Traducir

domingo, 19 de febrero de 2017

AMOR ES IGUAL A SACRIFICIO


La antigua ley del Talión “ojo por ojo”, es superada por la Ley del amor. En estos versículos se entrega toda una Carta Magna de la moral creyente: el amor a Dios y al prójimo. 

El Papa Benedicto XVI nos dice: «Solo el servicio al prójimo abre mis ojos a lo que Dios hace por mí y a lo mucho que me ama». Jesús nos presenta la ley de una justicia sobreabundante, pues el mal no se vence haciendo más daño, sino expulsándolo de la vida, cortando así su eficacia contra nosotros. 

Para vencer se ha de tener un gran dominio interior y la suficiente claridad de saber por cuál ley nos regimos: la del amor incondicional, gratuito y magnánimo. El amor lo llevó a la Cruz, pues el odio se vence con amor. Éste es el camino de la victoria, sin violencia, sino con humildad y amor gozoso, pues Dios es el Amor hecho acción. Y si nuestros actos proceden de este mismo amor que no defrauda, el Padre nos reconocerá como sus hijos. Éste es el camino perfecto, el del amor sobreabundante.

En el camino del cristiano «no hay lugar para el odio»: sino de reconocernos como «hijos», de un Padre que perdona también mis errores por amor.

sábado, 18 de febrero de 2017

DÉJATE CONDUCIR POR EL AMOR


Quienes vivimos en una sociedad marcada por una espiral violenta, podemos incurrir en el pesimismo de quienes suponen que la mejor manera de conseguir la paz es preparando la guerra y viviendo a la defensiva. Esa mentalidad solamente nos hunde en la impotencia y en la desesperación. Nadie puede negar el aumento de homicidios y ejecuciones en nuestro país. 

Más allá de la validez de esas estadísticas, hemos de recordar que la violencia siempre es estéril. No podemos negar que es muy duro perdonar a nuestros verdugos, y que resulta muy exigente interceder sinceramente por ellos ante Dios. Sin embargo, es la paz con justicia y la compasión, lo que nos humaniza y no la venganza ni el ajustar cuentas.

La Palabra de Dios, nos enseña que la fuente original y la medida de la santidad están en Dios: «Sed perfectos como es perfecto nuestro Padre celestial». Él nos inspira, y hacia Él caminamos. El sendero se camina bajo la nueva ley, la del Amor. El amor es el seguro conductor de nuestros ideales.

jueves, 16 de febrero de 2017

EL MISTERIO DE LA CREACIÓN DEL MUNDO EN EL CONJUNTO DE LA FE


EL tratado teológico de la creación es la parte de la dogmática cristiana que se ocupa del origen del mundo y del hombre. Es ésta una cuestión que, junto a la de Dios, resulta básica para la concepción cristiana sobre el sentido de las cosas y la existencia humana.

La creación del mundo y del hombre por Dios es un misterio de fe. No es el simple resultado de una deducción empírica-racional. De hecho, la reflexión pagana clásica no se planteó jamás directamente la cuestión de la procedencia del mundo y su razón de ser. Los griegos se adherían firmemente a la idea de un cosmos eterno, permanente e inmutable, a un ser de períodos cíclicos.

La verdad sobre la creación aparece revelada con claridad el la Sagrada Escritura (Gen 1,1) e incluida en el Credo. Este artículo de fe nos enseña: ‹‹Que existe un único Dios, causa soberana del mundo, cuyo impulso es el amor››.

miércoles, 15 de febrero de 2017

LLAMADOS AL VERDADERO AMOR



El hombre, en cuanto imagen de Dios, ha sido creado para amar. Esta verdad ha sido revelada plenamente en el Nuevo Testamento, junto con el misterio de la vida intratrinitaria: «Dios es amor y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Creándola a su imagen, Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión. El amor es por tanto la vocación fundamental e innata de todo ser humano». Todo el sentido de la propia libertad, y del autodominio consiguiente, está orientado al don de sí en la comunión y en la amistad con Dios y con los demás.

domingo, 12 de febrero de 2017

DICHOSO EL QUE CUMPLE LA VOLUNTAD DEL SEÑOR


Dichoso el hombre de conducta intachable, que cumple la ley del Señor. Dichoso el que es fiel a sus enseñanzas y lo busca de todo corazón.
Tú, Señor, has dado tus preceptos para que se observen exactamente. Ojalá que mis pasos se encaminen al cumplimiento de tus mandamientos.
Favorece a tu siervo para que viva y observe tus palabras. Ábreme los ojos para ver las maravillas de tu voluntad.
Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes y yo lo seguiré con cuidado. Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón.

viernes, 10 de febrero de 2017

LOS TESOROS DE LA IGLESIA


La mirada de María, Consoladora de los afligidos, ilumina el rostro de la Iglesia en su compromiso diario en favor de los necesitados y los que sufren. Los frutos maravillosos de esta solicitud de la Iglesia hacia el mundo del sufrimiento y la enfermedad son motivo de agradecimiento al Señor Jesús, que se hizo solidario con nosotros, en obediencia a la voluntad del Padre y hasta la muerte en la cruz, para que la humanidad fuera redimida. La solidaridad de Cristo, Hijo de Dios nacido de María, es la expresión de la omnipotencia misericordiosa de Dios que se manifiesta en nuestras vidas ―especialmente cuando es frágil, herida, humillada, marginada, sufriente―, infundiendo en ella la fuerza de la esperanza que nos ayuda a levantarnos y nos sostiene.

 Tanta riqueza de humanidad y de fe no debe perderse, sino que nos ha de ayudar a hacer frente a nuestras debilidades humanas y, al mismo tiempo, a los retos actuales en el ámbito sanitario y tecnológico. En la Jornada Mundial del Enfermo podemos encontrar una nueva motivación para colaborar en la difusión de una cultura respetuosa de la vida, la salud y el medio ambiente; un nuevo impulso para luchar en favor del respeto de la integridad y dignidad de las personas, incluso a través de un enfoque correcto de las cuestiones de bioética, la protección de los más débiles y el cuidado del medio ambiente.

Con motivo de la XXV Jornada Mundial del Enfermo, renuevo, con mi oración y mi aliento, mi cercanía a los médicos, a los enfermeros, a los voluntarios y a todos los consagrados y consagradas que se dedican a servir a los enfermos y necesitados; a las instituciones eclesiales y civiles que trabajan en este ámbito; y a las familias que cuidan con amor a sus familiares enfermos. Deseo que todos sean siempre signos gozosos de la presencia y el amor de Dios, imitando el testimonio resplandeciente de tantos amigos y amigas de Dios, entre los que menciono a san Juan de Dios y a san Camilo de Lelis, patronos de los hospitales y de los agentes sanitarios, y a la santa Madre Teresa de Calcuta, misionera de la ternura de Dios.

Hermanos y hermanas, enfermos, agentes sanitarios y voluntarios, elevemos juntos nuestra oración a María, para que su materna intercesión sostenga y acompañe nuestra fe y nos obtenga de Cristo su Hijo la esperanza en el camino de la curación y de la salud, el sentido de la fraternidad y de la responsabilidad, el compromiso con el desarrollo humano integral y la alegría de la gratitud cada vez que nos sorprenda con su fidelidad y su misericordia.


EL INGENIO DE UNA HORMIGA


Un gran hombre demuestra su grandeza por la forma en que trata a los pequeños. ¡El ingenio de una hormiga!

Hace un tiempo me puse a observar detenidamente la vida de las hormigas, y confieso que quede asombrado al verlas trabajar con tanto orden y empeño.

Pero una hormiga en particular atrajo mi atención. Negra y de tamaño mediano, la hormiga llevaba como carga una pajita que era seis veces más larga que ella misma.

Después de avanzar casi un metro con semejante carga, llegó a una especie de grieta, estrecha pero profunda, formada entre dos grandes piedras. 

Probó cruzar de una manera y de otra, pero todo su esfuerzo fue en vano. Hasta que por fin la hormiguita hizo lo insólito. 

Con toda habilidad apoyó los extremos de la pajita en un borde y otro de la grieta, y así se construyó su propio puente, sobre el cual pudo atravesar el abismo. 

Al llegar al otro lado, tomó nuevamente su carga y continuó su esforzado viaje sin inconvenientes.

La hormiga supo convertir su carga en un puente, y así pudo continuar su viaje. De no haber tenido esa carga, que bien pesada era para ella, no habría podido avanzar en su camino.

¿Captamos la moraleja?

¡Cuántas veces nos quejamos por los problemas, las cargas y las pruebas que debemos soportar! Pero sin darnos cuenta, esas mismas cargas -bien tomadas- pueden convertirse en puentes y peldaños que nos ayudan a triunfar.

Con frecuencia debemos padecer males para disfrutar luego de los bienes mayores; que debemos llevar con valor nuestras cargas para luego convertirlas en puentes de éxito y prosperidad.

jueves, 9 de febrero de 2017

EL PODEROSO HA HECHO OBRAS GRANDES EN MI


Me gustaría animar a todos los enfermos, a las personas que sufren, a los médicos, enfermeras, familiares y a los voluntarios a que vean en María, Salud de los enfermos, a aquella que es para todos los seres humanos garante de la ternura del amor de Dios y modelo de abandono a su voluntad; y a que siempre encuentren en la fe, alimentada por la Palabra y los Sacramentos, la fuerza para amar a Dios y a los hermanos en la experiencia también de la enfermedad.

Como santa Bernadette estamos bajo la mirada de María. La humilde muchacha de Lourdes cuenta que la Virgen, a la que llamaba «la hermosa Señora», la miraba como se mira a una persona. Estas sencillas palabras describen la plenitud de una relación. Bernadette, pobre, analfabeta y enferma, se siente mirada por María como persona. La hermosa Señora le habla con gran respeto, sin lástima. Esto nos recuerda que cada paciente es y será siempre un ser humano, y debe ser tratado en consecuencia. Los enfermos, como las personas que tienen una discapacidad incluso muy grave, tienen una dignidad inalienable y una misión en la vida y nunca se convierten en simples objetos, aunque a veces puedan parecer meramente pasivos, pero en realidad nunca es así.

Bernadette, después de haber estado en la Gruta y gracias a la oración, transforma su fragilidad en apoyo para los demás, gracias al amor se hace capaz de enriquecer a su prójimo y, sobre todo, de ofrecer su vida por la salvación de la humanidad. El hecho de que la hermosa Señora le pida que rece por los pecadores, nos recuerda que los enfermos, los que sufren, no sólo llevan consigo el deseo de curarse, sino también el de vivir la propia vida de modo cristiano, llegando a darla como verdaderos discípulos misioneros de Cristo. A Bernadette, María le dio la vocación de servir a los enfermos y la llamó para que se hiciera Hermana de la Caridad, una misión que ella cumplió de una manera tan alta que se convirtió en un modelo para todos los agentes sanitarios.

Pidamos pues a la Inmaculada Concepción la gracia de saber siempre ver al enfermo como a una persona que, ciertamente, necesita ayuda, a veces incluso para las cosas más básicas, pero que también lleva consigo un don que compartir con los demás.

miércoles, 8 de febrero de 2017

EL ASOMBRO ANTE LAS OBRAS QUE DIOS REALIZA


Queridos hermanos y hermanas:


El próximo 11 de febrero se celebrará en toda la Iglesia y, especialmente, en Lourdes, la XXV Jornada Mundial del Enfermo, con el tema: El asombro ante las obras que Dios realiza: «El Poderoso ha hecho obras grandes por mí…» (Lc 1, 49). Esta Jornada, instituida por mi predecesor san Juan Pablo II, en 1992, y celebrada por primera vez precisamente en Lourdes el 11 de febrero de 1993, constituye una ocasión para prestar especial atención a la situación de los enfermos y de todos los que sufren en general; y, al mismo tiempo, es una llamada dirigida a los que se entregan en su favor, comenzando por sus familiares, los agentes sanitarios y voluntarios, para que den gracias por la vocación que el Señor les ha dado de acompañar a los hermanos enfermos.

Además, esta celebración renueva en la Iglesia la fuerza espiritual para realizar de la mejor manera posible esa parte esencial de su misión que incluye el servicio a los últimos, a los enfermos, a los que sufren, a los excluidos y marginados (cf. Juan Pablo II, Motu proprio Dolentium hominum, 11 febrero 1985, 1). Los encuentros de oración, las liturgias eucarísticas y la unción de los enfermos, la convivencia con los enfermos y las reflexiones sobre temas de bioética y teológico-pastorales que se celebrarán en aquellos días en Lourdes, darán una aportación nueva e importante a ese servicio.


LO QUE OPINA LA IGLESIA DE LOS ANTICONCEPTIVOS


La Iglesia entiende que los esposos pueden desear en algún momento dentro del matrimonio, espaciar el nacimiento de los hijos por motivos realmente graves (nunca por egoísmo o comodidad).

La Iglesia, en estos casos extremos, permite hacer uso de los períodos infértiles de la mujer. Es decir permite la utilización de métodos, en los que la abstinencia en los períodos fértiles disminuye la posibilidad de un embarazo.

Los esposos saben que en ciertos momentos sus relaciones sexuales pueden iniciar una nueva vida. Como padres potenciales desean lo mejor para sus hijos, y pueden llegar a existir situaciones en la vida del matrimonio y de la familia que obliguen a los esposos a desear retrasar un nacimiento. Nos referimos a motivos graves que no pueden ser simplemente la comodidad, la pereza o el miedo egoísta a lo que implica un nuevo hijo en la familia.

Por lo mismo, la Iglesia indica que en tales casos los esposos pueden recurrir a aquellos métodos que ayudar a conocer cuáles son los días de potencial fertilidad para evitar, en tales días, las relaciones sexuales. Entre tales métodos tiene especial validez el método de la ovulación o método Billings, que ayuda a los esposos a vivir la propia sexualidad, en el máximo respeto de la dignidad de la mujer.

Es moralmente ilícito recurrir a los métodos naturales o artificiales que impliquen negar o rechazar la dimensión fecunda del marido y de la mujer, es decir, que permiten realizar el acto sexual en un modo que busca solamente el placer. Son todavía más inmorales, aquellos métodos que no sólo no impiden la fecundación, sino que pueden ocasionar un aborto precoz.

martes, 7 de febrero de 2017

LA UTILIZACIÓN DE DISPOSITIVOS MECÁNICOS


a) Para la mujer: El dispositivo intra-uterino o DIU. Se le conoce como “el aparato”, ya que se coloca en el interior de la matriz o útero de la mujer. Normalmente, es de cobre o de otro material agresivo para los espermatozoides. Contiene espermaticidas que logran matar a algunos de los espermatozoides que entran en la matriz y de esta forma evita la fecundación del óvulo. Pero, básicamente crea un ambiente agresivo en la matriz evitando así la implantación del óvulo ya fecundado, es decir, el anidamiento del nuevo bebé, el cual al no ser sostenido por la matriz, muere. Por esta razón, se considera al dispositivo como abortivo. Es decir, mata a una vida ya existente.

b) Para el hombre: El preservativo o condón.

Consiste en cubrir el miembro viril con una membrana de látex antes de la eyaculación para evitar que los espermatozoides lleguen al cuerpo de la mujer. 

LA INTERRUPCIÓN DEL ACTO SEXUAL


La interrupción del acto sexual o “retirada” (Onanismo). Este procedimiento anticonceptivo recibe su nombre de Onán, un personaje bíblico que, en el momento de la unión sexual, se retiraba antes de la eyaculación para evitar que los espermatozoides se depositaran dentro del cuerpo de la mujer. (Gén. 38, 6-10).

El onanismo conocido también como "retirada" o "coito interrumpido" cambia la naturaleza del acto sexual, que hay que realizarlo conforme a la naturaleza de éste. Limita la finalidad del acto a la mera unión, al mero placer, haciendo a un lado la procreación.

lunes, 6 de febrero de 2017

¿EN QUÉ CONSISTE LA ESTERILIZACIÓN?


La esterilización es la operación quirúrgica que quita del hombre o de la mujer la capacidad para procrear. Cuando se quiere que no haya concepción, la esterilización es un pecado, pues busca evitar una nueva vida.

Hay ocasiones que por enfermedad grave de la mujer, se necesita operar para que ésta no muera. En estos casos de emergencia no se busca no tener hijos, sino salvar la vida de la mujer. Por ejemplo, cuando ella sufre gravemente de cáncer en la matriz.

Las formas más frecuentes de esterilización anticonceptiva son:

a) En la mujer: la ligadura de las trompas de Falopio o salpingoclasia.
Esta esterilización consiste en amarrar, cortar o ligar los conductos que van desde los ovarios a la matriz, llamados como decíamos, trompas de Falopio, para que el óvulo nunca pueda unirse con el espermatozoide.

b) En el hombre: la vasectomía.
Esta esterilización consiste en cortar los canales que van de los testículos al pene, para que los espermatozoides nunca salgan del cuerpo del hombre, y por tanto, nunca puedan llegar al óvulo y fecundarlo.

Esta práctica atenta contra la naturaleza. Es la mutilación de un órgano sano del cuerpo. Si hay dificultades por un nuevo embarazo, los esposos, por amor, han de ayudarse para que no se dé, pero sin afectar la naturaleza del cuerpo humano.

¿QUÉ ES LA ANTICONCEPCIÓN?


La anticoncepción es el empleo de medicamentos, aparatos o cualquier medio no natural que impidan la concepción. Buscan que las personas tengan relaciones sexuales por puro placer.

La anticoncepción va en contra de la naturaleza del hombre y de la mujer. La relación sexual tiene como finalidad la procreación y la unión de los esposos. Cuando se limita esta finalidad al mero placer sexual, se actúa en contra de la naturaleza.

¿Cuáles son los procedimientos más frecuentes?

1. La esterilización.
2. La interrupción del acto sexual o “retirada” (Onanismo).
3. La utilización de dispositivos mecánicos, tanto por parte del hombre (preservativos o condón) como de la mujer (dispositivo intrauterino).
4. Utilización de productos farmacológicos, como las píldoras o inyecciones.

sábado, 4 de febrero de 2017

¿QUÉ SIGNIFICA SER SAL Y LUZ EN EL MUNDO?


El Evangelio que hemos escuchado, es lo que sigue después de las Bienaventuranzas que escuchamos el domingo pasado, Jesús nos dice a nosotros sus discípulos: «ustedes son la sal de la tierra... ustedes son la luz del mundo».

Esto nos maravilla un poco si pensamos en quienes tenía Jesús delante cuando decía estas palabras. ¿Quiénes eran esos discípulos? Eran pescadores, gente sencilla, si son mansos, puros de corazón, misericordiosos... serán la sal de la tierra y la luz del mundo.

Para comprender mejor estas imágenes de sal y luz, tengamos presente que la Ley judía prescribía poner un poco de sal sobre cada ofrenda presentada a Dios, como signo de alianza. La luz, para Israel, era el símbolo de la revelación mesiánica que triunfa sobre las tinieblas del paganismo. Los cristianos, nuevo Israel, reciben, por lo tanto, una misión con respecto a todos los hombres: con la fe y la caridad pueden orientar, consagrar, hacer fecunda a la humanidad.

Todos nosotros, los bautizados, somos discípulos misioneros y estamos llamados a ser en el mundo un Evangelio viviente: con una vida santa daremos «sabor» a los distintos ambientes y los defenderemos de la corrupción, como lo hace la sal; y llevaremos la luz de Cristo con el testimonio de una caridad legítima. Pero si nosotros, los cristianos, perdemos el sabor y apagamos nuestra presencia de sal y de luz, perdemos la eficacia.

Todos estamos llamados a ser sal y luz. Jesús mismo fue “sal” durante treinta años de vida oculta en Nazaret. Dicen que san Luis Gonzaga, mientras jugaba se le preguntó, qué haría si supiera que al cabo de pocos momentos habría de morir, contestó: «Continuaría jugando». Y tú ¿qué harías? Pues hacer la vida normal de cada día, haciendo la vida agradable a la familia, a los compañeros de trabajo. No ser un martirio para ellos.

Cuando decimos que estamos llamados a ser luz es cuando profesamos nuestra fe, y más en los momentos más difíciles, muchas veces solo con el hecho de venir a misa ya es un motivo de burla para algunos miembros de la familia, esto es lo que significa ser Luz, estas brillando ante la obscuridad de ellos. Y la luz siempre se ve; aunque sea muy pequeña. Una lucecita puede cambiar una noche.

Pidamos los unos por los otros al Señor para que sepamos ser siempre sal y luz. Que nuestro obrar brille y de saber a este mundo insípido por el pecado. Que Nuestra Madre la Virgen María interceda siempre por nosotros.