miércoles, 23 de octubre de 2013

BOLETA DE CALIFICACIONES

Ésta es la historia de mucha niños

Era miércoles, 8:00 a.m., llegué puntual a la escuela de mi hijo “No olviden venir a la reunión de mañana, es obligatoria” fue lo que la maestra me había dicho un día antes.

¡Pues qué piensa esta maestra! ¿Cree que podemos disponer fácilmente del tiempo a la hora que ella diga? Si supiera lo importante que era la reunión que tenía a las 8:30.

De ella dependía un buen negocio y... ¡tuve que cancelarla!

Ahí estábamos todos, papás y mamás, la maestra empezó puntual, agradeció nuestra presencia y empezó a hablar. No recuerdo qué dijo, mi mente divagaba pensando cómo resolver ese negocio tan importante, ya me imaginaba comprando esa nueva televisión con el dinero que recibiría.
¡Juan Rodríguez! -escuché a lo lejos- ¿No está el papá de Juan Rodríguez? Dijo la maestra.

“Sí aquí estoy”- contesté pasando al frente a recibir la boleta de mi hijo.
Regresé a mi lugar y me dispuse a verla. ¿Para esto vine? ¿Qué es esto? La boleta estaba llena de seises y sietes. Guardé las calificaciones inmediatamente, escondiéndola para que ninguna persona viera las porquerías de calificaciones que había obtenido mi hijo.

De regreso a casa aumentó más mi coraje a la vez que pensaba: Pero ¡si le doy todo! ¡Nada le falta! ¡Ahora sí le va a ir muy mal! Llegue, entré a la casa, azoté la puerta y grité: ¡Ven acá Juan! Juan estaba en el patio y corrió a abrazarme. ¡Papá! ¡Qué papá ni que nada! Lo retiré de mí, me quité el cinturón y no sé cuantos azotes le di al mismo tiempo que decía lo que pensaba de él. ¡Y te me vas a tu cuarto! Terminé.

Juan se fue llorando, su cara estaba roja y su boca temblaba.

Mi esposa no dijo nada, sólo movió la cabeza negativamente y se metió a la cocina.

Cuando me fui a acostar, ya más tranquilo, mi esposa se acercó y entregándome la boleta de calificaciones de Juan, que estaba dentro de mi saco, me dijo:

“Léele despacio y después toma una decisión”. Al leerla, vi que decía: BOLETA DE CALIFICACIONES Calificando a papá:

Por el tiempo que tu papá te dedica a conversar contigo antes de dormir: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para jugar contigo: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para ayudarte en tus tareas: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica saliendo de paseo con la familia 7
Por el tiempo que tu papá te dedica en contarte un cuento antes de dormir 6
Por el tiempo que tu papá te dedica en abrazarte y besarte 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para ver la televisión contigo: 7
Por el tiempo que tu papá te dedica para escuchar tus dudas o problemas 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para enseñarte cosas 7

Calificación promedio: 6.22

Los hijos habían calificado a sus papás. El mío me había puesto seis y sietes (sinceramente creo que me merecía cincos o menos) Me levanté y corrí a la recamará de mi hijo, lo abracé y lloré. Me hubiera gustado poder regresar el tiempo... pero eso era imposible. Juanito abrió sus ojos, aún estaban hinchados por las lágrimas, me sonrió, me abrazó y me dijo: ¡Te quiero papito! Cerró sus ojos y se durmió.


A todos los papás: Aprendan a darle el valor adecuado aquello que es importante en la relación con sus hijos, ya que en gran parte, de ella depende el triunfo o fracaso en sus vidas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Si te gustó el artículo, déjame tu comentario.