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sábado, 24 de septiembre de 2016

LÁZARO, ELEÁZAR, "DIOS LE AYUDA"


Hoy el evangelio de san Lucas presenta la parábola del hombre rico y del pobre Lázaro. El rico personifica el uso injusto de las riquezas por parte de quien las utiliza para un lujo desenfrenado y egoísta, pensando solamente en satisfacerse a sí mismo, sin tener en cuenta de ningún modo al mendigo que está a su puerta. El pobre, al contrario, representa a la persona de la que solamente Dios se cuida: a diferencia del rico, tiene un nombre, Lázaro, abreviatura de Eleázaro (Eleazar), que significa precisamente “Dios le ayuda”.

A quien está olvidado de todos, Dios no lo olvida; quien no vale nada a los ojos de los hombres, es valioso a los del Señor. La narración muestra cómo la iniquidad terrena es vencida por la justicia divina: después de la muerte, Lázaro es acogido “en el seno de Abraham”, es decir, en la bienaventuranza eterna, mientras que el rico acaba “en el infierno, en medio de los tormentos”. Se trata de una nueva situación inapelable y definitiva, por lo cual es necesario arrepentirse durante la vida; hacerlo después de la muerte no sirve para nada.

Esta parábola nos dice dos cosas: la primera es que Dios ama a los pobres y les levanta de su humillación; la segunda es que nuestro destino eterno está condicionado por nuestra actitud; nos corresponde a nosotros seguir el camino que Dios nos ha mostrado para llegar a la vida, y este camino es el amor, no entendido como sentimiento, sino como servicio a los demás, en la caridad de Cristo.

“La pobreza, afirma S. Agustín, no condujo a Lázaro al Cielo, sino su humildad; y las riquezas no impidieron al rico entrar en el eterno descanso, sino su egoísmo y su insensibilidad”.

domingo, 18 de septiembre de 2016

LA CORRUPCIÓN


El Papa Francisco aseguró que solo existen dos caminos: el del mundo o el del Evangelio, el de la honestidad o el de la deshonestidad, y habló del peligro de caer en la corrupción.

“El recorrido de la vida lleva una elección entre dos caminos: entre honestidad y deshonestidad, entre fidelidad e infidelidad, entre egoísmo y altruismo, entre bien y mal. No se puede oscilar entre uno y otro, porque se mueven en lógicas distintas y que contrastan”.
“Es importante decidir qué dirección tomar y después, una vez elegida la justa, caminar con entusiasmo y determinación, confiando en la gracia del Señor y en la ayuda de su Espíritu”.

sábado, 17 de septiembre de 2016

NO PODEMOS SERVIR A DIOS Y AL DINERO


La mundanidad “es el enemigo”. El “vivir según los “valores” del mundo”– lo que “tanto agrada al demonio”. Por lo demás “cuando pensamos en nuestro enemigo pensamos primero en el demonio, porque es justamente el que nos hace mal”.

“Un ejemplo de mundanidad” es el administrador que nos habla el evangelio de hoy. “Alguno de nosotros podrá decir: pero este hombre hizo lo que hacen todos”. En realidad “¡todos no!”; éste es el modo de actuar de “algunos administradores, administradores de empresas, administradores públicos, algunos administradores del gobierno. Quizá no son tantos”. En concreto “es un poco la actitud del camino más breve, más cómodo para ganarse la vida”. El hábito de los sobornos es un hábito mundano y fuertemente pecador”. Ciertamente es una actitud que no tiene nada que ver con Dios.

En efecto, “Dios nos ha mandado: llevar el pan a casa con nuestro trabajo honesto”. En cambio, “este administrador daba de comer a sus hijos pan sucio. Y sus hijos, tal vez educados en colegios costosos, tal vez crecidos en ambientes cultos, lo habían recibido de su papá como comida sucia. Porque su papá llevando pan sucio a casa había perdido la dignidad. Y esto es un pecado grave”. Quizás “se comienza con un pequeño soborno, pero es como la droga”. Incluso si el primer soborno es “pequeño, después viene el otro y el otro: y se termina con la enfermedad de la adicción a los sobornos”.

Estamos ante “un pecado muy grave porque va contra la dignidad. Esa dignidad con la que somos ungidos con el trabajo. No con el soborno, no con esta adicción a la astucia mundana. Cuando leemos en los periódicos o vemos en el televisor a uno que escribe o habla de la corrupción, tal vez pensamos que la corrupción es una palabra. Corrupción es esto: es no ganar el pan con dignidad”.

 El administrador infiel es un hombre que se aprovechaba del oficio para robar a su amo. Era un simple administrador, y actuaba como el amo. Conviene que tengamos presente:

1) Los bienes materiales son realidades buenas, porque han salido de las manos de Dios. Por tanto, los hemos de amar.

2) Pero no los podemos “adorar” como si fuesen Dios y el fin de nuestra existencia; hemos de estar desprendidos de ellos. Las riquezas son para servir a Dios y a nuestros hermanos los hombres; no han de servir para destronar a Dios de nuestro corazón y de nuestras obras: «No podéis servir a Dios y al dinero».

4) No podemos caer en la avaricia; hemos de practicar la caridad, que es una virtud cristiana que hemos de vivir todos, los ricos y los pobres, cada uno según sus circunstancias. ¡Hemos de dar a los otros!

miércoles, 14 de septiembre de 2016

LA ANTORCHA CHAPINA


En el interior y exterior de nuestro país, veremos hoy a muchas personas corriendo con la antorcha, recordando la independencia de Guatemala. Se organiza en los colegios, escuelas, jóvenes parroquiales, etc.

La antorcha consiste de una madera, con uno de sus extremos envuelto en un trozo de paño empapado de algún material inflamable.

Vivamos las fiestas patrias con responsabilidad, y sobre todo con respeto y con orgullo de ser guatemalteco

DETALLES QUE NO SABÍAS SOBRE LA CRUCIFICACIÓN

El Cristo de la Hermandad Universitaria de Córdoba ha sido realizado por el escultor sevillano y catedrático de la Universidad de Sevilla, Juan Manuel Miñarro.

Este Cristo es el resultado del trabajo del grupo de científicos pluridisciplinar de investigación de la Síndone. Es el único Cristo sindónico del mundo y refleja hasta el mínimo detalle los politraumatismos del cadáver reflejado en la Sábana Santa de Turín.

La  imagen representa un cuerpo de 1,80 metros de alto, según los estudios de la Síndone de las universidades de Bolonia y Pavía. Los brazos y la cruz forman un ángulo de 65º. En él se reproduce con total exactitud las heridas del HOMBRE de la  Sábana Santa.



En la cabeza, la corona de espinas, a modo de casco que cubre todo el cráneo, está hecha con “ziziphus jujuba”, una especie de espinas que no se doblan, y son con las que se cree que se hizo la de Cristo.


La piel presenta el aspecto exacto de una persona muerta hace una hora. El vientre, con la crucifixión, se hincha. El brazo derecho dislocado al apoyarse el crucificado en él, durante el proceso de asfixia, en busca de aire. El pulgar de las manos está hacia dentro de la palma. Como reacción de un nervio cuando un objeto atraviesa la muñeca.



Hay dos tipos de sangre en la talla, la previa a la muerte y la que sale postmorten. También se ha reflejado el plasma de la herida del costado. Lo han supervisado hematólogos. La piel de las rodillas está desollada por las caídas y la tortura. Hay granos de tierra incrustados en la carne, traída desde Jerusalén.


Las heridas reflejan la huella que dejan los látigos romanos de castigo, con bolas de metal astilladas en la punta para rasgar la carne. No hay zonas vitales con latigazos, ya que los verdugos guardaban estas áreas para que el reo no muriera en la tortura.


El lado derecho del rostro está hinchado y amoratado tras la rotura del pómulo. La corona de espinas es de la misma especie vegetal palestina que los botánicos señalan. La lengua y los dedos del pie presentan un tono azulado, propios del fallo cardíaco.



Bajo la frase en hebrero, la traducción en griego y latín está escrita de derecha a izquierda.

LA CRUZ SIN EL REDENTOR, ES PURO CINISMO


En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: «Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él».

«Para que todo el que crea en Él tenga vida eterna» Hoy, el Evangelio es una profecía, es decir, una mirada en el espejo de la realidad que nos introduce en su verdad más allá de lo que nos dicen nuestros sentidos: la Cruz, la Santa Cruz de Jesucristo, es el Trono del Salvador. Por esto, Jesús afirma que «tiene que ser levantado el Hijo del hombre» (Jn 3,14).

Bien sabemos que la cruz era el suplicio más atroz y vergonzoso de su tiempo. Exaltar la Santa Cruz no dejaría de ser un cinismo si no fuera porque allí cuelga el Crucificado. La cruz, sin el Redentor, es puro cinismo; con el Hijo del Hombre es el nuevo árbol de la Sabiduría. Jesucristo, «ofreciéndose libremente a la pasión» de la Cruz ha abierto el sentido y el destino de nuestro vivir: subir con Él a la Santa Cruz para abrir los brazos y el corazón al Don de Dios, en un intercambio admirable.

También aquí nos conviene escuchar la voz del Padre desde el cielo: «Éste es mi Hijo (...), en quien me he complacido» (Mc 1,11). Encontrarnos crucificados con Jesús y resucitar con Él: ¡he aquí el porqué de todo! ¡Hay esperanza, hay sentido, hay eternidad, hay vida! No estamos locos los cristianos cuando en la Vigilia Pascual, de manera solemne, es decir, en el Pregón pascual, cantamos alabanza del pecado original: «¡Oh!, feliz culpa, que nos has merecido tan gran Redentor», que con su dolor ha impreso “sentido” al dolor. 

«Mirad el árbol de la cruz, donde colgó el Salvador del mundo: venid y adorémosle» (Liturgia del Viernes Santo). Si conseguimos superar el escándalo y la locura de Cristo crucificado, no hay más que adorarlo y agradecerle su Don. Y buscar decididamente la Santa Cruz en nuestra vida, para llenarnos de la certeza de que, «por Él, con Él y en Él», nuestra donación será transformada, en manos del Padre, por el Espíritu Santo, en vida eterna: «Derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados».

domingo, 11 de septiembre de 2016

¿CÓMO NO TE VOY AMAR?


Acepta, Señor, los dones que te presentamos en esta festividad de la Virgen de los Dolores, a la que tu Hijo nos dio como madre cuando celebró en la cruz este mismo sacrificio que vamos a ofrecerte.

LA MADRE PIADOSA ESTABA JUNTO A LA CRUZ


La Madre piadosa estaba
junto a la cruz y lloraba
mientras el Hijo pendía;
cuya alma, triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.

¡Oh cuán triste y cuán aflicta
se vio la Madre bendita,
de tantos tormentos llena!
Cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena.

Y ¿cuál hombre no llorara,
si a la Madre contemplara
de Cristo, en tanto dolor?
¿Y quién no se entristeciera,
Madre piadosa, si os viera
sujeta a tanto rigor?

Por los pecados del mundo,
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre.
Vio morir al Hijo amado,
que rindió desamparado
el espíritu a su Padre.

¡Oh dulce fuente de amor!,
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.
Y que, por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en él que conmigo.

Y, porque a amarle me
anime, en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.
Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.

Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de sus penas mientras vivo;
porque acompañar deseo
en la cruz, donde le veo,
tu corazón compasivo.

¡Virgen de vírgenes santas!,
llore ya con ansias tantas,
que el llanto dulce me sea;
porque su pasión y muerte
tenga en mi alma, de suerte
que siempre sus penas vea.

Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi fe y amor indicio;
porque me inflame y encienda,
y contigo me defienda
en el día del juicio.

Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén;
porque, cuando quede en
calma el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria. Amén. 

sábado, 10 de septiembre de 2016

ENJOYADA CON ORO DE OFIR


Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina,
enjoyada con oro de Ofir.

Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna;
prendado está el rey de tu belleza:
póstrate ante él, que él es tu señor.

Las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.

PATRONA DE LA DIÓCESIS DE SOLOLÁ-CHIMALTENANGO


El mundo tiene tanta necesidad de compasión y la fiesta de hoy nos da una lección de compasión verdadera y profunda.  María sufre por Jesús, pero sufre también con Él y el dolor de los hombres es participación en la pasión de Cristo.

La liturgia nos hace leer en la carta a los hebreos los sentimientos del Señor en su pasión: “ofreció oraciones y súplicas, con fuertes voces y lágrimas, a aquel que podía librarlo de la muerte”.  La pasión de Jesús quedó impresa en el corazón de la madre porque estás fuertes voces y lágrimas la han hecho sufrir.  Pero el deseo de que Él fuera salvado de la muerte debió ser en ella aún más fuerte que en Jesús, porque una madre desea más que el hijo, su salvación.  Al mismo tiempo ella se ha unido a la piedad de Jesús, y está como Él, sometida a la voluntad del Padre.

Por esto la compasión de María es verdadera: porque verdaderamente tomó sobre sí el dolor del Hijo y ha aceptado con Él la voluntad del Padre, en una obediencia que termina en la verdadera victoria sobre el sufrimiento.

Nuestra compasión muy frecuentemente es superficial, no es siempre llena de fe como aquella de María.  Nosotros fácilmente vemos en el sufrimiento de los otros la voluntad de Dios, pero no sufrimos de verdad con los que sufren.

Pidamos  a  nuestra  Madre  que  una  en  nosotros  estos  dos  sentimientos  que  forman  la  compasión verdadera: el deseo de que todos aquellos que sufren experimenten la victoria sobre el propio sufrimiento y al mismo tiempo experimentar una profunda obediencia a la voluntad de Dios, que es siempre voluntad de amor.

jueves, 8 de septiembre de 2016

HIMNOS A NUESTRA MADRE EN SU CUMPLEAÑOS


Hoy nace una clara estrella,
tan divina y celestial,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo sol nace de ella.

De Ana y de Joaquín, oriente
de aquella estrella divina,
sale luz clara y digna
de ser pura eternamente;
el alba más clara y bella
no le puede ser igual,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo Sol nace de ella.

No le iguala lumbre alguna
de cuantas bordan el cielo,
porque es el humilde suelo
de sus pies la blanca luna:
nace en el suelo tan bella
y con luz tan celestial,
que, con ser estrella, es tal,
que el mismo Sol nace de ella.

Gloria al Padre, y gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos. Amén.

O bien
II

Canten hoy, pues nacéis vos,
los ángeles, gran Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Canten hoy pues a ver vienen
nacida su Reina bella,
que el fruto que esperan de ella
es por quien la gracia tienen.

Dignan, Señora de vos,
que habéis de ser su Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Pues de aquí a catorce años,
que en buena hora cumpláis,
verán el bien que nos dais,
remedio de tantos daños.

Canten y digan, por vos,
que desde hoy tienen Señora,
y ensáyense desde ahora,
para cuando venga Dios.

Y  nosotros que esperamos
que llegue pronto Belén,
preparemos también
el corazón y las manos.

Vete sembrando, Señora,
de paz nuestro corazón,
y ensayemos, desde ahora,
para cuando nazca Dios. Amén.


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miércoles, 7 de septiembre de 2016

FELIZ CUMPLEAÑOS MADRE


Esta fiesta mariana tiene su origen en la dedicación de una iglesia en Jerusalén, pues la piedad cristiana siempre ha venerado a las personas y acontecimientos que han preparado el nacimiento de Jesús. María ocupa un lugar privilegiado, y su nacimiento es motivo de gozo profundo.

En esta basílica, que había de convertirse en la iglesia de Santa Ana (siglo XII), san Juan Damasceno saludó a la Virgen niña: "Dios te salve, Probática, santuario divino de la Madre de Dios… ¡Dios te salve, María, dulcísima hija de Ana!".


Aunque el Nuevo Testamento no reporta datos directos sobre la vida de la Virgen María, una tradición oriental veneró su nacimiento desde mediados del siglo V, ubicándolo en el sitio de la actual Basílica de "Santa Ana", en Jerusalén. La fiesta pasó a Roma en el siglo VII y fue apoyada por el Papa Sergio I. Su fecha de celebración no tiene un origen claro, pero motivó que la fiesta de "La Inmaculada Concepción" se celebrara el 8 de diciembre (9 meses antes). El Papa Pío X quitó esta celebración del grupo de las fiestas de precepto.

Fuente: Clic aquí

domingo, 4 de septiembre de 2016

LA CRUZ ES PARTE DE LA VICTORIA


Junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo: "Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo

sábado, 3 de septiembre de 2016

LA RENUNCIA POR UN AMOR MÁS GRANDE


En el Evangelio de hoy, Jesús insiste acerca de las condiciones para ser sus discípulos: no anteponer nada al amor por Él, cargar la propia cruz y seguirle. En efecto, mucha gente se acercaba a Jesús, quería estar entre sus seguidores; y esto sucedía especialmente tras algún signo prodigioso, que le acreditaba como el Mesías, el Rey de Israel. Pero Jesús no quiere engañar a nadie. Él sabe bien lo que le espera en Jerusalén, cuál es el camino que el Padre le pide que recorra: es el camino de la cruz, del sacrificio de sí mismo para el perdón de nuestros pecados. Seguir a Jesús no significa participar en un cortejo triunfal. Significa compartir su amor misericordioso, entrar en su gran obra de misericordia por cada hombre y por todos los hombres.

Hoy, Jesús nos indica el lugar que debe ocupar el prójimo en nuestra jerarquía del amor y nos habla del seguimiento a su persona que debe caracterizar la vida cristiana, un itinerario que pasa por diversas etapas en el que acompañamos a Jesucristo con nuestra cruz: «El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser mi discípulo».

¿Entra Jesús en conflicto con la Ley de Dios, que nos ordena honrar a nuestros padres y amar al prójimo, cuando dice: «Si alguno viene donde mí y no me prefiere a mí más que a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo»  Naturalmente no. Jesucristo dijo que Él no vino a destruir la Ley sino a llevarla a su plenitud; por eso Él da la interpretación justa. Al exigir un amor incondicional, propio de Dios, declara que Él es Dios, que debemos amarle sobre todas las cosas y que todo debemos ordenarlo en su amor. En el amor a Dios, que nos lleva a entregarnos confiadamente a Jesucristo, amaremos al prójimo con un amor sincero y justo.

La vida cristiana es un viaje continuo con Jesús. Hoy día, muchos se apuntan, teóricamente, a ser cristianos, pero de hecho no viajan con Jesús: se quedan en el punto de partida y no empiezan el camino, o abandonan pronto, o hacen otro viaje con otros compañeros. El equipaje para andar en esta vida con Jesús es la cruz, cada cual con la suya; pero, junto con la cuota de dolor que nos toca a los seguidores de Cristo, se incluye también el consuelo con el que Dios conforta a sus testigos en cualquier clase de prueba. Dios es nuestra esperanza y en Él está la fuente de vida.

QUINCE AÑOS, TRANSMITIENDO LA PALABRA DE DIOS


La Radio diocesana está en acción de gracias con el Señor por estos 15 años de transmisión, es una emisora cien por ciento católica sin fines lucrativos, nuestro objetivo es llegar con el mensaje de la palabra de Dios a través de los cantos y catequesis en la vida de todos los oyentes.

Agradecemos a Dios y a todos los hermanos que colaboran día a día con esta evangelización, que Dios premie con el ciento por uno de sus bendiciones en la vida familiar y laboral.