miércoles, 3 de mayo de 2017

PRIVILEGIOS MARIANOS


El don más grande que Dios concedió a María Santísima es el de ser su Madre. Y, por ser su madre, la llenó de gracia y de extraordinarios privilegios. Queremos conocer muy bien a la Virgen y por eso conviene saber lo que Dios ha hecho en Ella:

a)    La Inmaculada Concepción.  Esta prerrogativa significa directamente que la Virgen no tuvo pecado original; desde el mismo instante de su concepción y en atención a los méritos de su Hijo Jesucristo, Dios la preservó inmune de la culpa original. Pero supone al mismo tiempo que Dios la dotó de santidad enteramente singular, como lo expresó el arcángel san Gabriel al saludarla en el momento de la Anunciación: “Dios te salve, llena de gracias”

b)  Fue siempre virgen. Es también dogma de la fe católica que María fue siempre virgen; antes de engendrar a Cristo, en el nacimiento y después de nacer. Por eso llamamos a María “La Virgen”.

c)   La Asunción.  María está en el cuerpo y alma en el cielo. Otro gran privilegio de María es que, después de terminar el curso de esta vida, fue llevada en cuerpo y alma al cielo.

d)  Otros privilegios de la Virgen. María es también Corredentora, pues fue asociada por Cristo a la redención del género humano. Es la Reina y Señora de todo lo creado, como decimos en el 5º. Misterio del Santo Rosario. Es Madre de la Iglesia y Medianera de todas las gracias. Y, sobre todo, para nosotros es nuestra Madre.

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