El sexo no puede ser la base y el
fundamento del matrimonio, por supuesto, sino el amor verdadero, que busca
siempre el bien del prójimo; esa es la base del éxito matrimonial, siempre. El
amor, la paciencia, la benignidad y el servicio en la pareja es el verdadero amor
y el fundamento del matrimonio y de las relaciones con otras personas y, por
supuesto, con Dios.
Pero, aunque el sexo no es el fundamento,
si juega un papel importantísimo dentro del matrimonio. Lamentablemente, las
estadísticas nos indican que más del 30% de los matrimonios llevan una vida sexual
insatisfactoria. Esto es alarmante, porque pone en riesgo la estabilidad de
éste.
Hay que entender que el sexo, llevado a cabo
adecuadamente y dentro del matrimonio, tiene grandes beneficios que ayudan a la
estabilidad de la pareja. Una buena vida sexual puede ayudar mucho a la
comunión entre esposos, por lo tanto, no menospreciemos el papel del sexo en el
matrimonio.
En este contexto, el sexo es algo limpio,
no es un pecado, es correcto. El Creador que formó al hombre y a la mujer, los
formó, con capacidad y deseo sexuales. Claro, puso ciertas reglas, entre las cuales
está que debe ser llevado a cabo dentro del matrimonio.
Fuente original; Esperanzaparalafamilia
Fuente original; Esperanzaparalafamilia
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