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sábado, 14 de enero de 2017

¿HABRÁ ALEGRIA EN PERDONAR?


Encontramos alegría al perdonar porque al hacerlo nos parecemos, un poco más, a Dios. El perdón es beneficioso para las dos partes: quien perdona es feliz porque concede un don precioso; el que es perdonado se alegra porque es aceptado de nuevo, y así repara la afrenta.

Nuestra alegría se alimenta de nobles y buenas acciones. Una de las más grande es perdonar.


«Señor, me he dejado engañar, de mil maneras escapé de tu amor, pero aquí estoy otra vez para renovar mi alianza (mi vida) contigo. Te necesito. Rescátame de nuevo, Señor; acéptame una vez mas entre tus brazos redentores»

EL SALUDO


¿Qué significa decir buenos días? significa, un deseo sincero pronunciado amablemente, es el deseo expresado de pedir nuevas gracias para un nuevo día.


Al saludo ha precedido un encuentro, y un encuentro entre personas nunca es cualquier cosa: dos seres se descubren mutuamente y están juntos por largo o breve tiempo. La calidad del saludo manifiesta interés, acogida o rechazo, indiferencia o afecto.

viernes, 23 de diciembre de 2016

DIOS SIEMPRE MANIFIESTA SU AMOR


Queridos amigos; en este año me ha parecido muy oportuno en esta ocasión reflexionar un poco sobre la navidad en clave de la humildad, amor y gratitud a Dios.

Dios nos ha enseñado ser humildes, desde que nace. Él, que es el Sumo Creador, bien hubiera podido nacer en un palacio lujoso, pero ha preferido un establo, ni siquiera una casa. Y no debemos de olvidar que ser humildes no es propiamente cuando uno quiere humillarse, sino cuando me humillan inesperadamente.

Todos experimentamos lo difícil de ser humilde y en este tiempo  es muy propicio para estar recogido en silencio, en medio de nuestro mundo persuadido en el ruido y la agitación.

La navidad es fruto del amor de Dios para con nosotros, ¡Dios está aquí! Eso es el mensaje que nos debe de llenar de mucha alegría. El Dios que hizo todo de la nada ha querido en virtud de un inexplicable amor vestir nuestra carne y experimentar el hambre, la sed, la persecución, el desprecio.

Lo propio del hombre es ser agradecido, porque no tenemos nada que no hayamos recibido. Todo es un don de Dios, un regalo, y debemos de agradecer siempre este regalo maravilloso.

Con estas pequeñas letras  quiero desearles una Santa Navidad y un año nuevo lleno de bendiciones, y que nuestra madre la Siempre Virgen les acompañe con su intercesión.

sábado, 12 de noviembre de 2016

CUIDADO QUE NADIE LOS ENGAÑE


En estos últimos domingos, la liturgia nos invita a meditar en los novísimos (últimos) del hombre, en su destino más allá de la muerte. En la Primera lectura de hoy el profeta Malaquías nos habla con fuertes acentos de los últimos tiempos: Mirad que llega el día, ardiente como un horno. Y Jesús nos recuerda en el Evangelio que hemos de estar alerta ante su llegada al fin del mundo: Cuidado que nadie los engañe.

Algunos cristianos de la primitiva Iglesia juzgaron como inminente esta llegada gloriosa de Cristo. Pensaron que el fin de los tiempos estaba cerca y por eso, descuidaron su trabajo y andaban muy ocupados en no hacer nada. Por eso, San Pablo les llama la atención, y les recomienda que trabajen para ganarse el pan.

Además, el cristiano convierte su trabajo en oración si busca la gloria de Dios y el bien de los hombres en lo que está realizando, si pide ayuda al comenzar su tarea, en las dificultades que se presentan, si da gracias después de concluido un asunto, al terminar la jornada. El trabajo nace del amor, manifiesta el amor, se ordena al amor.

El Evangelio nos habla de la última venida del Hijo del hombre. Se acerca el final del año litúrgico y la Iglesia nos presenta la parusía, y al mismo tiempo quiere que pensemos en nuestro fin: muerte, juicio, infierno o cielo. El fin de un viaje condiciona su realización. Si escoges el cielo, habrás de ser coherente con la Gloria que quieres conquistar. Siempre, libremente. Al infierno no va nadie por la fuerza; ni al cielo. Dios es justo y da a cada uno lo que se ha ganado, ni más ni menos. No castiga ni premia injustamente. Respeta nuestra libertad. Sin embargo, hay que tener presente que al salir de este mundo la libertad ya no podrá escoger.

«Morir en pecado mortal sin estar arrepentidos ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de Él para siempre por nuestra propia y libre elección» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1033).

miércoles, 9 de noviembre de 2016

ENAMÓRATE DE UN HOMBRE QUE TE AME TANTO COMO YO


Sé que no puedo elegir por ti, pero me gustaría verte al lado de un hombre que supiera apreciarte por lo que eres, que te amara y que te respetara siempre y en todo momento, y que te cuidara de todos los peligros, porque aún sigues siendo mi pequeñita y te sigo viendo frágil y chiquita como cuando eras una niña.

Enamórate de un hombre hecho y derecho, que se pierda en tu mirada, que te vea como nunca ha visto a ninguna otra mujer, que lo dé todo por ti. Enamórate de un hombre que sea capaz de defenderte de monstruos y dragones, y que quiera librar mil batallas en tu nombre.

Enamórate de alguien que sea lo suficientemente hombre como para cocinarte cuando tú estés cansada, como para coserte el botón de tu blusa mientras tú te maquillas, como para darte un masaje relajante cuando te encuentres estresada.

Enamórate de un hombre que, sin importar sus creencias religiosas, valore la espiritualidad. Un hombre que, además, tenga en alta estima a la familia y a la amistad. Un hombre honrado, que lo único que sea capaz de robar sea tu corazón.

Enamórate de un hombre que no solamente te diga mil veces te amo, sino que te lo demuestre con acciones y con esos pequeños detalles que no dejan lugar a dudas, como acariciar tu cabello mientras te mira fijamente a los ojos o llevarte de la mano orgulloso mientras caminan por la calle.

Enamórate de un hombre al que le interese colmarte de felicidad, que siempre te haga sonreír y que haga lo posible por ponerte de buen humor incluso en los momentos más difíciles.

Enamórate de un hombre que no sea presuntuoso, que tenga un carácter humilde aunque posea muchos bienes materiales, un hombre al que no le guste discriminar a la gente por su condición económica. Un hombre para el que tú seas su mayor tesoro, su joya más preciada.

Enamórate de un hombre que valore la comunicación en la pareja, que sepa defender sus puntos de vista, que sepa ceder cuando sea necesario pero que no siempre te dé la razón, porque a veces todos necesitamos quién nos lleve la contraria. Enamórate de aquel que sepa escucharte cuando tengas problemas, y de aquel que pueda confiar en ti para contarte los suyos.

Enamórate de alguien que no te necesite para ser feliz, sino que ya sea feliz por sí mismo y quiera compartir esa felicidad contigo. Alguien que no necesite un complemento, sino que sea un hombre completo que busque una mujer completa con quien andar un camino juntos.

Enamórate, pues, hija mía, de un hombre de verdad.
Porque te lo mereces, no debes conformarte con menos.
Siempre mira hacia lo alto.
Te lo dice un hombre enamorado de ti:

TU PADRE.

sábado, 5 de noviembre de 2016

¿ES O NO UNA ENFERMEDAD? VEAMOS ESTE TESTIMONIO


«Fui homosexual activo durante veintiún años, hasta que me convencí de la necesidad de cambiar –explicaba Noel B. Mosen en una carta publicada en la revista New Zealandia.

»Con la ayuda de Dios, lo conseguí. Ahora llevo seis años felizmente casado y no experimento ninguno de los deseos homosexuales que antes dominaban mi vida. En todo el mundo son miles las personas que han cambiado, igual que yo.

»Es falso que se haya probado la existencia de un gen que determine la homosexualidad. Si los genes fueran determinantes, cuando uno de dos gemelos fuera homosexual, también el otro tendría que serlo; pero no ocurre así.

»Además, si la orientación sexual estuviera genéticamente determinada, no habría posibilidad de cambiar; pero conocidos expertos en sexología como D. J. West, M. Nichols o L. J. Hatterer, han descrito muchos casos de homosexuales que se convierten en heterosexuales de modo completamente espontáneo, sin presiones ni ayuda de ninguna clase.

»Mi experiencia es que la homosexualidad no es una condición estable ni satisfactoria. No es libertad: es una adicción emocional.»

En las últimas décadas, sin embargo, se ha impuesto una especie de férrea censura social que tacha de intolerante todo lo que contradiga la pretensión de normalidad defendida por determinados grupos homosexuales muy activos. Estos grupos de influencia presentan el estilo de vida homosexual de modo casi idílico. Pero, como ha señalado Aardweg, esto no es más que simple propaganda, pues cuando se escucha la historia personal de homosexuales se ve claro que en ese género de vida no se encuentra la felicidad. La otra cara de la moneda, que tantos se empeñan en silenciar, es la ansiedad, los celos, la sensación de soledad o las depresiones neuróticas, por no mencionar las enfermedades venéreas y otras patologías somáticas.

La satisfacción estable y la felicidad no llegan a través de las relaciones homosexuales. Transcribo otro testimonio publicado recientemente en El Semanal. «Leí la entrevista que salió en el número 656 de su revista el pasado 21 de mayo. Si ese chico es feliz viviendo su homosexualidad, pues me alegro. No quiero ahora valorar la homosexualidad ni a quienes la practican. Tan solo quiero dar mi testimonio por si a alguien le sirve. He vivido mi homosexualidad durante unos diez años. He sufrido constantes angustias, infidelidades, traiciones y celos.

Desde hace un año he cortado con esas relaciones y procuro salir con chicas y cambiar de ambiente. Cada vez me encuentro más feliz y no quiero caer en los errores pasados. Creo considerarme un ex gay. Aviso a navegantes: ¡ser gay no es tan rosa como lo pintan!»