lunes, 25 de marzo de 2013

¿QUÉ ES LA VOCACIÓN?

Tú puedes ser sacerdote

Nos ha llegado la invitación a las convivencias vocacionales para este año 2013, es una invitación de Dios a todos los jóvenes de buena voluntad de seguir a Cristo más de cerca. Explicaremos brevemente qué es una vocación.

En realidad, la palabra VOCACIÓN proviene del latín: VOCARE, que significa llamado. Sentir una vocación equivale a decir que alguien me está llamando. De otra manera no tiene sentido.

ALGUIEN LLAMA

Debemos poner en claro antes que nada, que es Dios quien llama. Iluminados por la fe y experiencia enorme de la Iglesia, sabemos ciertamente que toda vocación viene de Dios.

EL PRIMER LLAMADO

Dios Creador nos llama del no-ser a la existencia. Nosotros no nos damos la vida a sí mismo: la recibimos gratuitamente. Dios, por medio de los padres, va llamando a la vida a los seres humanos.

UN SEGUNDO Y SUBLIME LLAMADO

Dios no nos llama a la existencia nada más para que vivamos, crezcamos, nos reproduzcamos y nos muramos. No somos animales. Él tiene un proyecto grandioso e inefable para cada persona llamada a la existencia. Si ha constituido a los esposos como colaboradores suyos en la procreación, es para un fin mucho muy superior al mero deseo de llenar la tierra de seres humanos.

Cada uno de nosotros, estamos llamados "desde antes de la creación del mundo", como nos dice San Pablo en su maravillosa carta a los Efesios, a participar de su propia VIDA DIVINA, hasta la eternidad, lo que llamamos la GRACIA SANTIFICANTE. Este llamado, esta vocación a la Gracia, es el hecho más importante en nuestras existencias. Todo hombre nacido en este planeta, está llamado a ser Santo. La vocación a la Santidad es universal.

EL HOMBRE RESPONDE

Si en toda vocación es Dios quien llama, toca al hombre responder a dicho llamado. Y como el hombre es libre por designio Divino, puede responder afirmativamente. o no. Podemos negarnos al don de la existencia suicidándonos. Podemos negarnos al llamado a la santidad, pecando. Es nuestra decisión y Dios la respeta porque no quiere autómatas. Él pone ante nosotros la vida o la muerte, la Gracia o la condenación. ¡Terrible cosa ser tan libres!

¿Cómo llama Dios a un joven a su servicio? Tengamos presente que Él toma la iniciativa y llama a quien quiere del modo que Él quiere. Puede ser que el muchacho ve de pronto, con una lucidez total, que el sacerdocio es lo suyo. O bien puede suceder que la idea vaya colándose lentamente en su ánimo, como a través de una niebla que se despeja poco a poco. 

Algunos han sido llamados desde su más tierna infancia y jamás han pensado en otra cosa; otros al contrario, han tenido que superar dudas y tentaciones, altibajos y decepciones. Cada sacerdote podría decir el cómo de su llamado. Hermoso el testimonio de un sacerdote Marista que desde los siete años al ver a su cura párroco ya anciano, se dijo: "A su muerte yo tomaré su lugar".

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