grande que quizá no se pueda explicar adecuadamente, pero es una alegría”.

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