domingo, 28 de agosto de 2016

10 PALABRAS


“YO”
La palabra de dos letras más egoísta
EVITÉMOSLA

“EGO”
La palabra de tres letras más venenosa...
ELIMINÉMOSLA


“AMOR”
La palabra de cuatro letras más usada...
PRACTIQUÉMOSLO


“RUMOR”
La palabra de cinco letras más rápida
IGNORÉMOSLO

“PERDÓN”
La palabra de seis letras más necesaria…
APLIQUÉMOSLO


“NOSOTROS”
La palabra de siete letras más satisfactoria...
USÉMOSLA


“HUMILDAD”
La palabra de OCHO letras más AGRADABLE
APRENDÁMOSLA

“CONFIANZA”
La palabra de nueve letras más esencial
TENGAMOS FE


“JESUCRISTO”
LA PALABRA DE  DIEZ LETRAS MÁS AMOROSA
SIGÁMOSLO

En diapositiva:  

sábado, 27 de agosto de 2016

SER EL ÚLTIMO


En el Evangelio de este domingo, encontramos a Jesús como comensal en la casa de un jefe de los fariseos. Dándose cuenta de que los invitados elegían los primeros puestos en la mesa, contó una parábola, ambientada en un banquete nupcial. “Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú, y viniendo el que te convidó a ti y a él, te diga: “Deja el sitio a este” Al contrario, cuando seas convidado, ve a sentarte en el último puesto”.

 El Señor no pretende dar una lección de buenos modales, ni sobre la jerarquía entre las distintas autoridades. Insiste, más bien, en un punto decisivo, que es el de la humildad: “El que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado”. Esta parábola, en un significado más profundo, hace pensar también en la postura del hombre en relación con Dios. De hecho, el “último lugar” puede representar la condición de la humanidad degradada por el pecado, condición de la que sólo la encarnación del Hijo de Dios puede elevarla. Por eso Cristo mismo “tomó el último puesto en el mundo –la cruz– y precisamente con esta humildad radical nos redimió y nos ayuda constantemente”.

Hay una razón profunda para saber si la humildad le agrada a Dios y a los hombres. El humilde es persona verdadera, auténtica; vive en la realidad, no en la ilusión. Es una persona sobria, que sabe valorar objetivamente las cosas; no está ofuscada por las presunciones de la exaltación. La palabra humildad está emparentada con la palabra hombre y las dos proceden de humus, esto es, suelo. Humilde es aquel que está en lo bajo, cercano al suelo. Tiene los pies sobre la tierra; está plantado sobre la sólida roca de la verdad.¡Y por lo tanto humano es ser humilde!

La humildad verdadera se verifica en la práctica diaria, no justificando los errores y abusos diciendo eso tan manido de que somos humanos. Alguien se divorcia, y se dice: es humano. Uno comete pequeños fraudes en donde trabaja, y se dice: es humano. Otro ha caído en el mundo de la droga y se dice: es humano... No hay vicio que no se disculpe con esta frase. No existe un modelo más acabado de lo que es verdaderamente humano que la Humanidad de Jesucristo, el nuevo Adán que vino a corregir al primero. Él nos dice hoy: “todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.

FRASE DE HOY


No es necesario mostrar bellezas a los ciegos ni decir verdades a los sordos. Basta con no mentir al que te escucha, ni decepcionar al que confía en ti. Las palabras conquistan temporalmente, pero los hechos… esos si nos ganan o nos pierden para siempre.

viernes, 26 de agosto de 2016

FRASE DEL DÍA


Un día me dijeron: “nunca dejes ir algo que verdaderamente amas”.


Y me hizo pensar: ¿Qué pasa si ese algo no quiere permanecer a mi lado? ¿Qué pasa si lo que pasa si lo que verdaderamente amo, no me ama? ¿Y cómo dejar ir algo que ni siquiera me pertenece?

EL VALOR DE NUESTRA AMISTAD


Un Hombre,  su caballo y su perro iban  por  una   carretera.  Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó  un  rayo  y  los  tres murieron fulminados.

Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos andan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición).

La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos.

En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro.

El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo:

Buenos días.
Buenos días - Respondió el guardián
¿Cómo se llama este lugar tan bonito?
Esto es el cielo.
Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos!
Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. Y el guardián señaló la fuente.
Pero mi caballo y mi perro también tienen sed.
Lo siento mucho – Dijo el guardián – pero aquí no se permite la entrada a los animales.

El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber sólo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante.

Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles.

A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.

Buenos días – dijo el caminante.
El hombre respondió con un gesto de la cabeza.
Tenemos mucha sed,  mi caballo, mi perro y yo
Hay una fuente entre aquellas rocas – dijo el hombre, indicando el lugar.
Podéis beber toda el agua como queráis.

El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed.
El caminante volvió atrás para dar gracias al hombre
Podéis volver siempre que queráis – Le respondió éste.
A propósito ¿Cómo se llama este lugar? – preguntó el hombre. EL CIELO.

¿El Cielo? Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo.
Aquello no era el Cielo. Era el Infierno – contestó el guardián.
El caminante quedó perplejo.
Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa debe provocar grandes confusiones! – advirtió el caminante.
De ninguna manera! – increpó el hombre.

En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.
Jamás abandones a tus verdaderos Amigos; Porque: hacer un amigo es una gracia, tener un amigo es un don, conservar un amigo es una virtud, ser tu amigo, es un Honor.

Para descargar la presentación:

                                           El amigo from Padre Carlos

sábado, 20 de agosto de 2016

ACEPTAR O RECHAZAR


Hoy, el evangelio nos sitúa ante el tema de la salvación de nuestras almas. Éste es el núcleo del mensaje de Cristo y la “ley suprema de la Iglesia” (así lo afirma, el Código de Derecho Canónico). La salvación del alma es una realidad en cuanto don de Dios, pero para quienes aún no hemos traspasado la muerte es tan solo una posibilidad. ¡Salvarnos o condenarnos!, es decir, aceptar o rechazar la oferta del amor de Dios por toda la eternidad.

Decía san Agustín que «se hizo digno de pena eterna el hombre que aniquiló en sí el bien que pudo ser eterno». En esta vida sólo hay dos posibilidades: o con Dios, o la nada, porque sin Dios nada tiene sentido. Visto así, vida, muerte, alegría, dolor, amor, etc. son conceptos despojados de lógica cuando no participan del ser de Dios. El hombre, cuando peca, esquiva la mirada del Creador y la centra sobre sí mismo. Dios mira incesantemente con amor al pecador, y para no forzar su libertad, espera un gesto mínimo de voluntad de retorno.

«Señor, ¿son pocos los que se salvan?». Cristo no responde a la pregunta. Quedó entonces la pregunta sin respuesta, y también hoy, pues «es un misterio inescrutable entre la santidad de Dios y la conciencia del hombreLa Iglesia no se pronuncia sobre quienes habitan el infierno, pero —basándose en las palabras de Jesucristo— sí que lo hace sobre su existencia y el hecho de que habrá condenados en el juicio final. Y todo aquel que niegue esto, sea clérigo o laico, incurre sin más preámbulos en herejía.

Somos libres para tornar la mirada del alma al Salvador, y somos también libres para obstinarnos en su rechazo. La muerte petrificará esa opción por toda la eternidad...

sábado, 13 de agosto de 2016

LA CARIDAD ANTE EL EGOÍSMO


La Palabra de Dios de este domingo contiene unas palabra de Jesús que nos pone en crisis, y que se ha de explicar, porque de otro modo puede generar malentendidos. Jesús dice a los discípulos: “¿Piensan que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división”. ¿Qué significa esto? Significa que la fe no es una cosa decorativa, ornamental; vivir la fe no es decorar la vida con un poco de religión, como si fuese un pastel que se le decora y queda muy bonito para cada ocasión. No, la fe no es esto.

La fe comporta elegir a Dios como criterio- base de la vida, y Dios no es vacío, Dios no es neutro, Dios es siempre positivo, Dio es amor, y el amor es positivo. Después de que Jesús vino al mundo no se puede actuar como si no conociéramos a Dios. Como si fuese una cosa abstracta, vacía, no, Dios tiene un rostro concreto, tiene un nombre: Dios es misericordia, Dios es fidelidad, es vida que se dona a todos nosotros. Por esto Jesús dice: he venido a traer división; no es que Jesús quiera dividir a los hombres entre sí, al contrario: Jesús es nuestra paz, nuestra reconciliación. 

Pero esta paz no es la paz de los sepulcros, no es neutralidad, esta paz no es un acuerdo a cualquier precio. Seguir a Jesús comporta renunciar al mal, al egoísmo y elegir el bien, la verdad, la justicia, incluso cuando esto requiere sacrificio y renuncia a los propios intereses. Pero atención: no es Jesús quien divide. Él pone el criterio: vivir para sí mismos, o vivir para Dios y para los demás; hacerse servir, o servir; obedecer al propio yo, u obedecer a Dios. He aquí en qué sentido Jesús es “signo de contradicción”.

La verdad divide frente a la mentira; la caridad ante el egoísmo, la justicia frente a la injusticia. En el mundo –y en nuestro interior– hay mezcla de bien y de mal; y tenemos que optar, siendo conscientes de que la fidelidad es “incómoda”. Parece más fácil complacer a los demás.

Nos tienta hacer un “evangelio” y un “Jesús” a nuestra medida, según nuestros gustos y pasiones. Benedicto XVI ha afirmado que «Jesucristo no es una simple convicción privada o una doctrina abstracta, son una persona real cuya entrada en la historia es capaz de renovar la vida de todos».
El modelo supremos es Jesús (hemos de “tener la mirada puesta en Él”, especialmente en las dificultades y persecuciones). Él aceptó voluntariamente el suplicio de la Cruz para reparar nuestra libertad y recuperar nuestra felicidad: «La libertad de Dios y la libertad del hombre se han encontrado definitivamente en su carne crucificada» (Benedicto XVI). 

sábado, 30 de julio de 2016

LA CODICIA


En este domingo, la palabra de Dios nos estimula a reflexionar sobre cómo debe ser nuestra relación con los bienes materiales. La riqueza, aun siendo en sí un bien, no se debe considerar un bien absoluto. Sobre todo, no garantiza la salvación. En el evangélica de hoy, Jesús pone en guardia a sus discípulos precisamente contra este riesgo. Es sabiduría y virtud no apegar el corazón a los bienes de este mundo, porque todo pasa, todo puede terminar bruscamente. Para los cristianos, el verdadero tesoro que debemos buscar sin cesar se halla en las “cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios”. Nos lo recuerda hoy san Pablo en la carta a los Colosenses, añadiendo que nuestra vida “está oculta con Cristo en Dios”.

¡Cuántas veces las cuestiones de herencia envenenan a las familias, transforman en enemigos a los hermanos, quitan el saludo y se llevan por delante abogados y tribunales!). Jesús respondió: «Hombre, ¿quién me ha nombrado juez para repartir la herencia entre ustedes?». Y dijo a la gente: «Mirad: cuídense de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».

Hay algo que podemos llevar con nosotros, que nos sigue a cualquier parte, también más allá de la muerte: no son los bienes sino las obras; no lo que hemos tenido sino lo que hemos hecho. Por lo tanto, lo más importante en la vida no es tener bienes, sino hacer el bien, porque esto es lo que permanece o dura para siempre: «Dichosos los muertos que mueren en el Señor... sus obras los acompañan» (Apocalipsis 14, 13).

Si este hombre del que nos habla Jesús en el Evangelio viviera hoy, muchos lo tendrían por un triunfador. El Maestro sin embargo le llamó necio; no por el dinero ganado sino por el uso egoísta al que pensaba destinarlo. Víctima de la enfermedad cancerosa del egoísmo no se daba cuenta de que sus ganancias no eran el fruto de su trabajo, sino también de todo un patrimonio de experiencias, ideas y esfuerzos que le transmitieron generaciones anteriores a él y que alumbraron una civilización que ahora le permitían enriquecerse.

lunes, 25 de julio de 2016

A TI SEÑORA SANTA ANA


A TI SEÑORA SANTA ANA
TU PUEBLO, CHIMALTENANGO
TE OFRECE DULCE CANTO
PROTÉGELO CON TU MANTO.

La historia nos dice todo
De cuanto que en esta tierra
Tu bendición poderosa
De males nos ha librado

De nuestras calamidades
Y de otros males pasados,
Por tu intercesión bendita,
El Señor nos ha alcanzado.

Las madres a ti recurren
En sus dolores de encinta
Y encomiendan a sus hijas
En sus trances similares.

Señor San Joaquín piadoso
Junto a Señora Santa Ana
Te pedimos que mañana
A Dios nos lleves, glorioso.

Desde tu seno bendito
Nos diste a la Virgen Santa,
A la siempre inmaculada
Que a muchas almas levanta.









FOTOGRAFÍAS EN LA CELEBRACIÓN DEL DÍA DEL ABUELO


ORACIÓN POR LOS ABUELOS

Señor Jesús, tu naciste de la Virgen María, hija de San Joaquín y Santa Ana. Mira con amor a los abuelos de todo el mundo. ¡Protégelos! Son una fuente de enriquecimiento para las familias, para la Iglesia y para toda la sociedad. ¡Sostenlos! Que cuando envejezcan sigan siendo para sus familias pilares fuertes de la fe evangélica, custodios de los nobles ideales, hogareños, tesoros vivos de sólidas tradiciones religiosas.

Haz que sean maestros de sabiduría y valentía, que transmitan a generaciones futuras los frutos de su madura experiencia humana y espiritual. Señor Jesús, ayuda a las familias y a la sociedad a valorar la presencia y el papel de los abuelos. Qué jamás sean ignorados o excluidos, sino que siempre encuentren respeto y amor.

Ayúdales a vivir serenamente y a sentirse acogidos durante todos los años de vida que les concedas.

María, Madre de todos los vivientes, cuida constantemente a los abuelos, acompáñalos durante su peregrinación terrena, y con tus oraciones obtén que todas las familias se reúnan un día en nuestra patria celestial, donde esperas a toda la humanidad para el gran abrazo de la vida sin fin. Amén.




















sábado, 23 de julio de 2016

PREPARÁNDONOS PARA LA FERIA PATRONAL


Agradecemos a todos los sacerdotes que han venido a compartir la celebración de la Santa Misa, en la novena en honor a la patrona de esta parroquia Nuestra Señora Santa Ana. Dios los bendiga siempre.



viernes, 22 de julio de 2016

¡HE VISTO AL SEÑOR! LAS PALABRAS DE SANTA MARÍA MAGDALENA


—María —le dijo Jesús.
Ella se volvió y exclamó:
—¡Raboni! (que en arameo significa: Maestro).
—Suéltame, porque todavía no he vuelto al Padre. Ve más bien a mis hermanos y diles: “Vuelvo a mi Padre, que es Padre de ustedes; a mi Dios, que es Dios de ustedes.”

María Magdalena fue a darles la noticia a los discípulos. «¡He visto al Señor!», exclamaba, y les contaba lo que él le había dicho. Juan 20:16-18

Hoy celebramos la fiesta de Santa María Magdalena, quien regresó a la tumba de Jesús el domingo en la mañana después de la crucifixión. Jesús se apareció ante ella, convirtiéndose así en la primera testigo de su resurrección.

domingo, 17 de julio de 2016

EL GRAN VALOR DE LA HOSPITALIDAD


El tema dominante en las lecturas de este domingo es el de la hospitalidad. En la primera lectura, Dios mismo se presenta como huésped a Abrahán (la tradición cristiana ha interpretado siempre a los tres hombres aparecidos a Abrahán como símbolo de la Trinidad) y en el fragmento evangélico, es Jesús quien es acogido como huésped en la casa de Marta y María. Que valor tan grande tiene la hospitalidad.

La hospitalidad no es sólo un gesto de humanidad sino un aspecto del mandamiento nuevo de Cristo. Acoger al huésped y al forastero significa acoger a Cristo mismo, que se ha identificado con él: «Porque... era forastero, y me acogisteis». Después, no es necesario olvidar que en un sentido todavía más verdadero y radical todos nosotros somos huéspedes en este mundo, peregrinos y forasteros, en camino hacia el Señor.

Y en el Evangelio siempre será ejemplar ese deseo de Marta de servir al Señor y a la numerosa comitiva que le acompaña, Jesús la reprende cariñosamente cuando ella se incomoda con la actitud de su hermana al no prestarle ayuda. Marta está muy atareada con las cosas que va a poner en la mesa al Señor, pero se está olvidando del Señor de las cosas. Marta, Marta, tú te preocupas y te inquietas por muchas cosas. Jesús le recuerda que el trabajo no debe absorbernos de tal forma que no dispongamos de tiempo para escuchar la Palabra de Dios.

Hemos de trabajar mucho y bien, porque tenemos en nuestras manos los intereses de mucha gente. El médico, la salud y la vida de los demás; el abogado, los derechos; el profesor, el futuro profesional de sus alumnos; el arquitecto, las viviendas; el ingeniero, el policía, el mecánico... ¡Qué compromiso y qué responsabilidad porque Jesús nos lo ha asegurado: “Lo que hicisteis por uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.

No hay tarea que justifique el abandono de la atención espiritual y corporal que como seres humanos necesitamos. Una persona que, como Marta, agobiada por los quehaceres diarios no tuviera tiempo para Dios, para los suyos, para su descanso físico y espiritual, acabará no teniendo tiempo para nada ni para nadie, ni siquiera para hacer bien ese trabajo.

sábado, 16 de julio de 2016

LA PIEDRA DE TOQUE...


La homilía es la piedra de toque para evaluar la cercanía y la capacidad de encuentro de un Pastor con su pueblo. De hecho, sabemos que los fieles le dan mucha importancia; y ellos, como los mismos ministros ordenados, muchas veces sufren, unos al escuchar y otros al predicar. Es triste que así sea. La homilía puede ser realmente una intensa y feliz experiencia del Espíritu, un reconfortante encuentro con la Palabra, una fuente constante de renovación y de crecimiento. (Papa Francisco, “La Alegría del Evangelio”, n. 135).

sábado, 9 de julio de 2016

¿QUIÉN ES MI PRÓJIMO?


«Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó...» y todos dicen o exclaman: ¡Parábola del buen samaritano! Pero, veamos la circunstancia que la provocó:

«Se presentó un maestro de la Ley y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?” Él le dijo: “Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?” Él contestó: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo”. Pero el maestro de la Ley, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?”».

El problema, que incomodaba al doctor de la Ley, era muy debatido en el ambiente judío de la época. Se discutía sobre quién debía ser considerado como el propio prójimo para un israelita. El sentido de la pregunta en consecuencia es esta: ¿hasta dónde nos empuja la obligación de amar al prójimo? La pregunta recuerda aquella otra de Pedro: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?» A la pregunta de Pedro, Jesús respondió contando la parábola del dueño o amo generoso y del siervo despiadado; también, a la pregunta del doctor de la Ley responde con una parábola:

«Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto».

«Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al vedo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio lástima».

¡un samaritano que socorre a un judío! , está puesta para significar que la categoría de prójimo es universal, no particular. Tiene por horizonte al hombre, no en el círculo familiar, étnico o religioso sino al hombre en sí mismo, no por algo añadido a su realidad. ¡Prójimo es, asimismo, el enemigo.

Amar es saber ceder el propio puesto y aceptar el del otro. El samaritano es un hombre como los demás, con un pasado, una tradición, una familia, un trabajo, unas leyes y también unos proyectos. Sin duda, le esperaban un trabajo, una familia, unos amigos. Pero, por un cierto tiempo, ha dejado aparte todo esto.

Jesús realiza aquí un giro espectacular respecto al concepto tradicional de prójimo. Prójimo es el samaritano, no el herido. Esto significa que no es necesario esperar pasivamente que el prójimo aparezca en el propio camino. ¡Prójimo es aquel que cada uno de nosotros está llamado a ser. La pregunta a plantearse no es: «¿Quién es mi prójimo?» sino «¿de quién puedo hacerme prójimo aquí y ahora?»

Según algunas exégesis antiquísimas, el hombre que descendía de Jerusalén a Jericó es Adán, la humanidad entera; Jerusalén es el paraíso; Jericó, el mundo; los ladrones son los demonios y las pasiones, que hacen caer al hombre en pecado provocándole la muerte; el sacerdote y el levita son la Ley y los profetas, que han visto la situación del hombre, pero no han podido hacer nada para cambiarla; el buen samaritano es Cristo, que ha derramado sobre las heridas humanas el vino de su sangre y el óleo o aceite del Espíritu Santo; la posada, a la que lleva al hombre recogido en el camino, es la Iglesia; el posadero es el pastor de la Iglesia, a la que confía el cuidado; el hecho de que el samaritano prometa volver, indica el anuncio de la segunda venida del Salvador.

viernes, 8 de julio de 2016

SAN ISAÍAS


La Iglesia celebra hoy la fiesta de san Isaías, su nombre significa Dios salva. Isaías fue para Israel un héroe nacional. Es un poeta maravilloso. La elegancia de su estilo, la viveza de sus imágenes y la belleza literaria de sus profecías lo convierte en un clásico de la literatura de Israel. Nació en Jerusalén en el año 765 antes de Cristo y parece que era de familia de clase aristocrática. Todo su modo de hablar y comportarse lo presentan como un hombre de cultura superior.

En el Capítulo 6 de sus profecías narra como Dios lo llamo. Dice así: "Vi al Señor Dios, sentado en un trono excelso y elevado y miles de serafines lo alababan cantando: "Santo, Santo es el Señor Dios de los ejércitos, llenos están el cielo y la tierra de Tu Gloria." Yo me llene de espanto y exclame: "Ay de mí que soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo pecador y mis ojos ven al Dios Todopoderoso".

Entonces voló hacía mí uno de los serafines, y tomando una brasa encendida del altar la coloco sobre mis labios y dijo: "Ahora has quedado purificado de tus pecados. "Y oí la voz del Señor que me decía:"¿A quién enviaré? ¿Quién irá de mi parte a llevarles mis mensajes?" Yo le dije: "Aquí estoy Señor, envíame a mí".

sábado, 2 de julio de 2016

EN EL CAMPO DE DIOS HAY TRABAJO PARA TODOS


El Evangelio de este domingo  nos habla de que Jesús no es un misionero aislado, no quiere realizar solo su misión, sino que implica a sus discípulos. Y hoy vemos que, además de los Doce apóstoles, llama a otros setenta y dos, y les manda a las aldeas, de dos en dos, a anunciar que el Reino de Dios está cerca. ¡Esto es muy hermoso! Jesús no quiere obrar solo, vino a traer al mundo el amor de Dios y quiere difundirlo con el estilo de la comunión, con el estilo de la fraternidad. Por ello forma inmediatamente una comunidad de discípulos, que es una comunidad misionera. Inmediatamente los entrena para la misión.

Pero atención: el fin no es socializar, pasar el tiempo juntos, no, la finalidad es anunciar el Reino de Dios, ¡y esto es urgente! También hoy es urgente. No hay tiempo que perder en habladurías, no es necesario esperar el consenso de todos, hay que ir y anunciar. La paz de Cristo se lleva a todos, y si no la acogen, se sigue igualmente adelante. A los enfermos se lleva la curación, porque Dios quiere curar al hombre de todo mal.

Jesús dice que “la mies es mucha, y los obreros pocos”. En el campo de Dios hay trabajo para todos. Pero Cristo no se limita a enviar: da también a los misioneros reglas de comportamiento claras y precisas. Ante todo, los envía “de dos en dos” para que se ayuden mutuamente y den testimonio de amor fraterno. Les advierte que serán “como corderos en medio de lobos”, es decir, deberán ser pacíficos a pesar de todo y llevar en todas las situaciones un mensaje de paz; no llevarán consigo ni alforja ni dinero, para vivir de lo que la Providencia les proporcione; curarán a los enfermos, como signo de la misericordia de Dios; se irán de donde sean rechazados, limitándose a poner en guardia sobre la responsabilidad de rechazar el reino de Dios.

Hay algo más: al regresar, Jesús lleva consigo a los discípulos «a descansar un poco, a pasar un día en el campo, a comer bocadillos con un refresco». En definitiva, el Señor quería «pasar juntos un poco de tiempo para festejar». Y juntos hablan de la misión que acababan de realizar. Pero Jesús no les dice: «Son geniales. Han organizado bien las cosas». Sino les recomienda: «Cuando hayan hecho todo lo que se les ha mandado, digan: “somos siervos inútiles”.


viernes, 1 de julio de 2016

CUANDO PARTICIPO EN LA MISA Y NO COMULGO


La vida interior supone la vida sobrenatural. No es otra cosa que la cooperación de nuestra voluntad con la gracia, con los movimientos íntimos mediante los cuales el Espíritu Santo, nuestro Huésped, nos atrae y nos guía. Debemos, por tanto, mencionar a la Santa comunión entre los principales medios de que disponemos para conservar, defender y acrecentar esta preciosa vida interior. Porque es por la Santa Comunión, sobre todo, que la vida sobrenatural se conserva, lucha y crece en nosotros.

Los dos fines de Jesús
La santa comunión continúa y consuma en nuestro corazón el sacrificio del altar. Es decir que la misa llama normalmente a la comunión, y que comulgando debemos hacer nuestras las intenciones que animan a Jesús al momento del sacrificio y al momento de su venida en nosotros. Acercándonos a la sagrada mesa, tratemos de entrar en los designios del Salvador. Cristo se propone dos cosas en el acto sagrado de nuestra comunión. La primera y principal, es ofrecer en y con nosotros su adoración amantísima a la Trinidad santa, que habita en nuestra alma. La segunda es santificarnos.