miércoles, 24 de septiembre de 2014

EN MEDIO DE LA PERSECUCIÓN, NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED NO NOS ABANDONARÁ


La Virgen es misericordiosa y también lo deben ser sus hijos. Esto significa que recurrimos a ella ante todo con el deseo de  asemejarnos a Jesús misericordioso.

Dios es Padre de Misericordia, María es Madre de Misericordia. Ella refleja la misericordia de Dios, sufriéndolo todo por sus hijos. Los cristianos debemos también reflejar la misericordia de Dios sufriéndolo todo por amor. A nuestra Señora encomendamos el caso de San Juan Sacatepéquez.

En la Iglesia, la Merced, Patzún

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